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Exportadores de coca sin alcaloide

Por Rubén Camacho Guzmán - 20/01/2013


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Ni siquiera la ilustre premiación con el Premio Nobel a un ciudadano o institución boliviana habría despertado tanto despliegue de rimbombancia como la readmisión de Bolivia en la Convención Única sobre Estupefacientes de la ONU con la reserva sobre la penalización del masticado de la hoja de coca. El despliegue propagandístico gubernamental no se dejó esperar y las fiestas de “pijcheo” animadas al son de bombos y platillos empezaron a resonar dejando parques y jardines maltrechos, además de grandes cantidades de basura desperdigada.

Ni bien se conoció la noticia de la readmisión, empezó la distorsión. Fue el propio Presidente de Bolivia y dirigente máximo de las seis federaciones de productores de coca, quien en sendos discursos resaltó este logro gubernamental y se encargó de diseminar entre sus afiliados, que la ONU habría despenalizado también el cultivo de coca en la extensión necesaria para propósitos lícitos y que ahora el país debe prepararse para empezar a exportar grandes volúmenes de hoja sagrada, libre de alcaloides.

Al parecer hasta la demanda estaría consolidada. China sería uno de nuestros compradores, porque sus habitantes serían asiduos consumidores de mate de hoja de coca. A la lista de compradores se sumarían los integrantes de la ALBA, sin descartar a la Argentina; este último al parecer estaría hasta dispuesto a reemplazar su mate tradicional por la infusión de hoja sagrada boliviana. ¡Cuánta ilusión señores y cuán poco serio el planteamiento! Una vez más algo fuera de serie, a lo que nos hemos ido acostumbrando. 

Como no todo es ilusión, la mal interpretada readmisión causó reacciones inmediatas y las respuestas no se dejaron esperar. El representante de la ONU en el país aclaró categóricamente que la readmisión contempla solamente la reserva sobre la penalización del masticado y que de ahora en adelante el país tiene que presentar cifras concretas sobre la cantidad de coca que se destina al “akulliku“ y justificar además fehacientemente adónde se destinan los volúmenes excedentes. En resumen: “hecha la ley, hecha la trampa”, y no da para tanto júbilo. 

Para aclarar mejor el panorama, hablemos de cifras. La ONU sostiene que el año 2010 se tenían 31.000 hectáreas cultivadas y la producción alcanzaba a 18.420 toneladas métricas y de este volumen solamente un 0,04 por ciento se destina a la industrialización. Por otro lado, se sostiene que el 94 por ciento de la coca producida en el trópico de Cochabamba va al mercado ilegal para convertirse en pasta base de cocaína, porque en Cochabamba misma se “akullika” la hoja de los Yungas de La Paz. Así, el tema de la exportación provoca otra vez más confusión, y seguramente el lector también se preguntará ¿cuál es el producto exportable libre de alcaloides en cuestión?

 

El autor es Instructor de Adultos


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