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García Linera, conquista y seducción

Por Los Tiempos | - 3/03/2013


VIVIANA VILLARROEL VACAFLOR

“La hombría de una persona no se muestra en los golpes y en los puñetes y las patadas; la hombría de un hombre se demuestra en la capacidad de convencer, de seducir, de conquistar a la pareja en la vida familiar”, sentenció el vicepresidente Álvaro García Linera el 13 de febrero, en una conferencia de prensa en la que se refirió al asesinato de la periodista Hanalí Huaycho.

Llama la atención lo que evidencia la frase, en un contexto en el cual uno de los ejes discursivos del Gobierno es la “descolonización”, dado que la colonización es precisamente consecuencia de la “conquista”. Las acepciones de la Real Academia Española (RAE) para la palabra conquista dicen:

1. Acción y efecto de conquistar.

2. Cosa conquistada.

3. Persona cuyo amor se logra.

4. Ganancia o adquisición de bienes.

Puestas así las cosas, las palabras del Vicepresidente evidencian no sólo una “tara” del lenguaje, sino una visión respecto de la relación hombre–mujer que considera y define al macho en condición de superioridad frente a la hembra.

La idea se completa con seducción, según la RAE:

1. Engañar con arte y maña; persuadir suavemente para algo malo.

2. Atraer físicamente a alguien con el propósito de obtener de él una relación sexual.

3. Embargar o cautivar el ánimo.

La tara no fue la única que sacó a flote García Linera la semana del 11 al 15 de febrero, pues en ese mismo lapso de tiempo pidió rechazar al hombre violento “como (se rechaza) a un sidoso”.

Días después tuvo que pedir disculpas: “En un lapsus hice un comentario indebido sobre las personas, sobre la comunidad que porta el VIH/sida, lamento mis palabras, ese mismo rato me di cuenta, corregí mis palabras, pero entiendo que no es suficiente, ahora lo hago de manera pública. Está claro de que nosotros también cargamos el conjunto de taras, de taras en el lenguaje”.

En el caso de la conquista y la seducción como las formas de demostrar la “hombría”, no hubo mayor revuelo (en el caso de las personas con sida se hizo un pronunciamiento público), quizá porque la concepción transmitida por el dignatario está internalizada.

El fondo del asunto está en considerar a la mujer como territorio conquistable. Las armas para la conquista son numerosas: García Linera —dice él— opta por la seducción, por la capacidad de convencer.

Otros van a la conquista con las armas de la amenaza y el miedo: denuncias y me llevo a tus hijos. Denuncias y te mato. Denuncias y mato a tu familia.

Otros apelan al chantaje: te quedas o te quito la plata con la que das de comer a tus hijos. Te quedas o me mato. Te quedas o desaparezco y no sabrás nada más de mí, tendrás que cargar con eso en tu conciencia.

La conquista y la seducción de las que habla el Vicepresidente, son expresión del mismo comportamiento cultural del que él habla, y en el que el “silencio cómplice” contribuye a que la violencia hacia la mujer no sólo se mantenga, sino crezca. El Centro de Información y Desarrollo de la Mujer (Cidem) informó que registró 30 casos de feminicidio en lo que va de 2013 (en todo 2012 se contó 104).
De la agresión a una mujer “a patadas y a puñetes al asesinato tan brutal como hemos visto el de Hanalí no hay mucha diferencia, es diferencia de grado”, afirmó García Linera.

Salvando las distancias, pero tampoco hay diferencia entre considerar a una mujer como territorio de conquista o como objeto de seducción, y considerarla como un ser que nació para el sometimiento masculino.

La autora es docente de literatura


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