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Por qué destruir el Tipnis

Por Jorge Carlos Diez de Medina - Columnista - 4/07/2012


Está circulando en Internet un interesante documento gráfico que muestra las razones por las que Brasil estaría muy interesado en la construcción de una carretera que uniría ese país con el océano Pacífico atravesando Bolivia por el Tipnis, logrando de esta manera una mejora sustancial en su actividad comercial de ultramar y el consecuente crecimiento de los puertos chilenos y peruanos a ser utilizados. El rol de Bolivia en este proyecto sería el de articulador del tránsito de los miles de camiones de alto tonelaje que mensualmente atravesarían esa ruta. Veamos:

Rondonia, con una superficie de unos 238.000 kilómetros cuadrados y unos 2 millones de habitantes, forma parte de la Amazonia brasileña fronteriza con Bolivia y es una de las áreas periféricas en fase de expansión dentro de la Amazonia con mayor superficie de deforestación, habiendo llegado al 34 por ciento de la superficie brasileña deforestada al 2008. La expansión demográfica, la construcción de carreteras y últimamente la construcción del complejo hidroeléctrico en la zona, todos ellos alentados por el Gobierno brasileño, ha estimulado la producción de millones de toneladas de productos forestales, minerales, agrícolas y pecuarios que hoy requieren vías de acceso rápido al comercio ultramarino. Los puertos brasileños de Belén, Recife y Santos, se encuentran a un promedio de 2.500 kilómetros de Rondonia que, para llegar hasta el océano Pacífico y enfilar las naves hacia los mercados de China, India, Indonesia y Japón, otros varios miles de kilómetros deben ser recorridos previamente por el océano Atlántico hasta Panamá al norte ó cabo de Hornos al sur. De ahí surge la necesidad brasileña de encontrar una ruta más corta. Y la ruta más corta es Rondonia-Arica ó Iquique ó Ilo, puertos de Chile y Perú sobre el Pacífico distantes sólo a unos 1.300 kilómetros de Rondonia, si la ruta atraviesa por el Tipnis. Esa es una buena razón económica que movería al Brasil a otorgar todas las facilidades crediticias a Bolivia para construir la carretera boliviana de la discordia.

Es así que, la futura actividad de alto tráfico vehicular pesado por esa carretera y los nuevos e inevitables asentamientos de población en su área de influencia, terminarán por destruir todas las formas de vida del Tipnis tal como hoy las conocemos, en una actitud similar —aunque más anárquica en razón a nuestra idiosincrasia— a la de la amazónica Rondonia, hoy convertida en otra descomunal zona urbana e industrial brasileña.

Por eso hoy, los habitantes del Parque Nacional Isiboro Sécure están en la sede de gobierno luchando a brazo partido para que el desastre ambiental y cultural no suceda. Es deber nuestro ponernos a su lado y ayudar a entender a nuestros gobernantes que, a pesar de ser el territorio nacional muy rico en recursos materiales, el futuro boliviano será más largo sólo si logramos equilibrar racionalmente sus disponibilidades con nuestras necesidades.

El autor es ciudadano boliviano


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