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Brille el sol de Septiembre

Por Gustavo Rodríguez Ostria - Columnista - 9/09/2012


La tradición histórica escolar hace del 14 de septiembre de 1810, un glorioso punto de partida, donde se iniciaría la lucha independentista y debutarían la fuerza patrióticas en un torrente que acabaría en 1825. Todo nuestro ser épico descansaría en las manos y voces de Francisco del Rivero y Esteban Arze, que (aparentemente) desafiaron con voces independentistas al león ibérico. ¿Qué significaba la patria en las voces cochabambinas insurrectas de 1810? ¿Era lo mismo que nación o esta última tiene un contenido más bien político que territorial? ¿Aludía la patria a un extensión territorial determinada, coincidente con el nada de lo que sería Bolivia Republicana en 1825? ¿En otras palabras por patria que se representaban o imaginaban? ¿Patriota era privativo de los criollos? ¿Qué quería decir el arequipeño José Manuel de Goyeneche cuando también se decía patriota? El Rey, la Patria y la Religión parecían lenguajes comunes a los dos bandos en pugna; que lo único que disputaban entre 1810 y 1812, era quien los defendía mejor.

Para evitar caer en un anacronismo, debemos  reconocer que como toda creación humana, el concepto de  patria tiene historia. En las acepciones más antiguas, la patria es la tierra de los antepasados o padres (no madres, ellas no crean descendencia). Procede del latín, patria, familia o clan, patris, tierra paterna, pater, padre. Como sea, a partir de ella se hace en el mundo colonial referencia  a los orígenes y el lugar de los ancestros, la tierra de los mayores, el lugar que nos vio nacer y morir; aunque según las épocas, puede evocar otros sentidos. La patria, por otra parte, estaba indisolublemente ligada a la monarquía y la religión como bases del orden social

Una otra acepción, posterior y más amplia tuvo carácter extraterritorial; de ahí que patriota pudo ser quien había nacido indistintamente en Cochabamba, Buenos Aires o Caracas. Fue común aceptar en el Ejército de Cochabamba o en el poder local a porteños y viceversa. En las  tropas vallunas figuraban profusamente oriundos de esas latitudes. La configuración del Estado/nación fue resultado de procesos complejos ocurridos a fines del siglo XIX, luego de la separación de España. Pero para los combatientes de 1810 o de 1820, lo extranjero no se asociaba con ellos; eran patriotas, y por tanto integrantes de su cuerpo social. Finalmente, la patria sirvió para evocar la liberación. Desde la patria (y la libertad) se denuncia al invasor. La patria se opone al dominio y la conquista. Busca reponer las bases de un poder que no es nacional y reclama la revolución/liberadora. Cuando sus fronteras o su seguridad exterior e interior, se hallen amenazadas, la patria reclama, sin limitación ni reserva, la vida/la muerte de sus miembros (a morir o vencer, se decía). La exaltación de la patria irá, posteriormente en la narrativa post independentista acompañada de mártires y de su inmolación, cimentando el relato ficcional, transmitido a las nuevas generaciones, que hará posible la construcción de Bolivia, dotándole de un pasado dorado y heroico.

 

El autor es escritor


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