Ed. Impresa REFLEXIONES A FONDO PERDIDO
Los golpes bajos de la mentira
Por Demetrio Reynolds - Columnista - 4/07/2012
Tuvo mucha razón un analista al afirmar que “el Gobierno solucionó el conflicto, pero no el problema”. Se refería a la rebelión de los policías y a la habilidad coyuntural del oficialismo para sofocar incendios. Buscando el efecto político, se tiró de los cabellos la ficción del golpe para tumbar “al indio”. Siempre se menciona así: porque el poder está concentrado en una sola persona, con toda intención se utiliza la referencia suelta del Presidente. Está claro que con él se vendría abajo toda la estantería plurinacional. Eso lo saben bien.
Muchas otras facetas tuvo el zafarrancho que acaba de aquietarse (por lo menos aparentemente) como las aguas oscuras de una marejada. Pero las nubes se han quedado cual espada de Damocles sobre las cabezas de los “bomberos” del Palacio Quemado. La de los policías fue sólo una “victoria pírrica”; es decir, un gran esfuerzo para conseguir una pequeña cosa. Y la IX marcha está ahora enfrentada —en lucha desigual— con el temible aparato de las “estrategias envolventes” (trampas).
En la visión apocalíptica del Gobierno, hubo de veras una conspiración golpista que, entre otras cosas, tenía la misión de liquidar al Ministro de Gobierno; un magnicidio programado y divulgado por los medios. La grabación que se difundió revela que los conjurados eran unos chambones de marca. Avisaban por radio lo que se proponían realizar, sin tapujos, sin malicia ¿No estaría de guionista el famoso actor apodado “el viejo”, del film sobre el terrorismo? Nada raro.
Sea lo que fuere de ficciones, la inseguridad ciudadana sigue pendiente. El mal toca ya a las puertas y no hay ni un anuncio sobre el cambio estructural de la Policía. Se generó cierta expectativa con la Unapol, pero de entrada se vio envuelta en actos sospechosos de corrupción. Es que los parches ya no funcionan; tampoco las apariencias. No porque se llame universidad será diferente. De fondo hay otras cosas, como la indigencia del policía o el presupuesto institucional que debiera ser cuando menos similar al de los ministerios de privilegio: Presidencia, Gobierno y Defensa.
A la fabulosa trama del “golpe” fue involucrada también la IX marcha. ¿Es imaginable que un contingente casi extenuado por la fatiga y las enfermedades, pudiera aún ser parte de una confrontación con los ponchos rojos, las bartolinas y otras ramas anexas del oficialismo? La conjetura de que policías e indígenas buscaban confluir en La Paz para el golpe, fue desmentida por la realidad. Se dice que la mentira tiene patas cortas, pero ni patas ya tenía la mentira utilizada.
En cambio, lo que parece mentira es que un presidente indígena esté en guerra con indígenas o que éstos necesiten caminar más de 600 kilómetros para dialogar con él. Desde varios puntos del recorrido clamaron la presencia del Mandatario para evitar mayores sacrificios. Por la crudeza del invierno hasta una criatura falleció y muchos llegaron muy enfermos. Pero ni a ese precio está siendo fácil entablar el diálogo. El Gobierno va con todo. Las leyes sobre el Tipnis, la 180 y la 222, pese a ser contradictorias, fueron declaradas vigentes por el Tribunal Constitucional. Se publicita la consulta previa en abstracto, después de infringirla en el caso concreto de la carretera.
El autor es pedagogo y escritor
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