Editorial

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La Discriminacion En Bolivia

Por Redacción Central - Los Tiempos - 10/07/2007


Más allá de la invocación del Defensor, habrá que concederle tiempo a la superación de este mal que padece el cuerpo social.

El Defensor del Pueblo ha hecho un llamado a la sociedad boliviana para que erradique todas las formas de discriminación en el país con ocasión de la difusión de los resultados de una encuesta realizada a este respecto por la entidad a su cargo, según los cuales el fenómeno es todavía tan notorio como significativo.

Así, en promedio sólo tres de cada diez personas consultadas creen que en Bolivia se discrimina poco, mientras que siete están convencidas de lo contrario, permitiendo establecer que los grupos que más sufren de tal práctica son, en porcentajes descendentes, los enfermos de VIH/Sida, los indígenas y campesinos, los discapacitados, los homosexuales, los privados de libertad, los niños, niñas y adolescentes; las mujeres, los ancianos jubilados, los migrantes, los desempleados y los afrobolivianos; es decir, un vasto segmento de la población.

Y es que las diferencias entre uno y otro sector están a la orden del día, mientras que a la consiguiente discriminación se la trata de disimular o, sencillamente, se la da por inexistente, cuando en los hechos ocurre al revés.

En este sentido, parece oportuno insistir en que según precisión de la consulta que se comenta, la discriminación es percibida en el trabajo, la Policía, ministerios, oficinas públicas, la calle, las universidades, el colegio, bancos, hospitales, centros de salud, alcaldías, transporte público, juntas vecinales, mercados, prefecturas, embajada de los Estados Unidos, empresas de servicio, Iglesia, juzgados, cuarteles y otros, donde el tratamiento que recibe el individuo esta es una aserción nuestra depende del color de su piel, su vestimenta y su condición económica y social, casi siempre deducida de la apariencia.

Si bien el hecho no es secreto para nadie, se pensaba en cambio que iba decreciendo al correr de los años en virtud del proceso de mestizaje registrado en unas regiones más que en otras del territorio nacional, fruto a su vez en la migración del campo a los centros urbanos. Empero, poco es lo avanzado en este orden, por más de que no se lo reconozca, y peor aún, en la actual etapa histórica el problema parece darse también en sentido inverso con la discriminación que el campesinado y los llamados originarios, quieren hacer o hacen en contra de blancos y blancoides.

Por ello mismo y más allá de la invocación del Defensor, habrá que concederle tiempo a este mal que padece el cuerpo social y que en vez de tender a igualar a los bolivianos, los mantiene no sólo diferentes, sino distantes entre sí, aparte claro está de respaldar todo cuanto se realice en función de concienciarlos sobre la necesidad de superarlo en aras de la convivencia armónica y civilizada.


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