Ed. Impresa SIN PELOS EN LA LENGUA
Las personas necesitamos…
Por Mónica Olmos Campos - Columnista - 21/09/2012
Necesitamos darnos cuenta de que el amor está en nuestra alcoba, que la felicidad está en la inocencia de los hijos, que el reconocimiento está en cuánto nos valoremos nosotros mismos. En el parque, en el cuento infantil, en la comida juntos, en la película en familia, en la cocina del amigo, en las gradas de la oficina
A diario pienso en las palabras de Virginia. Una agradable tarde en la casa de quien todos llaman Negroy (aunque yo insista con Luis por un asunto de amistad tardía), Virginia dijo que las personas necesitan hablar, expresar, necesitan que se les escuche, necesitan amar y sentirse amadas. ¿Acaso hay algo más importante?
¿Cuánto dependemos de los medios de comunicación y cuánto en realidad nos comunicamos? Vivimos “prendidos” a algún aparatito. Ahora nadie te pide el teléfono de tu casa porque creen que no tener celular es inaudito. Los jóvenes, aunque estén lado a lado, se comunican a través del chat o de los mensajes. Los mismos jóvenes enamoran a fuerza de dedo puesto en las teclas de un celular. Sí, la tecnología poco a poco distancia los cuerpos, anula la personalidad, quita las palabras de la boca, incentiva la mala redacción… todo a medias, todo rápido porque ahora hasta el amor está cuantificado en combos pre o postpago.
¿Se ha dado cuenta de cuántos mensajes en el Facebook reclaman atención, cuántos gritan amor, cuántos piden amistad, compañía, escucha, compasión y pasión? ¿Cuántos agradecemos un “me gusta”, un “wow”, un “bien”, un “qué lindo” o un “felicidades”? ¿Qué está pasando en nuestro entorno más íntimo? ¿Cuánto falta para comunicarnos con nuestra pareja vía Face, correo o Twitter?
A la media noche, a las tres de la mañana o a las cinco y media, son muchas y muchos los que necesitan compañía… y te cuentan sobre sus hijos y esposas, sobre su trabajo, sobre sus ilusiones, esperanzas y desamores. Es que definitivamente, las personas necesitamos ser pero a nuestra manera, de una forma diferente, sino extraña.
Hoy, el DVD es más que la conversación. El televisor en cada habitación es más que el hábito de la cena en familia, mandarse mensajes más que tocarse, responder los correos más que el baño, las tareas y el beso de las buenas noches, el gimnasio más que la banca en el parque, la noche de tragos con los amigos que el brindis con la esposa, la tarde de bingo que la de helados con los nietos, el domingo de iglesia más que el acto cristiano ¿qué nos está pasando?
Y ahí estamos hablando de amor, pidiendo amor, reclamando amor, jugando con el amor en el chat, en el face, en el celular… mientras la esposa duerme, mientras el esposo se divierte ¿Está mal, está bien? ¿Sirve para sobrevivir o para cada día morir?
¿Las personas necesitamos existir a como dé lugar, por el medio que sea y con quien sea? Pero si a quienes amamos los tenemos ahí, solo necesitamos recuperar espacios arrinconados y actos en desuso: la mirada, la caricia, el abrazo… qué lindo es que te abracen y qué hermoso es hacerlo. Maravilloso dejar hablar al corazón en lágrimas de emoción. Qué bien se siente que te pregunten cómo estás y que se queden para oír la respuesta. Qué importante es que te escuchen y saber escuchar.
Las personas necesitamos reconocernos en nuestros más íntimos deseos, en nuestras aparentes soledades, en nuestros amores desgastados y añejos. Necesitamos darnos cuenta de que el amor está en nuestra alcoba, que la felicidad está en la inocencia de los hijos, que el reconocimiento está en cuánto nos valoremos nosotros mismos. En el parque, en el cuento infantil, en la comida juntos, en la película en familia, en la cocina del amigo, en las gradas de la oficina.
Hace unos días mi socio seducía a su esposa con quien pronto cumplirá 40 años de matrimonio. ¿Acaso hay algo más importante que amar y ser amado?
La autora es comunicadora social
molmitos2010@gmail.com
Más en Columnistas
Ed. Impresa Aeronáutica y Efromovich
Ed. Impresa El álgebra, un problema difícil
Ed. Impresa Mancha urbana, planificación e infraestructura
Ed. Impresa ¡Cómo me duele mi gente!
Ed. Impresa Baluarte de la libertad de expresión
Ed. Impresa 42 menos 30
Ed. Impresa La industria y los derechos humanos
Ed. Impresa Estado y economía
En Portada
Ed. Impresa Economía
Ed. Impresa Nacional
Ed. Impresa Local
Ed. Impresa Nacional
Ed. Impresa Local
Ed. Impresa Internacional
Ed. Impresa Nacional


