Columnistas

Martes 21 de mayo del 2013. Actualizado a las 19h48 (Gmt -4)

Buscar en lostiempos.com

Ed. Impresa Puntos de Vista

Nataniel Aguirre y Juan de la Rosa

Por Jaime De La Fuente Patiño - Periodista Invitado - 30/10/2010


Salta a la vista que esta carta es sólo un recurso de Aguirre para darle mayor credibilidad a su novela histórica, al presentarse como un coronel memorialista y no como un simple autor de novelas ficticias.

En un artículo publicado el 19 del mes pasado en “La Razón” bajo el título de “Nataniel Aguirre no es el autor de ‘Juan de la Rosa’”, (Memorias del último soldado de la Independencia), el Doctor en Filosofía y Letras Gustavo García alega de manera especulativa y sin presentar pruebas concluyentes que el ilustre escritor cochabambino no sería el autor de esta su más representativa obra, considerada como la mejor novela boliviana. Pero el literato García se equivoca garrafalmente al basarse en una gravísima aberración histórica, tal como veremos más adelante.

Cabe señalar que García para desarrollar su alegato parte esencialmente de un antecedente que es bastante conocido. Y es que en la primera edición de esta obra, publicada en 1885, cuando Nataniel Aguirre todavía estaba vivo, no figura su nombre como su autor, sino más bien el de un supuesto coronel de la Guerra de la Independencia que se presenta con el enigmático pseudónimo de “Juan de la Rosa”, pseudónimo que nosotros estamos convencidos que fue utilizado por Aguirre en su afán de darle mayor credibilidad a esta su novela histórica pero que García supone equivocadamente que fue utilizado por el verdadero autor de estas Memorias, un octogenario coronel y “un genial autor anónimo salido del pueblo de Cochabamba”, quien además habría sido “compañero” de armas del padre de Aguirre, que falleció en 1873, motivo por el cual este coronel desde la localidad paceña de Caracato le envió los manuscritos de estas sus Memorias para su publicación a Aguirre, que vivía en la ciudad de Cochabamba. Aguirre las recibió y se apropio de ellas para luego editarlas y publicarlas en el periódico local “El Heraldo” el 14 de septiembre de 1885.

Este alegato de García esta basado en meras sospechas infundadas y especulaciones subjetivas, pero sobre todo en una gravísima aberración histórica que pasamos a detallar. Resulta que García basa su alegato principalmente en la suposición de que el imaginario coronel De la Rosa habría sido “compañero” de armas del padre de Aguirre, y por este motivo confió en él y le envió sus manuscritos. Y esta peregrina afirmación de García se fundamenta en sus propias opiniones escritas en la “Introducción” de la nueva edición de la novela Juan de la Rosa, publicada este año por Plural Editores, en la que afirma alegremente que el padre de Aguirre “sirvió a Bolivia desde el rango de soldado hasta llegar a ser un importante hombre de estado”, lo que constituye una aberración histórica mal interpretada y peor copiada de la biografía indocumentada de Aguirre escrita por Porfirio Díaz Machicado en 1945, biografía en la que se afirma incoherentemente y sin respaldo documental que el padre de Aguirre fue “un soldado defensor de las finanzas públicas…fue organizador de las Cajas Reales… de nuestras tropas liberadoras”, lo que es muy diferente a ser un simple soldado de un regimiento como da a entender equivocadamente García.

Pero además, y sorpréndanse el lector, el padre de Aguirre, el célebre financista cruceño Miguel María de Aguirre, estaba muy lejos de ser un “soldado” patriota, y más bien fue un alto funcionario realista desde los 19 años, cuando después de graduarse en Cánones en la famosa Universidad de Chuquisaca falleció en 1817 su padre, el español Tomás de Aguirre, y dejó vacante su alto cargo de Contador de las Cajas Reales de Cochabamba, siendo él nombrado como su sucesor por el Virrey de Lima. Y desempeñó este cargo por algunos años hasta que después fue trasladado a Puno con el mismo empleo hasta que terminó dicha guerra. Y entonces recién se pasó a las filas patriotas, siendo elegido diputado por Santa Cruz en 1826, y después llegó a ser Ministro de Hacienda del Presidente de la República, Mariscal Antonio José de Sucre, y de otros cuatro presidentes posteriores. (Vásquez Machicado. Obras completas. Vol. IV: 21-52)

En consecuencia, queda probado que este argumento de García no pasa de ser una absurda aberración histórica, lo que echa por tierra todo su alegato. Puesto que si el coronel De la Rosa no era “compañero” de armas del padre de Aguirre, mal podría haber confiado en él y enviarle sus valiosísimos manuscritos sin conocerlo siquiera. Tal como indica además en la carta de envío que figura en el prólogo de la novela: “No tengo el honor de conocer a Ud. ni creo que Ud. sepa que yo existo en este mundo”. Salta a la vista que esta carta es sólo un recurso de Aguirre para darle mayor credibilidad a su novela histórica, al presentarse como un coronel memorialista y no como un simple autor de novelas ficticias.

El autor es investigador de historia.


Últimas noticias