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Las cárceles de Cochabamba

Por Ramón Rocha Monroy - Columnista - 30/12/2011


Mariano Baptista Gumucio me ha enviado una carta abierta al Gobernador y al Alcalde de Cochabamba, en la cual muestra su alarma por la intención de vender las dos cárceles de la ciudad. La carta, con la cual me solidarizo plenamente como periodista y Cronista de la Ciudad, dice:

“He visto con alarma en la prensa, la iniciativa de vender las tres cárceles que se hallan en el centro de la ciudad para construir en otros sitios, lugares de reclusión modernos, despojando así a la ciudad de edificios que por ruinosos que estén, podrían representar, como se ha hecho en tantas otras capitales del mundo, un valioso patrimonio cultural para Cochabamba, (tenemos ahí mismo el excelente ejemplo del ‘martadero’) y también en forma de albergues para quienes carecen de techo y hoy mismo duermen en la plaza principal, ofreciendo un aspecto penoso de abandono, e incluso para los jóvenes cleferos que pululan en la plaza Colón, El Prado y otros lugares. Quien como yo, visita Cochabamba, con alguna frecuencia no puede dejar de quedarse impresionado por estos seres que deambulan en las calles usándolas como dormitorio o como escenario de borrachera y delincuencia. Esas imágenes le hacen daño a la capital del valle y, por cierto, crean una actitud de miedo y repulsión en los pocos turistas, que ahora acuden allí.

“¿Cómo es posible que se piense en vender estos edificios, excelentemente ubicados, pero que evidentemente, por el desarrollo de la ciudad no cumplen la función que tuvieron, cuando al mismo tiempo Gobernaciones y Alcaldías y el propio Gobierno central, disponen de ingentes cantidades de dinero que finalmente no es utilizado en la gestión correspondiente y tiene que ser revertido?

“Hace medio siglo, Alfonso Gumucio Reyes, como Ministro de Economía, consiguió recursos para la construcción de la Casa de la Cultura, que alberga también, hoy en condiciones de hacinamiento e incomodidad para los usuarios, la Biblioteca Municipal.

No olvidemos que la población se ha más que triplicado en el último medio siglo y lo único que aumenta, son los bares y lenocinios. Cochabamba es la ciudad menos favorecida del país, en materia de museos, es casi de una pobreza franciscana frente a La Paz, Potosí y Sucre.

“Esta es la oportunidad ideal para que se dote a la ciudad de una gran Casa de la Cultura, con una biblioteca digna de ese nombre dotada de la más moderna tecnología de medios electrónicos y de un Museo Republicano, donde se albergue, por ejemplo, la galería de escritores que también creó, hace medio siglo, don Augusto Guzmán, hoy arrinconada en una sala de la Casa Santiváñez, sin luz, orden ni concierto.

“Como cochabambino y como ex Ministro de Cultura, en tres oportunidades, me ofrezco a trabajar ad-honorem, en los dos proyectos y tengo alguna experiencia en ello, por los repositorios que he creado en Santa Cruz, Viacha y La Paz, donde precisamente estoy concluyendo una galería de escritores paceños y el museo ‘Franz Tamayo’, que se entregarán en enero. Cochabamba no puede apostar al turismo fiándose solamente de su buen clima y de su gastronomía, lo que le hace falta es recuperar su pasado histórico y sus bienes culturales, ofreciéndolos en ambientes apropiados, a niños, jóvenes, mayores y a los turistas que la visiten. El pedido que les hago a ustedes, también lo formulo a todas las instituciones de esa ciudad, a la iglesia católica, y a otras denominaciones, a la prensa cochabambina y los canales de televisión, a las universidades, que para bien del Departamento han proliferado allí, y cuyos numerosos estudiantes no encuentran un sitio de solaz para su crecimiento espiritual”.
 
El autor es Cronista de Cochabamba


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