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La inestabilidad sociopolítica en Bolivia
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La inestabilidad sociopolítica en Bolivia

Por Freddy Zárate - 19/12/2012


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La historia política de Bolivia, desde su fundación como República (1825) hasta el Estado Plurinacional de la actualidad, está signada por revueltas, motines, sediciones, revoluciones, dictaduras militares, bloqueos, marchas, contramarchas y urnas. Todos estos fenómenos sociopolíticos fueron percibidos y en algunos casos trataron de ser explicados por la ensayística boliviana. Por ejemplo, se puede mencionar al estudioso Nicanor Aranzaes, en su investigación de principios del siglo XX sobre Las revoluciones de Bolivia (1918). El autor se ocupa de hacer un sumario de las “revoluciones” desde 1826 hasta el 10 de mayo de 1903. Este trabajo de Aranzaes (349 páginas) trata de mostrar episodios históricos (muchos desconocidos), de los cuales el autor hace un listado, resultando un número abultado de sublevaciones, motines, revoluciones, conspiraciones, atentados y cruzadas. Aranzaes recopila hasta alborotos locales en su investigación. Muchos estudios contemporáneos se basaron en estos datos, pero ningún historiador verificó la condición, la relación, el desarrollo y la magnitud de tales hechos. Para nadie es un secreto esta constante inestabilidad política, institucional e ideológica en todos los contextos y regímenes políticos.

Podríamos decir que esta enmarañada crónica de eventos violentos es sólo la superficie de cuatro fenómenos profundos:

1) Había y hay una enorme insatisfacción con lo alcanzado en la vida privada cotidiana y en la esfera pública. Uno arriesga su vida en un motín, revuelta, marcha, huelga, etc., ya sea para defender o ampliar sus intereses de sector, gremio, asociación y grupo y esto parece preferible a seguir con una vida de carencias, pobreza y aburrimiento.

2) La tradición autoritaria que se arrastra desde la colonia española impide canalizar esta insatisfacción básica por la vía democrática y ordenada.

3) La inclinación a la revuelta permanente es en sí irracional, pero también es un indicador que refleja la fuerza subjetiva del sindicato, gremio, asociación, movimiento social frente a la hibridez estatal y que la gente no está dispuesta a aceptar mansamente a cualquier gobernante y cualquier política pública.

4) La Independencia significó la caída de un sistema fuerte y bien establecido como era la administración colonial española. Se produjo un genuino vacío de poder que destapó las tendencias arcaicas y hasta anarquistas que también se hallan en el seno de toda sociedad. Hasta hoy nos hallamos parcialmente en esta situación.

La historia de las ideas nos muestra esta preocupación recurrente por parte de nuestros intelectuales con respecto a este fenómeno sociopolítico de la inestabilidad estatal. Las visiones y posiciones difieren en cada autor. Pero nos brindan un material muy amplio y vasto para el análisis crítico. Se puede señalar los estudios: Pueblo enfermo (Alcides Arguedas), el Estado aparente (René Zavaleta Mercado), el Estado frustrado (Manuel Suárez), Tradición autoritaria y modernización imitativa (H. C. F. Mansilla), ¿De la anomia política al orden democrático?  (René Antonio Mayorga), El Estado pactante (Rossana Barragán) y El Estado colonial (Silvia Rivera Cusicanqui), entre otros estudios. Los autores citados (algunos de gran calidad y originalidad) no tuvieron la recepción académica necesaria para abrir espacios de debate, sino primó sobre ellos el silencio, el desprecio o la tergiversación de sus ideas.

El actual Estado Plurinacional, a pesar de tener un apoyo electoral significativo, a pesar de haber refundado Bolivia a través de la Asamblea Constituyente, a pesar de tener una nueva Constitución, a pesar de estar en tiempos de cambio, continúa arrastrando los viejos problemas del orden social. La inestabilidad política y la fragilidad estatal deben ser interpretadas en términos de persistencia y profundidad histórica y no así por el mero discurso político de buenas intenciones.

El autor es abogado

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