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"Patria o muerte…"
Por Romay Romay Guido - Columnista - 16/03/2010
Revisando un poco la historia de nuestro país y enmarcándonos tan sólo en los últimos 50 años, se podrá advertir muy claramente que en ningún gobierno constitucional o régimen democrático, los sectores de oposición política al gobierno de turno, habían asumido una actitud “permanente” de crear alarma, sensacionalismo e inclusive hasta de crear temores infundados en la ciudadanía, como ocurre actualmente y que es la causa del desgaste y el descrédito tanto de los sectores opositores al gobierno nacional, así como de algunos “analistas” políticos.
Hay diversos hechos para mencionar y fundamentar esta aseveración. Por ejemplo cuando se produjo la nacionalización de las petroleras, se alarmó a la población en sentido de que ya nadie iba a invertir en Bolivia y no fue así. Se satanizaron varios temas de la nueva Constitución Política del Estado antes de su aprobación como la mentira de que no se iba a respetar la propiedad privada o que se iba a suprimir la enseñanza en colegios católicos.
Del mismo modo los sectores políticos de oposición y determinados analistas se escandalizaron e hicieron un notorio protagonismo político en temas como de reemplazar a la bandera boliviana con la wiphala o que todos los bolivianos estábamos obligados a entonar el himno nacional con el puño en alto y por otra parte que la denominación de Estado Plurinacional, significaba dividir Bolivia en más de 30 naciones y toda una sarta de mentiras y manipulaciones que cayeron por su propio peso.
Llegamos al reciente caso del nuevo lema para las Fuerzas Armadas de la Nación: “Patria o muerte… venceremos” que ciertamente es de origen mexicano; pero que posteriormente fue adoptado por el Gobierno cubano.
Ahora bien. Es obvio que esta instrucción presidencial haya generado polémica en diferentes círculos de opinión ciudadana, porque el discrepar con algo es la esencia de la democracia; pero crear tanta alarma y tratar de manipular a la opinión pública con ciertos temores que están alejados de la realidad boliviana, me parece muy irresponsable y hasta peligroso.
Hemos escuchado varias declaraciones de prensa y entrevistas a ex autoridades militares que ahora se rasgan las vestiduras y elevan el grito al cielo por el nuevo lema de las Fuerzas Armadas de la Nación, en una actitud poco racional y yo diría hasta desleal con la institución a la que ellos también tuvieron su oportunidad de servir, de trabajar y más que todo de “innovar” en función de la coyuntura que les tocó vivir.
Nadie puede negar que un buen porcentaje de ex comandantes, ex jefes o militares que ahora pertenecen al sector pasivo de las Fuerzas Armadas de la Nación tuvo participación, responsabilidad directa o indirecta con el pasado nefasto de la historia de nuestro país y no solamente en dictaduras militares sino también en gobiernos democráticos.
En todo caso, lo que corresponde en las circunstancias actuales es que en lugar de desatar tanta polémica como en otras ocasiones, respecto esta vez al nuevo lema de las Fuerzas Armadas de la Nación, habría que atacar aspectos de fondo, de carácter estructural para replantear e innovar el nuevo rol que debe cumplir la institución castrense, porque dado el status institucional que tiene y la gran cantidad de personas aglutinadas en todas las unidades militares del país (comandantes, jefes, oficiales, clases y soldados), bien se podría esperar una participación y una contribución mucho más efectiva a favor de todos los bolivianos, especialmente de los sectores empobrecidos y marginados del pueblo boliviano.
A propósito del tema que esta vez he abordado en esta columna periodística, vale la pena parafrasear a Constancio Vigil, con uno de sus sabios pensamientos: “El tiempo que gastas en criticar y criticar… debes aprovecharlo en reconocer tus errores y mejorar los actos de tu vida”.
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