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Día de la mujer boliviana

Por Redacción Central - Los Tiempos - 11/10/2009


Ha quedado atrás la época en la que Zamudio denunciara, a través de su poesía, la marginación de la mujer del voto. Hoy, esta conquista y otras han dado una mejor calidad de vida a la mujer, pero, a todas luces, insuficiente

El Día de la Mujer Boliviana encuentra hoy a este grupo de la población con metas aún lejos de su alcance. Como sucede en el resto del mundo, la reivindicación de la equidad de género se ha plasmado más en leyes que en la vida real.

Al margen de la violencia y la pobreza, un ejemplo de esta situación, en la actual época electoral, es que muy pocas mujeres han sido inscritas en la denominada "franja de seguridad" por los partidos que las postulan a distintos cargos electivos. La norma electoral exige que las listas de candidatos contemplen un 50 por ciento de postulantes femeninas. Debido a que la ley no se discute, a los distintos frentes políticos no les ha quedado alternativa que cumplir con la exigencia, pero sus candidatas son, en la mayoría de los casos, suplentes de varones o aspirantes a diputaciones y senadurías que el partido o la agrupación —cualquiera sea el caso— sólo alcanzaría con una votación aplastante.

¿Qué pasa entonces con la igualdad de género? Desde los partidos o las agrupaciones, se ha admitido, de manera general, la falta de formación de cuadros femeninos, e incluso, contadas dirigentes han llegado al criticado extremo de renunciar a los curules que la Ley les asigna. A esta explicación, brindada por hombres y mujeres, se añade el reconocimiento de que el machismo aún impera en Bolivia, pero tampoco en este caso se ahonda en situaciones específicas.

La opinión pública sólo llega a conocer la discriminación cuando ésta deriva en agresiones, como ha sucedido en repetidas oportunidades con concejalas, sobre todo en el área rural, incluso golpeadas por sus pares varones, ante una indiferencia alarmante de los actores políticos. ¿O es que son conocidos los procesos internos en partidos y agrupaciones contra quienes han agredido a sus compañeras?

Cabe entonces preguntarse si no harían bien políticos, instituciones y organizaciones en generar debates sinceros respecto a la participación de la mujer en la vida política y pública del país. Si la reivindicación de derechos sigue basándose en meras demandas de curules, Bolivia tardará mucho en dar a la mujer el espacio que realmente se merece.
En esta línea, los distintos homenajes a la mujer boliviana deben estar exentos de la victimización que tan mal hace en cualquier ámbito, sin que ello signifique renunciar al derecho a la denuncia.

Ojalá que más bien los actos reparen en la figura de la poetisa Adela Zamudio, inspiradora de esta efeméride. La maestra cochabambina no sólo concentró su vida a su pasión por la lírica, sino que fue una luchadora incansable por los derechos de la mujer.

Ha quedado atrás la época en la que Zamudio denunciara, a través de su poesía, la marginación de la mujer del voto. Hoy, esta conquista y otras han dado una mejor calidad de vida a la mujer con respecto a siglos pasados, pero, a todas luces, insuficiente; si hombres y mujeres no lo entendemos así, con las obligaciones y los derechos que ello implica, las celebraciones pasarán como tantas más.


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