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De vuelta a casa

Por Constantino Rojas Burgos - Periodista Invitado - 4/07/2012


Los buenos tiempos para la mayoría de los migrantes que viven en España pasaron a la historia desde hace algunos años atrás y, con drasticidad a partir de la asunción de Mariano Rajoy al poder, un Gobierno de la derecha que complica más la situación de los migrantes sin permisos de residencia y trabajo, la caída general de la economía mundial, el desempleo con altos índices, el incremento de los precios de los productos y los servicios básicos hace que los migrantes retornen a la patria de origen.

Los bolivianos que ahora viven en España buscan solucionar su problema de radicatoria, obtener su documento de identificación (DNI), tener un trabajo más estable, cotizar a la seguridad social, tramitar su doble la nacionalidad y buscar los medios para insertarse a la sociedad española, que de cierta forma, denota racismo y discriminación hacia los bolivianos.

Los migrantes que no logran la radicatoria, el permiso de trabajo y que no encuentran mejores oportunidades, optan por regresar a su patria, porque en esas condiciones ya no vale la pena seguir vendiendo su fuerza de trabajo lejos de su patria y de su familia, porque no existe capacidad de ahorro, por eso prefieren retornar a su país, con la idea de invertir sus ahorros en un negocio o una actividad que le permita generar ingresos económicos.

La migración, en los últimos años, hacia España nos muestra tendencias crecientes, por falta de empleo y de ingresos económicos en el país, que permitan garantizar una vida digna y que además de cubrir las necesidades básicas, se pueda pensar en el ahorro para acceder a la compra de vivienda y de otras necesidades secundarias que cada uno de nosotros tiene planteado a futuro.

Antes de la aplicación de modelo neoliberal, la migración interna era la más tradicional, migrar del campo a la ciudad, de las comunidades a las provincias, a los centros mineros para trabajar en la explotación del mineral, migración de una ciudad a otra ciudad. La migración hacia los países europeos no era muy frecuente, salvo a la zafra en la Argentina o el Brasil con mayor preferencia.

Sin embargo, la migración externa se acentúa más durante la década de los años 80 y se intensifica a partir de agosto de 1985 cuando se aplica el modelo neoliberal, lo que ocasiona la falta de acceso a vivienda, trabajo, salud y acceso a educación, debido a la migración interna, principalmente de mineros en un promedio de 30 mil que van a radicar a La Paz, Cochabamba, Oruro, Tarija, El Alto y Santa Cruz, lo que ocasiona un problema difícil de enfrentar.

En la década de los años 80 se empieza a pensar en el sueño europeo, es decir, la búsqueda de lugares alternativos para radicar y mejorar los ingresos económicos, ya no es el sueño americano, solución que se pensaba que estaba en Estados Unidos donde ahora radican miles y miles de bolivianos. La nueva alternativa se dio con mayor prioridad en España, pero también Italia, principalmente Bérgamo, donde muchos bolivianos encuentran espacios de trabajo para solucionar sus problemas y lograr una cierta estabilidad económica personal y de su familia.

La vuelta a casa de los bolivianos migrantes en España ocasionada por las nuevas políticas sociales y económicas aplicadas en ese país, plantea nuevos desafíos para el Gobierno nacional, en la perspectiva de generar mayor empleo para reinsertarlos en la sociedad con goce pleno de sus derechos.

El autor es periodista y docente universitario


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