Columnistas

Martes 23 de septiembre del 2014. Actualizado a las 16:25 (Gmt -4)

Buscar en lostiempos.com

Ed. Impresa

“Rouba mas faz”: de Barros a Bacon

Por Gustavo Maldonado Medina - 4/01/2013


  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

Según Mario Grondona, cuando el caudillo Adhemar de Barros, que gravitó decisivamente en San Pablo durante los años 50 y 60, lanzó el slogan “Rouba mas faz”  (roba pero hace), tocó el nervio de un problema central: la imagen pública de los políticos. Como resulta del eslogan de Barros, esa imagen consta de dos elementos. “Roba” tiene que ver con el primero de ellos: la moralidad o la inmoralidad de los políticos. “Hace” se vincula con el segundo elemento: su eficacia o ineficacia.

Si ordenamos el juego de alternativas que surge de la interacción entre el nivel de moralidad y el nivel de eficacia que el público atribuye a los políticos, resultan, como en la Divina Comedia, diversos círculos que van de lo perfecto a lo condenable. Más pobre que la imaginación de Dante, empero, la política nos ofrece sólo cuatro círculos para ubicar en alguno de ellos a los políticos según la imagen que ofrecen al público.

En el paraíso hay un único círculo. En él se alojan los políticos que podrían proclamar: “No roba pero hace”. Honestos y eficaces. En la otra punta del cuadro figura el único círculo del infierno: “Roba pero no hace”. La unión espuria entre la inmoralidad y la ineficacia. El purgatorio consta de dos círculos. En uno de ellos están los políticos de quienes se cree que “roban pero hacen”. Son inmorales pero eficaces. En el otro figuran los políticos que “no roban pero no hacen”: honestos pero ineficaces.

El purgatorio es más complicado que el cielo y el infierno, no sólo porque contiene dos círculos en vez de uno, sino también porque el público se mueve cíclicamente entre ellos. Después de haber sido sometido a un tiempo de “robo eficaz”, añora la moralidad ausente.

Pero si la “moralidad ineficaz” se prolonga demasiado, añora la eficacia aunque sea inmoral. Puesto entre los dos círculos del purgatorio, cuando el cielo no está a su alcance, el pueblo oscila entre el pragmático cinismo del aplauso a los que “roban pero hacen” y la indignación principista que lo atrae hacia quienes “no roban pero no hacen”, concluye Grondona.

Ahora bien, según Mario del Carril, la corrupción en el Estado, que indigna a muchos ciudadanos, no produce el mismo efecto sobre algunos espíritus sofisticados, y hasta bien intencionados, que la consideran un mal necesario en el país para hacer el bien.

Pone como ejemplo a Sir Francis Bacon (1561-1626), lord chancellor (primer ministro) del rey Jacobo I de Inglaterra y VI de Escocia.

Bacon se defendió, en 1621, de haber sido sobornado al atribuir concesiones monopólicas de la corona. En esa oportunidad dijo, para defenderse, que había aceptado sobornos de todos los interesados, pero que esos sobornos no habían influido en sus dictámenes, guiados por el bienestar del reino, y que los había aceptado solamente para adecuarse a los usos y costumbres de la época. “Soborno patriótico”, lo llama irónicamente Del Carril.

Según el modo de proceder en política que llamaremos baconiano, la corrupción es un mal endémico de una sociedad, que se puede utilizar para hacer el bien. Si los buenos no la utilizan, la usarán los malos para el perjuicio de todos. Por lo tanto, es a veces socialmente responsable, y hasta patriótico, ejercer la corrupción sin ser corrupto. Los baconianos no son necesariamente corruptos, según Del Carril. Con su ética de la responsabilidad, no aprueban fomentar la corrupción para obtener una ventaja personal. Sólo aprueban la corrupción con este comentario: “¿Qué quieres? Éste es el país que tenemos y así debemos obrar para conseguir las cosas que la comunidad necesita”. Aquí la pregunta es necesaria: usted, señor lector, ¿está de acuerdo con el “Rouba mas faz” de Barros o el “soborno patriótico” de Bacon? ¿Con ninguno? Entonces, somos... dos.

El autor es ciudadano boliviano

¿Cómo califica esta noticia?

Calificación promedio
- puntos.

Últimas noticias