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Situación de la educación en Chile

Por Carlos Zambrana Ávila - Columnista - 15/09/2011


La comunidad internacional y nacional no debe sorprenderse de que se trate de un proceso acumulativo de demandas insatisfechas y descontento social que se ha canalizado por intermedio de los estudiantes que siempre son un segmento rebelde de las sociedades

Los disturbios causados por los estudiantes que sacudieron al vecino país de Chile en las últimas semanas muestran claramente que el sistema educacional universitario y secundario gestionado por la parte privada y por las municipalidades respectivamente han colapsado la estabilidad institucional y democrática.

Es importante recordar que la Constitución y el sistema educativo vigente fueron diseñados durante la sangrienta dictadura de Augusto Pinochet en estrecha colaboración con los grupos de poder de esa época.

La educación es la más alta función del Estado en todos los países del mundo, a diferencia de Chile donde la educación se transformó en un bien más de consumo como cualquier otro del libre mercado, librado a la oferta y la demanda al mejor estilo neoliberal fundamentalista, en el cual el financiamiento tanto en las universidades como del costo de los estudios está en manos privadas.

Chile, en su afán de alcanzar al primer mundo, quiso copiar equivocadamente a los países escandinavos en lo que se refiere a la forma de financiamiento de los estudios para los estudiantes, donde el Estado se encarga de otorgar préstamos a éstos, que luego serán pagados cuando se gradúen, comiencen a trabajar y efectivamente estén en la capacidad de pagar. En cambio, en Chile, como cualquier préstamo comercial, el estudiante y la familia están obligados a pagar el préstamo independientemente de que si trabaja o no el estudiante graduado.

El resultado es que la comunidad universitaria ya no pudo soportar por más tiempo los altos costos muy onerosos de los estudios para los estudiantes y sus familias que se encuentran muy endeudadas.

La familias chilenas de clase media no tuvieron y no tienen la posibilidad de hacer ahorros con anticipación como lo hacen Estados Unidos y Europa en razón de que sus ingresos no son altos.

Las universidades estatales tienen financiación escasa de parte del Gobierno y las universidades privadas operan casi sin ninguna fiscalización y todas son caras.

Un modelo de sistema educativo no se lo diseña en base a la existencia de clases sociales e injusticia social. La oferta educativa de Chile no privilegió la igualdad de oportunidades para todos los ciudadanos en edad escolar secundaria y universitaria, sino más bien se replicó en la educación la sociedad clasista que se construyó a partir del golpe de estado de Pinochet favoreciendo a los segmentos ricos de la sociedad y afines a la dictadura.

La comunidad internacional y nacional no debe sorprenderse de que se trate de un proceso acumulativo de demandas insatisfechas y descontento social que se ha canalizado por intermedio de los estudiantes que siempre son un segmento rebelde de las sociedades.

Asimismo, las demandas de los estudiantes en la actualidad ya no son solamente de carácter educativo, sino que las organizaciones pasaron a peticiones más estructurales de cambio del sistema político al advertir que para lograr aprobar sus demandas se requiere, por un lado, que el Estado tenga más recursos y, por otro lado, a la Constitución, para que el sistema electoral tenga una mayor representatividad de las mayorías.

Para lograr más recursos que permitan el funcionamiento de la educación, las organizaciones de estudiantes piden la nacionalización de la gran minería del cobre en manos de la inversión extranjera privada y una reforma tributaria que incremente los impuestos a los grupos de más altos ingresos.

La escuela es la madre de la civilización y es en base a una planificación democrática de la educación de abajo para arriba que es posible lograr los resultados esperados.

Como referencia tenemos a la República Popular China que realizó exitosamente una verdadera revolución en todos los niveles de la educación logrando dar un salto cualitativo y cuantitativo en el desarrollo, en la ciencia y la tecnología, logrando un desarrollo económico nunca observado antes, tratando de que el bienestar llegue a la mayor parte de los ciudadanos chinos.

El autor fue corresponsal en Estocolmo.


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