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Causas reales de la criminalidad

Por Mario Rueda Peña - Columnista - 22/06/2011


Es bastante compleja la etiología de la violencia criminal en la sociedad moderna. Sus vertientes se hallan en lo congénito, psicológico, ambiente familiar, tipos anómalos de agregación social y existencia severamente castigada por la extrema pobreza.

Algunas veces, al juntarse en un solo individuo, tales factores equivalen a bomba de tiempo que empieza a detonar a partir de la adolescencia. En una mayoría, solo de una o muy pocas de las fuentes referidas proviene la tendencia a la violencia criminal.

En Bolivia, agrega la suyo la debilidad institucional en la lucha contra los delincuentes y el delito. La institución policial no se las puede contra el mal. Carece de recursos humanos y de medios necesarios para combatirlo. La población se halla virtualmente desprotegida contra asaltos callejeros, robos domiciliaros y otros ilícitos. Aludimos a un raquitismo institucional que trasciende a lo ético. La corrupción hace de las suyas en una minoría de estos uniformados.

La inseguridad ciudadana alcanza siempre altos índices en países con mucha pobreza y elevados porcentajes de desocupación abierta o embozada. La desagregación familiar sacude a estos predios carenciales, convirtiéndose en causa determinante de la delincuencia juvenil, congregada en bandas o pandillas barriales. Delincuentes extranjeros, tras filtrarse al país por fronteras desprotegidas, terminan haciendo de las suyas en las principales capitales del Estado Plurinacional. En lo que se refiere a asesinatos (“ajustes de cuenta”) el narcotráfico se adjudica la mayor presea. No solo por esta clase de hechos, sino por el creciente volumen de sus exportaciones clandestinas de cocaína a los mercados del exterior.

Tales los factores principalmente condicionantes de la criminalidad en Bolivia y no tanto el consumo del alcohol o una exagerada exposición de la teleaudiencia boliviana a telenovelas que rebalsan de violencia criminal y erotismo, como creen algunos.
 
El autor es periodista


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