Ed. Impresa PUNTOS DE VISTA
Vámonos de viaje sin movernos
Por Jorge Jové - Columnista - 7/08/2012
Desde Uyuni, donde la Miski Simi deja que los Andes no crean en Dios, o junto al Severo que patrulla por el bulevar de la Periférica, o junto al Papirri, que jura que nunca tocó una guitarra, por si acaso, en el cine 6 de Agosto de su entrañable infancia, la lectura permite a cualquiera llegar a ambientes lejanos sin necesidad de moverse del sillón.
Ayer, abrió sus puertas la Feria del Libro, la actividad cultural más importante que, año tras año se realiza en la ciudad de La Paz y que concita la atención de cada vez más personas.
Producir y vender libros era, no sólo en La Paz sino en todo el país, una tarea titánica hace algunos años. Esta feria y una decidida acción de la Cámara Departamental del Libro han logrado revertir esa tendencia horrorosa.
El mensaje que, en las escuelas y colegios se da a los jóvenes es que leer es perder el tiempo, es una actividad propia de los tontos que sólo buscan estudiar y dejan de disfrutar de la vida.
El mismo mensaje decía que mientras farrear es bueno, leer es una pérdida de tiempo.
Semejante cambalache conceptual ha dejado, para bien de todos, de tener vigencia.
Cada vez son más los jóvenes y las personas que se toman el tiempo que sea necesario para leer, para conocer el mundo sin hacer otra inversión que el importe del libro.
A propósito de ello, durante los difíciles años del neoliberalismo, fue imposible evitar que los tributos paguen, por ejemplo, el mismo porcentaje de impuestos que las bebidas alcohólicas o el uso de habitaciones en los moteles. Otro cambalache indigerible.
Ahora, que se han superado los conceptos de la ortodoxia que maltrató a grandes sectores, como el de la palabra impresa, será importante cambiar esa lógica y aplicar a cada actividad el nivel de fomento y tributación que corresponda.
Ergo, ¿quiere leer? Reciba apoyo del Estado y sus instituciones. ¿Quiere emborracharse? Que le cueste y que, de paso, apoye causas más nobles que perder la cabeza y, quien sabe algo más, al influjo del alcohol.
Se abre la Feria del Libro, una actividad que espero ansiosamente año tras año, tan sólo por el placer que me causa, detenerme ante cada puesto y observar los títulos que se ofrecen.
Es que detrás de cada libro, por humilde que éste sea, se encuentra atesorado el conocimiento humano, que permite el desarrollo intelectual y material. Por eso, vámonos de viaje sin movernos de nuestro sitio...
El autor es periodista
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