Columnistas

Domingo 21 de diciembre del 2014. Actualizado a las 13:20 (Gmt -4)

Buscar en lostiempos.com

Ed. Impresa

¡Hospital de Tercer Nivel en Punata!

Por Fernando Rocabado Quevedo - 9/03/2013


Antes y después de su posesión como Alcalde electo de Punata, el señor José Gonzáles prometió la construcción de un hospital de tercer nivel en su municipio. La idea fue secundada por autoridades gubernamentales del departamento y del país.

Si es consecuente con lo anunciado deberá construir el mentado hospital, que muy bien le gustaría tener al departamento de Cochabamba en su conjunto. Pero, falta saber si su decisión política tiene alguna sustentación desde el punto de vista técnico.

¿Por qué el Alcalde de Punata incluye en su agenda política una tarea que ahora es del gobierno departamental? ¿Su municipio podrá hacerlo mejor que el del Cercado? ¿Tiene la población, los recursos humanos y materiales para hacerlo? ¿El talón de Aquiles del sistema de salud son los hospitales de tercer nivel o más bien, los de menor nivel? Éstas son algunas preguntas que debieran guiar los pasos de los políticos y tener respuesta técnica de parte de los planificadores de la salud antes de ofrecer nada en materia de infraestructura hospitalaria.

El Ministerio de Salud recomienda tener un centro de salud con camas por cada 40.000 habitantes y Punata tiene una población cercana a los 50.000 habitantes. Aún así ya dispone de un hospital de segundo nivel, que dicen atiende a otras localidades del valle alto. El Sedes reconoce que Punata tiene uno de los 14 hospitales potenciales de segundo nivel de Cochabamba. De éstos sólo cinco funcionan con normalidad, entre ellos el de Punata, en tanto que los otros nueve no cumplen las funciones para las que fueron construidos, son simples edificaciones, sin recursos materiales ni humanos. Este criterio está sujeto al análisis de su propia información estadística y de rendimiento. Si su evaluación fuese óptima, podría derivar en el reforzamiento del hospital actual, de manera que siga cumpliendo con su tarea de resolución de problemas de mediana complejidad.

Hace poco se tenía conocimiento que en el Cercado existían otras cuatro construcciones para hospitales de segundo nivel semiparalizadas, así como otra construcción para tercer nivel, completamente paralizada por defectos en la construcción.

Si todo este potencial se ejecutara y funcionara adecuadamente, la situación de la demanda hospitalaria sufriría un cambio radical en el departamento, que al igual que en el resto del país, tiene su mayor déficit en los hospitales de segundo nivel y, ni qué decir, en los centros del primer nivel.

En el país, la disponibilidad de camas en el Nivel III supera el nivel estándar de 2 camas por 1.000 habitantes, en tanto que en el Nivel II no llega ni a la mitad, principalmente en el área rural. El Nivel I no solo que no cumple el aspecto cuantitativo, sino que está lejos de cumplir los requerimientos cualitativos para una buena atención. De entre estos, el más preocupante es el bajo índice de ocupación de sus escasas camas, principalmente en los hospitales básicos y en los centros de salud con camas, lo que exige una distribución más racional de estos recursos, utilizando criterios técnicos que eviten, además, duplicación de servicios y de construcciones.

Nuestro más importante hospital, el Viedma, adolece de una serie de deficiencias y hace lo imposible para sobrevivir como hospital de tercer nivel. Sus directivos hacen malabares para mantener su calidad de atención, y su calidad académica y científica. Y es que un hospital de tercer nivel es un centro de la más alta especialidad, donde no sólo debe atender la internación por especialidad y sub-especialidad, sino también la atención ambulatoria, los servicios complementarios de diagnóstico y tratamiento de alta tecnología y complejidad, por lo que debe ser un centro hospitalario grande, de más de 200 camas, trabajando a escala para casi 2 millones de habitantes.

Para los políticos resulta muy fácil hacer ofertas de campaña y, peor aún, construir edificios que quedan como monumentos a la demagogia y a la improvisación, de los cuales tenemos muchos ejemplos. De cumplirse el ofrecimiento del Alcalde punateño, el hospital que ofrece está destinado a convertirse en otro elefante blanco construido al fragor de la campaña eleccionaria y sin sustento técnico. Su futuro es casi cierto: despilfarro, desocupación e incertidumbre.

El autor es consultor internacional en Salud Pública


Últimas noticias