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Oda lejos del mar

Por Agustín Echalar Ascarrunz - 24/03/2013


Mi país necesita justicia, necesita jueces probos y capaces, no mar.

Mi país necesita legisladores capaces y honestos, no mar.

Mi país necesita ministros  inteligentes, trabajadores y dignos, no mar.

Mi país necesita un Presidente apegado a la ley, un Presidente que además sepa medir sus palabras y sus acciones, no mar
Mi país necesita educación, necesita que las escuelas alejadas tengan suficientes maestros para que no sea la escuela la que abandona a los niños, no necesita un bono Juancito Pinto, no necesita desfiles los 23 de marzo y no necesita mar.

Mi país necesita un sistema de salud confiable, (dentro de las posibilidades de su economía), necesita extender la atención a las madres gestantes, no con una consulta, sino con las condiciones adecuadas para que si algo se complica ya sea durante la gestación a al momento del alumbramiento se las pueda atender, necesita muchos más médicos, más insumos y más infraestructura, necesita que los enfermos puedan tener más acceso a medicamentos gratuitos.  No, no necesita mar.

Mi país necesita preservativos, y muchos, para que los jóvenes puedan desarrollar su sexualidad sin poner en riesgo su salud o la de sus compañeros, necesita una orientación sexual liberadora y necesita promover una paternidad responsable. Lo último que necesita mi país, es un Presidente que sugiera a sus bases cocaleras, a las que tiene embelezadas, que no usen preservativos, y que procree a diestra y siniestra, mar no necesita.

Mi país necesita un sistema de servicio civil obligatorio, donde los jóvenes de ambos sexos aprendan a ser solidarios, a conmoverse con el prójimo, a ayudar al desvalido, no necesita un servicio militar donde se aprende a humillar a los más débiles y a las mujeres,  y claro no necesita ni mar, ni una armada.

Mi país necesita que sus ciudadanos empiecen a amarlo más, que se convenzan que cuando pagan impuestos lo hacen por su propio bien, porque conviene ser parte de un Estado fuerte con reglas claras, para todos, necesita crear una moral ciudadana, que jamás lo será si se pueden comprar televisores inmensos y de última generación, en una tienda ubicada a no más de 1 km del Palacio de Gobierno, sin pagar impuestos, sin recibir una factura.  No, los ciudadanos no necesitan bañarse en el mar.

Mi país necesita un sistema correcto, un Gobierno correcto que no cometa atropellos, necesita una justicia que no sea contaminada ni por el Legislativo ni por el Ejecutivo. No necesita, para nada, un puerto en el Pacífico con soberanía y continuidad territorial.

Mi país necesita carreteras, escuelas, hospitales, infraestructura, aunque debe construirlas cumpliendo las leyes. Mi país bien puede usar un teleférico en una de sus ciudades, pero necesita para eso una licitación. Mi país necesita diplomáticos profesionales, que puedan valerse en los idiomas de los países a los que van destinados, pero una vez más, no, no necesita mar.

Mi país necesita muchísimas cosas, nuestras carencias son innumerables, la tarea de redención, el cambio, como lo llaman los del Gobierno, es arduo, se necesita compromiso, responsabilidad, decencia y lo que no se necesita es ciudadanos y autoridades  perdiendo el tiempo, distrayéndose con un tema que es meramente emotivo.

El autor es operador de turismo


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