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"Sanos e inteligentes"
Por Salinas Cayo - Columnista - 21/03/2010
Evo Morales tiene un agudo sentido de oportunidad no sólo porque se da el lujo de marcar la agenda política en el país, sino porque sale al frente en circunstancias especiales en las que el liderazgo ante sus bases se pone a prueba. En todo caso, nadie puede discutir respecto a su destreza política, la misma que a lo largo de estos últimos años ha estado en juego en reiteradas oportunidades y que como se ha visto, lo ha llevado a erigirse como el presidente más votado de los últimos tiempos.
Pero bueno, hace un par de días Evo invitó a los miembros de la Junta Interamericana de Fiscalización de Estupefacientes de las Naciones Unidas (JIFE) a que “aculliquen” la hoja de coca de Caranavi para que sean más “sanos e inteligentes”. Tal alocución con seguridad causó algarabía entre los pobladores de Caranavi, lugar donde se produjo el hecho. Y es que la sola referencia a un compromiso indeclinable hacia el respeto al cultivo de hoja de coca y su consumo, basta para que el Presidente de la República atesore la fidelidad de los ciudadanos que se dedican a su producción, más allá del uso final que en última instancia pueda dársele.
La inquietud sobre la salud de los miembros de la JIFE tuvo su origen a raíz de la solicitud que efectuaran a Bolivia para que eduque a sus ciudadanos a fin que eviten “pijchar” hoja de coca y así no se vulnere la Convención de Viena. Por supuesto que la ocasión fue propicia para que Evo deje en claro su inexcusable compromiso con productores de hoja de coca y con el derecho soberano del país de determinar los niveles de producción y la forma de su control. Dijo: “La coca es consumida ancestralmente por el pueblo boliviano para sus tradiciones culturales y su uso medicinal (…) Es imposible que yo les diga no pijcheen coca, más bien pijcheen coca”.
Cuando Jaime Paz trató de socializar y despenalizar internacionalmente el uso y consumo de la coca siendo Presidente de la República, no logró respaldo alguno. Sus esfuerzos sólo sirvieron para generar polémica y un debate insulso dentro el país que al final no condujo a puerto alguno. No existe duda, en todo caso, de que la hoja coca es la materia prima que se utiliza para la fabricación de cocaína. La ley 1008, satanizada en más de una oportunidad y aun vigente y no abrogada, prohíbe su producción más allá de las superficies autorizadas y sí la reconoce en su estado natural para el consumo tradicional, medicinal y cultural, por lo que es falso que recién ahora se esté entablando una lucha por salvaguardar la libre determinación de los bolivianos respecto a este tema.
Como en varias ocasiones lo anoté, me adhiero plenamente a los esfuerzos que se han hecho, se hacen y se harán para que se reconozca el pijcheo como parte de la tradición y cultura nacional. Obviamente jamás estaré de acuerdo en la tergiversación y uso político que se hace de este asunto, para que a título de soberanía y libre determinación, se incremente antojadizamente la superficie lícita cultivable, se manipule la cantidad de la población que demanda el consumo tradicional y se
beneficie, como no, a los que se dedican a la actividad del narcotráfico. Por tanto, más allá de los deseos del Presidente de la República respecto a la salud de los miembros de la JIFE, es evidente que nadie en el país ni antes ni ahora, puso en tela de juicio el carácter ancestral de la coca, sí, su uso ilegal que se ha incrementado merced a las libertades concedidas.
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