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NUEVO CÓNSUL GENERAL DE CHILE

Por Redacción Central - Los Tiempos - 20/03/2010


Desde esta casa periodística, conforme a nuestra tradición, seguiremos con especial atención el tema de las relaciones con Chile

Dada la particular relación que mantenemos con Chile, el nombramiento de los respectivos cónsules generales siempre provoca una especial atención. De hecho, el mismo nombre de cónsules, cuando en verdad actúan como embajadores, da cuenta de que se trata de un tema complejo y delicado que merece ser abordado con prudencia.

Los gobiernos de ambos países –salvo algunas excepciones que confirman la regla-- se han preocupado porque sus representantes sean personalidades con bastante experiencia en el campo del derecho internacional y, normalmente, que hayan ocupado puestos de importancia en el aparato estatal de sus respectivos países. De hecho, el nuevo Cónsul  boliviano en Santiago ha sido, hasta el mes de enero pasado, Ministro de Defensa, y el de Chile, es aún embajador en Vietnam.

Hasta ahí los antecedentes. Lo novedoso en el caso de Chile es que en ese país ha surgido un cuestionamiento al nombramiento del nuevo cónsul porque el año 2000 y en una comunicación personal, éste habría afirmado que “el mejor estado de nuestras relaciones con Bolivia es no tener relaciones”, en momentos en que, más bien, el vecino país comenzó a diseñar una estrategia de acercamiento sostenido a Bolivia por la posibilidad de ser puerto de salida del gas boliviano hacia el norte del hemisferio (eran otros tiempos, en los que Bolivia, dada la gravitación del gas, adquirió una importancia estratégica en el espacio regional, status que por una serie de razones –siendo probablemente la de la nacionalización de los hidrocarburos la más importante-- ha dejado de tener).

Y si bien ese cuestionamiento es parte de un problema interno, obviamente tiene repercusiones en el país, donde se mantienen corrientes encontradas acerca de cuál debe ser el tipo de relaciones  que debemos tener con Chile.  El Canciller boliviano ha sostenido que los comentarios del nuevo Cónsul “no entorpecen los vínculos bilaterales actuales”, pues los “hombres no son juzgados por lo que han hecho, sino por lo que son. Todos los hombres tienen derecho a evolucionar". Para el Canciller, Bolivia es un país respetuoso de las decisiones soberanas de otros gobiernos, y el interés boliviano es mantener la agenda de 13 puntos que ambos países acordaron tratar.

Aún es incierta la evolución de los acontecimientos en Chile sobre este delicado tema y ayudaría a despejar el camino conocer cuál es la posición actual del designado Cónsul sobre esos comentarios a 10 años de distancia, que es lo que en verdad importa.

Esto, dada la especial relación que une a ambos países, le ayudaría a llevar adelante una buena  gestión, evitando todo prejuicio.

En todo caso, se puede presumir que si ha aceptado representar a su nación en Bolivia y ha sido ratificado por su gobierno, es porque ha cambiado de opinión o son las circunstancias que motivaron esa percepción las que lo han hecho.

Desde esta casa periodística, conforme a nuestra tradición, seguiremos con especial atención el tema de las relaciones con Chile y, en ese marco, la de este caso, más aún si el mencionado diplomático mantiene una estrecha relación de parentesco con los accionistas de la Empresa Canelas. Por ello, no está demás reiterar que, como siempre, Los Tiempos privilegiará --por encima de todo-- otro legítimo interés, el de la Nación.

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