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EL PRINCIPIO DEL FIN DE UNA GUERRA INJUSTIFICABLE
Por Redacción Central | - Los Tiempos - 2/09/2010
Así como Estados Unidos ha sido capaz de incurrir en semejante acción, también lo ha sido para rectificar errores, como ahora
El Presidente de Estados Unidos, cumpliendo una promesa electoral, ha ordenado el repliegue de tropas de Irak dando fin a la aventura impulsada por su predecesor George W. Bush y que tanto daño ha hecho a esa conflictiva región del planeta, a su propio país y al mundo en general.
De principio, se trató de una guerra basada en la mentira, hecho que da cuenta de la catadura moral de quienes gobernaron Estados Unidos entre 2001 y 2009, cobijados bajo el denominativo genérico de “neocons”, que promovieron, con una radicalidad pocas veces vista, un pensamiento único dirigido a hacer el concepto de la “guerra preventiva” el mecanismo de intervención de la potencia mundial en cualquier lugar del mundo si sus conductores consideraban que así se debía proceder.
Esta guerra ha costado la muerte de alrededor de medio millón de iraquíes, más de cuatro mil efectivos estadounidenses, centenas de miles de heridos, el conocimiento de viles torturas a los oponentes como en el caso de Abu Ghraib y el surgimiento de una guerra civil en esa nación que no tiene visos de terminar en el corto plazo.
Los costos en el campo económico son elevadísimos, incluyendo un sistema de corrupción generalizado que salpicó a muy importantes autoridades estadounidenses, lo que debilitó sustancialmente el discurso de transparencia que Estados Unidos enarbolaba. Asimismo, la depredación cultural que sufrió la nación iraquí desde el momento mismo de la invasión, la destrucción de gran parte de su infraestructura, también son costos de esta guerra que nunca debió comenzar. Además, esta invasión –como sostienen los entendidos-- ha permitido que Irán –país teocrático y en el que se violan los derechos humanos básicos, como la igualdad de sexos-- se yerga como la potencia más importante de esta conflictiva región.
Pero, así como Estados Unidos ha sido capaz de incurrir en semejante acción, también lo ha sido para rectificar errores y es posible sostener que es en buena parte debido a este fracaso que los republicanos sufrieron una de sus más grandes derrotas de electorales en 2008 y el Partido Demócrata retornó a la Casa Blanca de la mano del primer presidente negro de la historia de Estados Unidos.
No hay que olvidar que entre las principales ofertas electorales del presidente Barack Obama estuvo la del retiro de las tropas de Irak ni que fue uno de los pocos congresistas estadounidenses que nunca apoyaron la invasión a Irak. Consecuente con ambas posiciones, dio el paso que se comenta.
Ahora, es difícil prever el curso de los acontecimientos en Irak. La lucha de facciones, los intereses económicos, la corrupción, la pobreza y la injerencia sistemática y permanente de intereses externos, hacen muy difícil que Irak pueda reconstituirse como nación soberana. Y en cuanto a las relaciones en el planeta, a Estados Unidos le seguirá costando recuperar la confianza en su liderazgo, peor aún si las corrientes radicales que justifican las acciones armadas de esa nación logran imponer su agenda política.
Por ello, parece que será difícil para el presidente Obama volcar la página de este sangriento conflicto, como es su deseo de acuerdo al sentido discurso que pronunció la noche del 31 de agosto al anunciar el repliegue de tropas de su ejército de Irak.
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