Ed. Impresa ECONOMÍA DE PALABRAS
El litio en duda
Por Vacaflor Ganan Humberto - Columnista - 17/03/2010
Si se mira bien, algo parecido le está pasando ahora al gas natural boliviano, que ha dejado de tener mercado en la región porque los países compradores prefieren contar con proveedores más seguros. Es, como se ve, un problema de imagen
A mediados del año pasado, un periodista colombiano hizo un comentario provocador. Dijo que, ante la crisis energética y la necesidad que tiene el mundo de contar con baterías de litio, “la buena noticia es que hay suficiente litio en el mundo, pero la mala noticia es que está en Bolivia”.
Este concepto tiene que ver con la imagen internacional que tiene Bolivia de —para decir lo menos— hacer las cosas siempre de la manera más complicada.
Basta ver lo que está pasando con la explotación del Mutún. Van tres largos años desde que se firmó el contrato con la Jindal Steel & Power y no se ha exportado ni un átomo de hierro.
Este negocio daría muchos ingresos al país en este momento, pues el precio del mineral de hierro y del acero en todas sus formas se ha duplicado en las últimas semanas.
Pero los ejecutivos que el gobierno puso a cargo de este proyecto, todos ellos de amplia trayectoria como sindicalistas, no tomaron las decisiones apropiadas. Desde la administración central tampoco surgieron iniciativas inteligentes, a juzgar por las quejas de la empresa india.
Esa es la situación del más grande yacimiento de hierro de Sudamérica. Está varado (sic).
Por lo tanto, la frase del periodista colombiano tiene algún sentido. ¿Qué pasará con el litio boliviano? ¿Le servirá al mundo? ¿Le servirá a Bolivia? ¿O se quedará sin vender, como el hierro del Mutún?
Dice el diario The New York Times que, como van las cosas, el litio boliviano no le hará falta al mundo por muchos años.
Para llegar a esa conclusión, el diario recuerda que el Gobierno boliviano tiene una actitud hostil hacia las inversiones extranjeras y que el presidente Evo Morales se ha declarado enemigo a muerte del capitalismo.
Por lo tanto, la opinión del colega colombiano ha sido complementada por el diario de NY. El criterio es que si 52% del litio del mundo está en Bolivia, pues el mundo podrá estar muchos años usando el restante 48% para las baterías de litio que necesiten los motorizados eléctricos.
Si se mira bien, algo parecido le está pasando ahora al gas natural boliviano, que ha dejado de tener mercado en la región porque los países compradores prefieren contar con proveedores más seguros.
Es, como se ve, un problema de imagen.
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