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Mi profesor es un aplicativo

Por Gonzalo Chávez - 11/03/2014


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En un futuro cercano, las escuelas y las universidades estarán en nuestras computadoras y ipads. Los profesores estarán a miles de kilómetros de distancia y los colegas del curso de diversas partes del mundo. Más aún, los profesores serán los aplicativos

A raíz de un artículo sobre universidades como clusters del conocimiento y solidaridad que publiqué hace un par de semanas, alguna gente me ha pedido que profundice el tema de los desafíos de la educación virtual y su aplicación a un país en vías de desarrollo. Cabe recordar que en un mundo cada vez más globalizado que vive el auge  de la revolución de la información y la tecnología, las universidades deben convertirse en clusters con una doble misión. Por una parte, la creación y difusión  del conocimiento y por otra, la promoción-acción de la solidaridad y desarrollo social. Las universidades deben enraizarse con su entorno y ser los dínamos de parques industriales, de ciudades del saber o, de una manera más general, de territorios inteligentes. Uno de los instrumentos que tienen las universidades para impulsar un cluster es el e-learning que tiene sus orígenes en la educación remota.

La educación a distancia es una práctica antigua.  En los años 30 y 40, las personas podían estudiar corte y confección, inglés, mecánica, contabilidad y otras carreras por correspondencia. Era sólo inscribirse al curso y en algunas semanas le llegaba un paquete con libros, tareas y exámenes.  En Villazón, mi pueblo natal, existían técnicos superiores y en algunos casos licenciados graduados de prestigiosas universidades e institutos de la hermana República de Argentina por corrrespondencia. 

Con el tiempo y las innovaciones tecnológicas, estos cursos se sofisticaron y enviaban lecciones y prácticas en discos de vinil, cassettes y posteriormente en CDs.  También en el pasado existían otras formas de estudiar a distancia, como la radio y la televisión. En Bolivia aún tenemos varias escuelas radiofónicas, y aunque en el campo de la televisión no incursionamos mucho, otros países desarrollaron decenas de cursos a través de este medio de comunicación.

La tecnología de la comunicación e información vienen revolucionando de manera significativa tanto la educación a distancia como la presencial.

Una visión tradicional de educación insiste que para garantizar calidad y un buen binomio enseñanza-aprendizaje, nada sustituye a las escuelas y universidades presenciales, que si bien se pueden usar muchas tecnologías de información, en la práctica no hay nada más motivante y emprendedor que las salas de aula y las maravillosas bibliotecas.

Muchas universidades, como Harvard y otras insisten en este modelo, que se lo puede ilustrar con la historia de una pizzería de Brooklyn que ofrecía los mejores manjares italianos en toda Nueva York y que a su entrada colocaba un letrero que reflejaba un modelo de negocios que decía: “Nosotros enviamos nuestras pizzas solo a Frank Sinatra”. Aplicado el concepto a la educación, para obtener una buena formación, la única manera es aproximarse físicamente a una universidad de prestigio.

Del otro lado del espectro educativo están las universidades en línea que han permitido que ciudadanos de Burundi o Perú o dentro de un país de diferentes grupos sociales puedan adquirir conocimientos y destrezas de una calidad que mucha gente considera aceptable.  No tengo la menor duda que la revolución tecnológica ya está produciendo una revolución en la educación y es cuestión de tiempo para que las universidades, en especial en los países en vías de desarrollo,  por lo menos tengan un modelo educativo hibrido, presencial y virtual, lo que en inglés se conoce como el blended-learning. Éste es un cambio, en el modelo de negocios, radical e implica transformaciones profundas, tanto en los profesores como en los alumnos.

El desafío, para las universidades que quieren convertirse en dínamos de un cluster del conocimeinto y la solidaridad, está en construir modelo educativo usando intensamente las tecnologías de la información pero sin perder la perspectiva que el objetivo final de toda educación, en todos sus niveles, es el aprendizaje como una experiencia innovadora y retadora.

Lo difícil en la construcción de este nuevo modelo educativo es la selección, priorización y consistencia de los instrumentos tecnológicos e informáticos, que al mismo tiempo,  deben estar muy bien sintonizados con los contenidos de la educación. Sólo el uso de Internet, por ejemplo, no transforma las personas.

En un futuro cercano, las escuelas y las universidades estarán en nuestras computadoras y ipads. Los profesores estarán a miles de kilómetros de distancia y los colegas del curso de diversas partes del mundo. Más aún, los profesores serán los aplicativos. De hecho, esta experiencia pionera ya se la puede tener en lo que se conoce Massive Open Online Courses (MOOC) que permite que un estudiante de  Bolivia pueda tomar un curso en el MIT o la Universidad de Princeton. Sugiero visitar los proyectos EDx y Coursera.

El autor es economista

http://chavezbol.blogspot.com

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