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Patria o muerte… ¡venceremos!

Por Solares Ávila Gastón - Columnista - 19/03/2010


Que sea un lema que guste a unos y a otros no, importa poco para el caso que comentamos. Su historia para los bolivianos se remonta al año 1967, cuando se iniciaron las guerrillas de Ñancahuazú. Patria o Muerte, era el lema del argentino cubano Ernesto Che Guevara que ingresó a Bolivia siempre con nombres falsos, lo que de hecho significa un delito. Por muy grandes y respetables que hayan sido sus ideales, así como su decisión de luchar por ellos arriesgando su vida, es indudable que no vino con una cruz para evangelizar, vino con fusil para matar.

A pesar de los fuertes rumores sobre la aparición de un foco guerrillero, recién el 27 de marzo de 1967, los comandantes de las diferentes fuerzas del Ejército Nacional coordinaron un comunicado conjunto con el Presidente de la República y el Ministro de Gobierno, en el que oficializaban la muerte del subteniente Amézaga, seis soldados bolivianos y un guía civil, los que después de caer heridos fueron fusilados por los insurgentes. Empezó la muerte en una historia de sangre.

Se conocieron por la prensa de la época detalles sobre la existencia de extranjeros en el movimiento guerrillero, que indicaban que éstos cumplían órdenes de la Conferencia Tricontinental de La Habana y que obedecían a un plan rojo para conseguir la salida de Estados Unidos de Norteamérica de Vietnam, como parte de la lucha contra el imperialismo. Simultáneamente, buscaban cambiar las estructuras políticas de América Latina.

Para cumplir su objetivo escogieron Bolivia, bajo el lema precisamente de Patria o Muerte. Sobre el tema, diversas cadenas de televisión han pasado acaloradas participaciones de dos altos ex comandantes de nuestro Ejército Nacional: El Gral. Alvin Anaya, decidido defensor de la institucionalidad y del Gral. Bersati , actualmente senador del MAS que se ha convertido a la hora nona en acérrimo socialista, con el justificativo de haber sido siempre amante de la gente pobre y de los soldaditos, como si esas cualidades fueran privativas del socialismo. Su principal argumento es que era otra época y que había que ubicarse en el “contexto”.

Obviamente, eran tiempos diferentes, como es tiempo diferente el año 1879 cuando Chile nos quitó el mar. Con el criterio del señor Bersati, a pesar de la diferencia de casos, pudiéramos llegar al absurdo de aplaudir lo que hicieron los chilenos y ubicarnos también en el contexto exaltando a sus generales.

Los debates fueron muy vehementes y la verdad es que hubiera sido mejor mantener la calma, de ambas partes, pero difícil hacerlo en un tema que toca lo más profundo de la dignidad de nuestras Fuerzas Armadas.

Definitivamente, hay división en la ciudadanía y, con toda seguridad, habrá también marcada división dentro del Ejército Nacional. Hay opiniones muy duras de uno y otro lado y hasta se comenta que algunos militares no se bajaron los pantalones, sino que se subieron las faldas.

A nuestro juicio, el lema que el señor Presidente ordena implantar no es adecuado porque el año 1967 las Fuerzas Armadas de la Nación cumplieron lo que mandaba nuestra Constitución. Nuestros valientes soldados defendieron su Patria, derrotando al invasor y no es justo que el que encontró su muerte en Bolivia, resucite obligando a los vencedores de ayer a ser los derrotados de hoy. No se debería adoptar un lema comprometido con los que mataron soldados bolivianos.

El Gral. Anaya, que obviamente tiene todas las de ganar, insiste en un debate pendiente sobre el tema con el propio Presidente de la República que en un momento pareció aceptarlo. Sería muy interesante escuchar argumentos de ambos lados a ese nivel, pero es bien sabido que no habrá debate.

De todas maneras, lo evidente es que ese lema pertenece especialmente a Cuba y que Venezuela ha seguido la política que lo identifica, convirtiéndose en el país de mayor inflación, de mayor inseguridad, de menor crecimiento económico y, lo más grave, de incremento de la pobreza que es el objetivo opuesto al que Bolivia quiere alcanzar.

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