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Miss contradicciones
Por Brockmann Quiroga Erika - Columnista - 18/03/2010
¡Hasta que finalmente se desvaneció la burbuja ilusoria! Bolivia, queda descartada como sede del próximo Certamen Miss Universo. Tantas idas y venidas; tanto entusiasmo y voluntad política gubernamental no fueron suficientes para cristalizar la realización de un evento cuyos requerimientos mínimos debieron haberse analizado antes de lanzarse a la piscina acompañada de tanta parafernalia. Lo que comenzó como una ocurrencia presidencial en tiempos de campaña, hoy muestra el grado de improvisación e incoherencia que caracteriza la gestión de los asuntos públicos. Fue un anzuelo distractivo, tanto o más seductor que la propia autonomía. Logró capturar la simpatía de un significativo sector de beldades y especialistas involucrados en el circuito turístico, cultural y mercantil de los certámenes de belleza.
Pero como no es interés de esta nota alimentar el falso debate que coloca el tema como si fuese un asunto de mujeres a favor o en contra de este tipo de eventos, es hora de cargar las tintas sobre otras disonancias y veleidades. El meollo del asunto tiene que ver con el pragmatismo jacobino de esta apuesta gubernamental. Y es que el jacobinismo no sólo pasó a la historia por el terror que habría sembrado con tanto guillotinazo “justiciero”, lo hizo por el exagerado pragmatismo que terminó desdibujando los ideales revolucionarios.
Es cierto, el reality show “Miss contradicciones” incrementó las confusiones que abundan en medio de la inédita elección de gobernadores y munícipes. Si el menú electoral invita al voto cruzado, lo de las “misses” provocó un verdadero cruce de cables en los soldados del proceso de cambio. Corto circuito resultante, no tanto de la emoción sino de la confusión. No era para menos, la Bolivia experimental e innovadora pretendía concluir el año 2010, con la realización exitosa de dos eventos estrella, la "Primera Conferencia Mundial de los Pueblos sobre Cambio Climático y Derechos de la Madre Tierra" programada para abril, y cerrar la gestión con corona de brillantes al entronizar a la nueva Miss Universo en la capital cruceña.
La atractiva y diversificada agenda internacional debió, producir más de un mareo sísmico en las huestes que ven en Evo Morales al icono del anticapitalismo, anti imperialismo, anti colonialismo y el socialismo comunitario. ¿El líder espiritual y moral de los pueblos indígenas del mundo promoviendo un Miss Universo? ¡Insólito! El plurimenú competía con la más sofisticada propuesta de fusión gastronómica o musical.
Confieso que quienes observamos estos hechos desde el balcón ciudadano no salimos de la sorpresa. Tal es el blindaje protector de tantos títulos y honores ganados por el Presidente que tamaña contradicción no parece desportillarle. Ni siquiera las más consecuentes feministas alineadas al MAS demandaron coherencia ¡Presidente si el agua y la tierra no son mercancía!, ¿por qué tanta energía en promover la belleza de las mujeres en el mercado capitalista?
Hace unas semanas en esta misma columna protestaba contra la impostura ideológica de quienes proclaman la descolonización anticapitalista mientras abren cancha a un oficio que nace, crece y estimula la competencia más glamorosa y contradictoria de todo concepto de belleza descolonizadora y pluricultural. Pese a desahuciarse transitoriamente su realización, no hay duda que, dado el pragmatismo político en boga, se anuncian otros capítulos tan o más sabrosos de “Miss y Más contradicciones”.
www.elfaro.eribolivia.blogspot.com
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