Columnistas

Viernes 25 de mayo del 2012. Actualizado a las 16h12 (Gmt -4)

Buscar en lostiempos.com

Ed. Impresa ENERGÍA E HIDROCARBUROS

Confianza

Por Carlos Miranda Pacheco - Periodista Invitado - 5/02/2012


Valiosísima en el comercio internacional pero frágil como un fino cristal.

El 31 de enero se cumplió el primer mes que Bolivia (YPFB) debía entregar a la Argentina (Enarsa) 11 MMmcd de gas natural. No lo hemos hecho.

Eso no está bien. Argentina es el último mercado de magnitud importante que nos queda y energéticamente está con problemas que podemos ayudar a solucionar con beneficio nuestro. Veamos.

En la primera aparición pública, después de la intervención quirúrgica a la que fue sometida la presidenta Cristina Fernández, la prensa argentina reporta que no pretendió disimular la desilusión y malestar que le causaron las cifras del sector energético en 2011. “Hemos tenido que importar combustibles por 9.394 millones de dólares”, dijo y continuó: “el Estado invierte mucho dinero en importaciones de energéticos”. Palabras muy sinceras, sin embargo no se puede olvidar que como resultado del viaje de la señora Fernández a Catar, en su periodo anterior, Argentina ha convenido la importación de LNG por los próximos 30 años.

Casi concurrentes con esas declaraciones, el Instituto Argentino de la Energía General Mosconi (IAE) ha publicado documentos importantes sobre la situación energética argentina, sobre la base de información oficial publicada por la Secretaría de Energía, en enero de 2012. Pasemos a verlos. Para no cansar ni asustar al amable lector, evitaré cifras al máximo.

Referente al gas, específicamente se hace conocer que a diciembre de 2010 (fecha de los datos), Argentina importaba aproximadamente el 20 por ciento de gas natural que consume en forma de LNG y mediante gasoducto de Bolivia. Vaticina que esta importación será creciente porque la demanda crece a un 5 por ciento anual y la producción de gas disminuye al mismo ritmo, y que las reservas probadas alcanzarán para siete años a ese ritmo de producción. Lo más preocupante es que entre 2000-2010 las reservas probadas, probables y posibles han disminuido en más de un 50 por ciento. En un país con el 50 por ciento del consumo energético basado en gas, esta noticia es gravísima.

A niveles oficiales se maneja la posibilidad que el hallazgo e inversiones en gas no convencional repitan el milagro norteamericano de eliminar importaciones en poco tiempo. Hasta ahora no se tiene resultados concretos.

Todo señala que por varios años más la demanda argentina de gas será cubierta con la importación.

A la fecha, el 80 por ciento del gas importado es como LNG porque “Bolivia tiene limitaciones como productor”. Esa apreciación oficial es la expresión de la pérdida de confianza en nuestra industria, por el incumplimiento de volúmenes comprometidos, las noticias de los pedidos de los pueblos originarios.

Esa pérdida de confianza está alimentando la posición que el GNEA no se construya y que la demorada importación de Bolivia pueda ser acomodada en la creciente capacidad ociosa del gasoducto del norte (GN), por la declinación de los campos del noroeste argentino.

Inclusive se pone en duda la terminación exitosa y a tiempo de los trabajos que se están llevando a cabo en el campo Margarita. La nacionalización o compra forzada de las acciones de la compañía argentina Pan American Energy en el bloque Caipipendi es interpretada como una señal adicional de inseguridad. A lo cual ahora se añade que la disputa entre Tarija y Chuquisaca podría ser una causa adicional de demora.

Finalmente, se especula que la aparición del gas no convencional sería más fácil de acomodar suprimiendo embarques de LNG que teniendo compromisos rígidos con un gasoducto construido especialmente para la importación de gas boliviano.

Que el Gobierno argentino dé más énfasis al suministro de LNG no significa que Enarsa renunciará al contrato con YPFB.

El resultado sería que pasaríamos a ser un proveedor marginal frente al suministro de LNG. Lo cual significaría que no hemos podido recuperar la confianza de nuestro vecino. Una verdadera lástima, porque Argentina es uno de los mercados que solicitan las empresas para invertir en Bolivia.

El autor es ingeniero petrolero
www.columnistas.net

Ultimas noticias