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Nobel para Europa

Por Stanislaw Czaplicki - 23/10/2012


El premio a la UE llega tarde, más de medio siglo después de la Conferencia de Potsdam y del lanzamiento de la Comunidad Europea de Carbón y Acero. Pero es probablemente en el contexto de la presente crisis cuando la UE más necesita de este reconocimiento

Los nombres de los galardonados con el prestigioso premio Nobel se dan a conocer en octubre de cada año en seis disciplinas: economía, física, química, literatura, fisiología o medicina y paz. En 2012, los premios fueron atribuidos a cinco estadounidenses, un francés, dos británicos y un chino. Si los premios en las categorías de ciencias exactas son de carácter estrictamente científico, los premios en economía y sobre todo la paz tienen carácter político y provocan controversias. ¡Se acuerdan de Kissinger y de Ghandi? El Secretario del Estado de los EEUU Henry Kissinger fue premiado en 1973 junto con Le Duc Tho por haber negociado la paz en Vietnam. Le Duc Tho renunció a su premio dejando a Kissigner el dudoso privilegio de ser el único premiado a pesar de representar la potencia agresora. En señal de protesta dos miembros del Comité Nobel presentaron la renuncia a sus cargos. En cambio Mahatma Ghandi, el apóstol de la acción no-violenta nunca recibió el premio a pesar de ser nominado.

El presente año el Premio Nobel de la Paz fue atribuido a la Unión Europea, la organización regional del viejo continente. El argumento principal del Comité Nobel fue que la construcción europea ha resultado en la creación de un espacio donde la guerra es imposible, por lo menos para los países afiliados, pero no para el continente en su conjunto, al menos si se olvida la terrible guerra de la ex Yugoslavia. Con esta excepción, la vocación pacifista de la UE que dura ya casi 70 años es inalcanzable para el resto del mundo, en particular África y Asia Oriental. Los países de la UE han superado los nacionalismos que han alimentado las guerras 1914-19 y 1939-45 y sobre los cuales se asientan las soberanías nacionales e ideologías de los euro-escépticos.

El premio a la UE llega tarde, más de medio siglo después de la Conferencia de Potsdam y del lanzamiento de la Comunidad Europea de Carbón y Acero. Pero es probablemente en el contexto de la presente crisis económica y de la tolerancia creciente para los discursos nacionalistas, cuando la UE más necesita de este reconocimiento. La construcción de Europa, la capacidad de sus Estados miembros de superar los conflictos históricos, su voluntad de promover la democracia sin imponerla, de promover los valores de tolerancia y solidaridad social como sistema constituyeron una fuente de inspiración para otros países, los mismos que desean ahora que la UE tome por fin medidas necesarias para salir de la crisis actual, más fuerte y más unida.

El premio constituye tal vez una oportunidad para Europa de hacer una síntesis de su trayectoria y definir mejor su identidad a fin de que esta síntesis tenga un sentido universal que sobrepase los límites de euro-centrismo, ya que durante estos más de 60 años que pasaron se logró no sólo la reconciliación franco-alemana y una paz duradera en una buena parte del continente. UE tiene por cierto varios otros logros envidiables, por ejemplo, en cuanto a la unificación de las normas y políticas comunes, libre circulación de sus ciudadanos o moneda única en proceso de construcción.

Hubo premios de paz evidentes y otros que causaron controversia. Comparando el premio para la UE con los premios recibidos en el pasado por individuos se nota una gran desproporción, ya que la UE está compuesta por 27 países soberanos y 503 millones de ciudadanos. ¿Cómo se compara un individuo con esta estructura gigante? La estructura supranacional y tremendamente burocrática (44.000 funcionarios) de la UE hacen incompatible o por los menos sorprendente atribución del premio sólo por una idea política brillante de hace 60 años y por cumplir con las obligaciones estatutarias. Para merecer su premio Europa necesitará ahora desarrollar el ‘nacionalismo’ europeo.

El autor es comunicador social


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