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2011, LA INSTITUCIONALIDAD EMERGENTE

Por Redacción Central | - Los Tiempos - 31/12/2011


En el año 2011 se han sentado las bases para recuperar, profundizar y mejorar la institucionalidad democrática en el país

El año que esta noche termina ha marcado el cauce por el que debería avanzar la nueva institucionalidad estatal del país, que recuperará muchos de los cambios propuestos por el actual Gobierno en funciones, particularmente los que implican la aceleración de los procesos de inclusión, y muchos de los avances dados desde 1982, cuando el país, en uno de los cambios políticos más importantes de la historia, optó por la democracia, sistema que se ha convertido en el cimiento sobre el cual se irán construyendo las diversas propuestas que en consonancia con la realidad (nacional, regional y global) se deben ir incorporando.

No ha sido fácil arribar a este punto porque, por esos recovecos que tiene la vida de las naciones, han tenido que suceder una serie de acontecimientos que aparentemente fueron adversos. Se puede fijar como un hito de estos cambios la decisión gubernamental de incrementar el precio de los carburantes, en diciembre del pasado año, en un promedio de más del 70 por ciento.

La reacción no se dejó esperar y en menos de una semana el Presidente del Estado decidió anular la medida y reponer los precios anteriores.

Pero esta decisión no impidió que haya un quiebre en la relación del Gobierno con amplios sectores sociales que fueron sus más importantes aliados ni que los precios de los demás productos de consumo masivo sufrieran un automático incremento que no pudo ser eliminado, afectando la economía popular.

A partir de este hecho, sobrevinieron otros que mostraban una administración estatal muy eficiente en el campo político-ideológico, pero muy incapaz en la administración de los asuntos públicos, precisamente porque se hacía valer más la visión ideológica que la realidad, como demuestra el desabastecimiento de azúcar, del que se culpó a la gestión de la burocracia estatal; la negociación con la Central Obrera Boliviana (COB) que concluyó con un nuevo alejamiento del Gobierno de otra de sus bases de sustentación. Por último, la forma de actuar del Gobierno y el MAS en relación a la marcha de los indígenas del Territorio Indígena del Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis), alejó a un tercer pilar de sustentación social.

En ese escenario, sobrevinieron dos procesos electorales cuyos resultados fueron adversos al oficialismo. El primero, para elegir a las autoridades del Órgano Judicial, en el que los votos blancos y nulos superaron el 60 por ciento. El segundo, la elección de alcaldes en Sucre y Quillacollo, en las que triunfó la oposición. Sólo en Pazña, Oruro, el MAS se impuso.

Lo anterior muestra que la sociedad ha reiterado a las autoridades que quiere la democracia como sistema de convivencia política y está harta de que se utilice la política sólo como instrumento de enfrentamiento; que no está dispuesta a ser absorbida por el Estado en un proyecto hegemónico de poder, mensaje que recupera la esencia de la política y la democracia, y puede ser el dique de contención a las corrientes autoritarias que aún, y pese a la realidad descrita, persisten en el Gobierno y el MAS, y sustento de las corrientes democráticas que se dan cuenta de que el éxito de esta gestión dependerá, precisamente, de la capacidad que tenga este partido de comprender esta demanda ciudadana.


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