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Una incógnita

Por Mario Rueda Peña - 17/10/2012


La última palabra no está dicha y aún sigue siendo una incógnita hacia dónde empujará en el futuro mediato la economía a la política

Algo que favorece al actual Gobierno y perjudica a la oposición es la falta de un líder de rango nacional. Evo Morales y el MAS sólo tienen al frente dirigentes que no trascienden el ámbito regional o el de tipo étnico-cultural. Igual deficiencia caracteriza a los conductores de las llamadas “Agrupaciones Ciudadanas”. Tampoco alcanzan verdadera dimensión nacional quienes encabezan ciertas emergencias que más que tales son zafes del ya evanescente sistema político partidario tradicional (MNR, MIR ADN, principalmente).

Respecto a estrategias político-electorales que apunten a un frente único de oposición, las próximas elecciones para la Gobernación del Beni se han convertido en laboratorio de pruebas que aún no dan resultados positivos. Sólo algunas fuerzas coinciden en la fórmula, mientras las demás la rechazan en forma abierta.

No analizan para nada la actual correlación de fuerzas políticas cuyas cifras acreditan en forma más o menos certera recientes encuestas. El MAS sigue en declive en lo que hace a preferencias ciudadanas, pero siempre superando en algunos puntos al porcentaje global que se adjudican los partidos y sectores de la oposición, cuyos registros de puntajes individuales oscilan entre el 0,3 por ciento y el 25 por ciento, frente a un 49 por ciento del MAS…

Tampoco se perciben señales de júbilo en las pupilas del MAS frente a lo que podría ocurrir en las próximas elecciones presidenciales. Le preocupan las deserciones políticas en su base social, particularmente en la indígena-campesina. Algunos de estos sectores quieren postular sus propios candidatos a la Presidencia y Vicepresidencia de la República

Así las cosas, por lo menos hasta ahora, respecto a las próximas elecciones presidenciales, la perspectiva es más de fragmentación que de polarización político-partidaria. La primera es premonitoria de derrota segura para los opositores y de victoria pírrica, pero victoria, al fin, para el Gobierno. La segunda sería estocada fatal para el ciclo político del MAS.

Todavía no se dan condiciones favorables al surgimiento de una alternativa político-electoral de unidad opositora en torno a una figura signada de novedad y esperanza. Estos fenómenos son consecuencia de una gravísima crisis económica y social que encandezca al extremo la política. Se considera que Bolivia, igual que otros países de América Latina, podría verse en tales aprietos en algunos años más, cuando lleguen a Sudamérica los efectos de la crisis financiera europea. Entretanto, las cosas, entre nosotros, seguirán como están: no muy bien en las capas sociales bajas, por los bajos ingresos, inflación en los precios de la canasta familiar y desempleo, pero relativamente bien en la macroeconomía

La última palabra no está dicha y aún sigue siendo una incógnita hacia dónde empujará en el futuro mediato la economía a la política: si a la fragmentación partidaria o a esa polarización que en Venezuela casi le corta el ciclo político a Chávez.

El autor es periodista


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