Ed. Impresa MUNDO CONVERGENTE
El día de San Roque
Por Stanislaw Czaplicki - Periodista Invitado - 16/08/2012
Mil palabras equivalen al léxico de un niño de tres años. Tomando en cuenta que un hombre adulto, medianamente culto, puede usar hasta 25.000 palabras y reconocer hasta 50.000, me siento más humilde frente a mi perro en su día. ¿Cuántas palabras entenderá? ¿Me hablará algún día?
El mejor amigo del hombre —el perro— celebra el día de su patrón San Roque el 16 de agosto. Roque, hijo de una familia pudiente nacido en 1295 en Montpellier, Francia, distribuyó su fortuna entre los pobres al morir sus padres, cuando era todavía adolescente. Luego Roque se fue a Italia, donde en Piacenza enfermó y vivió en el bosque para no infectar a los vecinos. Allí recibía cada día la visita de un perro que le llevaba un pancito.
El animal lo tomaba de la mesa de su amo, el cual decidió un día seguir al chucho. De esta forma, encontró al pobre Roque moribundo y lo llevó a su casa, lo alimentó y le hizo las curaciones. En la Iglesia Católica se asignó a San Roque la tarea de apadrinar a los solteros y a los perros.
Cuando hace unos 35 años vine a Bolivia, poca gente tenía perros en sus casas. Nadie paseaba sus chuchos en la calle, donde reinaban perros vagabundos. Me fui de Bolivia por varios años y cuando regresé en 2005 encontré la moda de las “mascotas”, perros de raza, animales hermosos que pasean con collar y correa, varios al cuidado de las empleadas o de los hombres que se hacen llamar entrenadores. Cuando voy con Luciano, mi perro setter irlandés, de paseo cada mañana por el área del colegio Alemán de La Paz me encuentro con muchos otros perros y sus dueños.
Nos encontramos a menudo con un general de policía retirado, que lleva de paseo a un joven rottweiler negro llamado Tommy. Por alguna razón hasta ahora desconocida, nuestros perros no congenian y después de reconocer sus olores se trenzan en una corta lucha. Nos despedimos amablemente con mi general y continuamos con Luciano detrás del Club Alemán, cruzamos el río Achumani y llegamos al parque Hermann Geimner, fundador de las Aldeas Infantiles.
Allí Luciano se encuentra con una perra amiga golden retriever que responde al nombre de Mora, con la cual juegan incansablemente corriendo alrededor. Luciano congenia con más frecuencia con los perros que andan por la calle sin dueño y a lo mejor en pandilla. Mi perro vive esencialmente por dos cosas: la compañía y el olor.
Marca su territorio orinando y busca los olores ajenos en cada pared o arbolito. Pasamos delante de la residencia de la Embajada estadounidense que Luciano eligió como el blanco del meatón. La tarea es ardua ya que el muro es largo y de difícil acceso.
Hace 30 años vivía en Irpavi y tuve un perro chapi muy bonito, bastante grande y peludo. Parecía un poco huski, pero de color café claro. El perro respondía al nombre de Licenciado y vivía en el jardín, no lejos de la puerta que daba a la calle y cuando ésta se abría salía afuera a explorar. Al regresar se ponía de nuevo cerca de la puerta y volvía a entrar al jardín a la primera oportunidad. Pero a veces tardaba en regresar y la empleada salía a la calle para buscarlo gritando: “¡¡Licenciado, Licenciado!!” Al oír este nombre, la mitad de los hombres presentes en la calle se daba la vuelta.
Todos conocemos las historias sobre la inteligencia extraordinaria de los perros que han viajado a pie miles de kilómetros para volver a su casa, que se han dejado morir sobre la tumba de su amo o que reconocen una cantidad impresionante de palabras.
El perro más inteligente del mundo, una hembra border collie de seis años llamada Chaser, reconoce más de 1.000 objetos y palabras. Mil palabras equivalen al léxico de un niño de tres años. Tomando en cuenta que un hombre adulto, medianamente culto, pero no Licenciado, puede usar hasta 25.000 palabras y reconocer hasta 50.000, me siento más humilde frente a mi perro Luciano en su día. ¿Cuántas palabras entenderá? ¿Me hablará algún día?
El autor es comunicador social
Más en Columnistas
Ed. Impresa Milagros del Gran Poder
Ed. Impresa La tragedia de pedir
Ed. Impresa Lo que vi cerca del bloqueo frente a Fancesa
Ed. Impresa El tirano y la mayoría
Ed. Impresa Brasil supera la nostalgia: ¿combo 3 x 1?
Ed. Impresa Inútiles
Ed. Impresa Las sociedades orwellianas (II)
Ed. Impresa El destino de Evo
En Portada
Ed. Impresa Nacional
Ed. Impresa Economía
Ed. Impresa Economía
Ed. Impresa Local
Ed. Impresa Internacional
Ed. Impresa Nacional
Senadores y diputados se suben los salarios en 20%: ganarán Bs 16.800
Ed. Impresa Internacional
Ed. Impresa Nacional


