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Evo y la jerarquía militar en “comparsa”

Por Henry Gonzalo Rico García - Columnista - 4/02/2012


Es evidente que todos estamos obligados a cumplir lo que la Constitución Política del Estado manda, pero…, de cara al tercer año del “supuesto” nuevo Estado, no queda la más mínima duda que quien ordena es Evo Morales Ayma, en su condición de Presidente, Capitán General de las Fuerzas Armadas de la Nación, Presidente de las Seis Federaciones del Trópico de Cochabamba, Presidente del Movimiento Al Socialismo y de sus movimientos sociales, pues, solo Él puede ordenar que no se cumpla lo que sí debe cumplirse.

Veamos: uno, el Presidente presenta informe a la Asamblea Legislativa ignorando deportivamente lo que manda el Art. 172, Atribución 12.; dos, la jerarquía castrense, disciplinados como son y cual si fueran miembros de una comparsa de barrio, bailan de uniforme militar contraviniendo su propia ley y su reglamento, pero además, realizan una parada militar para celebrar el segundo año de la creación de un nuevo Estado, a pesar de que la creación de éste “supuesto” nuevo Estado no existe constitucionalmente; tres, los asambleístas, opositores y oficialistas, violentan el Art. 155; y, cuatro, los plurinacionales encargados del protocolo no han leído el Art. 6 Parágrafo II acerca de los símbolos nacionales, todos los artículos señalados están insertos en la Constitución Política del Estado.

Entonces, queda muy clarito que quien decide o dictamina que es lo que se hace y que no, es el amado Presidente Constitucional, agrietando más los débiles cimientos de la nueva arquitectura institucional que los masistas, sus compañeros, camaradas, hermanos, amigos o como quieran llamarse, se esfuerzan, contradictoriamente, cimentar.

Así que Evo Morales, los comandantes de las Fuerzas Armadas y los senadores y diputados, lejos de impulsar cambios estructurales y ser sumisos al “jefe”, deberían revisar no sólo su propio accionar, sino fundamentalmente, su propio talante, primero y ante todo, cumpliendo lo que manda la Constitución Política del Estado promulgada el 7 de febrero de 2009.

Ahora bien, a eso se suman dos factores que repercuten negativamente en los esfuerzos de consolidar un ilusorio nuevo Estado, teniéndose presente que el 22 de enero ha sido incorporado de contrabando por los plurinacionales y comunitarios: uno, es que Evo Morales y el MAS no satisfacen las necesidades de sus habitantes y la demanda social mínima de vivienda, educación, salud, seguridad alimentaria, empleo, lo que se torna cada vez más complejo por el incremento diario de habitantes y del costo de vida. El otro es de carácter político: a dos años del ficticio nuevo Estado el efecto negativo y perverso del centralismo no ha sido eliminado, al contrario se ha fortalecido mucho más, a pesar de la vigencia de las autonomías departamentales.

Si los gobernantes, los comandantes de las Fuerzas Armadas y los asambleístas no revisan su forma de hacer las cosas, quedará también muy clarito que a las bolivianas y a los bolivianos no podrán exigir respeto ni cumplimiento de la Constitución y la ley, ya que el desarrollo jurídico como fundamento del Estado regula el Estado de Derecho de las relaciones Estado-Sociedad; es más, en un Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario, como reza el Art. 1 de la Constitución, debe observarse y caracterizarse por el respeto irrestricto a los derechos constitucionales y legales, y lo señalado poco o nada parece importarles a las autoridades de los órganos Legislativo, Ejecutivo y de la institución tutelar de la patria. Visto así, todos saltemos en comparsa.
 
El autor es abogado y diplomado en docencia universitaria

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