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Ed. Impresa ESCENARIO GLOBAL

Dos visiones sobre el futuro que nos espera

Por Alberto Zelada Castedo - 19/12/2012


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El informe de la OCDE, según la explicación de sus autores, se basa en un “nuevo modelo” de proyección a largo plazo del crecimiento económico de los países miembros de la organización y de los países no miembros. Aparte de predictivo, el trabajo pretende ser normativo

Por estos días circulan dos informes que contienen dos visiones sobre el futuro del sistema internacional y de las sociedades y naciones de las que formamos parte: el informe titulado “Tendencias Globales 2030”, elaborado por el Consejo Nacional de Inteligencia de los Estados Unidos, y el informe “Mirando hacia el 2060: Perspectivas de crecimiento a largo plazo”, preparado por la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo (OCDE). Como se ve, cada uno de estos trabajos mira hacia un futuro diferente.

Esta diferencia responde, casi con seguridad, a los propósitos también diversos de estas dos organizaciones. Las preocupaciones primordiales de los autores del primer informe son los asuntos políticos y de seguridad, mientras las de los autores del segundo trabajo son el desarrollo y las políticas económicas.

Con referencia a ciertos asuntos globales, el informe del Consejo pronostica que “antes de 2030” la China habrá desplazado a los Estados Unidos como primera potencia económica. Sin embargo, este último país “seguirá siendo un líder mundial indispensable”. En cierta medida, como consecuencia de este fenómeno, ya no “habrá ningún poder hegemónico” en el sistema internacional y el poder global pasará a las “redes y coaliciones” y se consolidará un “mundo multipolar”.

Para los autores del informe, en este nuevo ambiente el “mejor de los escenarios en términos de seguridad global” estaría dado por una más estrecha “asociación política” entre Estados Unidos y China. Sin embargo, para que esto ocurra tal vez sea necesario el estímulo de una crisis en la región asiática, por ejemplo entre India y Paquistán, la que tendría que ser resuelta con la participación de aquellas dos potencias.

Por otro lado, una posible “exacerbación del nacionalismo” y una probable agudización de los “conflictos fronterizos”, pueden provocar enfrentamientos entre ciertos países. También entrañan riesgos para la seguridad la “puja por los recursos naturales, la proliferación de tecnologías letales y el contagio de conflictos regionales”.

No hay que olvidar que, hacia 2030, casi la mitad de la población mundial vivirá en zonas que sufren una “grave escasez de agua”. Este único dato lleva a presumir que el “manejo de los recursos naturales” se convertirá en un “componente crucial” de las estrategias de seguridad de varias naciones.

En los próximos años la suerte de la economía global estará cada más “ligada al éxito de los países emergentes” más que al desenvolvimiento de los países occidentales desarrollados. Entre aquellos países, se destacan como “importantes” Brasil, Colombia, India, Sudáfrica y Turquía.

Por último, en lo que se refiere a la región de América Latina, la principal conclusión de los expertos es que en la misma se mantendrá la tendencia hacia una mayor “estabilidad”. Este pronóstico es posible habida cuenta de la “historia de éxito” de la región en la última década. Si la economía de la región mantiene una tasa promedio de crecimiento del 3,5 por ciento, es seguro que en 2030 su PBI combinado representará la mitad de la economía de los Estados Unidos.

En cierta medida, el informe de la OCDE también trae buenos pronósticos para los países en desarrollo y, en especial, para los países emergentes. Es presumible que, superada la presente económico-financiera, el crecimiento de los países miembros de la organización —la gran mayoría países en desarrollo — recuperará una tasa cercana al 3 por ciento anual. Sin embargo, el crecimiento de los países no miembros —países en desarrollo y emergentes— se situará en una tasa superior, tal vez cercana al 7 por ciento de los pasados años.

Como consecuencia de este fenómeno, continuarán los cambios en el tamaño relativo de las economías. El rápido crecimiento en la China y la India determinará que su PIB combinado supere al del conjunto de los países del G7 y que, poco antes del 2060, exceda al del conjunto de los países de la OCDE.

De manera simultánea, es previsible que el ingreso per cápita de los países no miembros de la OCDE se cuadruplique en los próximos años. A pesar de esto, el nivel de vida en los mismos continuará a buena distancia del de los países miembros.

A menos que estos últimos apliquen políticas apropiadas, ciertos desequilibrios, como el de la balanza en cuenta corriente y el del endeudamiento público, afectarán negativamente el crecimiento. En particular este último, al provocar una persistente elevación de las tasas de interés a escala global. Otros ajustes, directamente vinculados con la productividad, también deberán ser aplicados.

El informe de la OCDE, según la explicación de sus autores, se basa en un “nuevo modelo” de proyección a largo plazo del crecimiento económico de los países miembros de la organización y de los países no miembros. Aparte de predictivo, el trabajo pretende ser normativo, pues incluye opiniones y valoraciones sobre políticas públicas apropiadas para un crecimiento económico sostenido.

El autor es miembro del Observatorio Político de la Universidad Gabriel René Moreno

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