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EL CONTROVERTIDO CONTRATO CON OAS

Por Redacción Central | - Los Tiempos - 11/04/2012


Los hechos confirman que el ojo vigilante de la sociedad es más necesario que nunca si lo que se quiere es evitar una nueva frustración colectiva

El anuncio hecho a primeras horas de la mañana de ayer por el Presidente del Estado Plurinacional sobre su decisión de iniciar el proceso de “anulación” del contrato para la construcción de dos de los tres tramos en los que artificiosa e ilegalmente se dividió la carretera Villa Tunari – San Ignacio de Moxos, ha vuelto a confirmar que estamos ante un tema cuyos misteriosos aspectos son tantos y tan oscuros que sus entretelones no dejan de causar asombro a medida que van saliendo a la luz. Asombro, pero no sorpresa, pues son ya tantos los indicios que alientan la sospecha de que es más lo que se oculta que lo que se expone, que nadie debiera sorprenderse si los hechos confirman lo que ya se podía predecir.

Cabe recordar al respecto que hace poco más de una semana, el 26 de marzo, un cable difundido por las agencias internacionales de noticias se hacía eco y daba amplia difusión a un reportaje publicado ese mismo día por el diario financiero “Valor” de Río de Janeiro, en el que el director del área internacional de la constructora OAS afirmaba que "existe la posibilidad de perder el trecho dos (de la carretera), así como existe la posibilidad de no concluir el trecho uno y el tres".

En la misma publicación se citaba a una fuente del Gobierno brasileño según la que “Morales sabe que cualquiera que sea el resultado de la consulta, la construcción del trecho de la reserva creará algún tipo de confrontación con los indígenas contrarios a la carretera". Añadía que por eso, "no desea tener una constructora extranjera en lo que puede ser el centro de un conflicto complicado y hasta violento" y que por tal motivo el Gobierno boliviano estaría estudiando la posibilidad de “poner en acción el Batallón de Ingeniería del Ejército”. La publicación hacía referencia al Comando de Construcciones del Ejército, lanzado a principios de marzo por el presidente Evo Morales con financiamiento de China.

Al día siguiente de tales publicaciones, la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) salió al paso para negar que el Gobierno haya estado analizando romper el contrato con la brasileña OAS. “Que el Gobierno pretenda romper contrato con OAS que lo expliquen ellos (OAS) el porqué, de dónde sale (la información), qué es lo que pasa. Yo aseguro que nada tiene que ver con el tramo II”, dijo el presidente de la ABC y, para despejar cualquier duda, insistió: “Hay que preguntar a OAS de qué está hablando. Están elucubrando y no sé de dónde”, dijo.

Con tales antecedentes y dadas las actuales circunstancias, la confianza en la palabra de las autoridades se ha deteriorado y, por consiguiente, es más necesario que nunca que las instancias fiscalizadoras del Estado, el ojo vigilante de la sociedad, de los medios de comunicación y de la ciudadanía en general se mantengan alertas para evitar que se produzca una nueva frustración. Para ello, habrá que comenzar por exigir que las autoridades gubernamentales actúen con veracidad y transparencia. De otro modo, será muy difícil evitar que la justificada percepción de que se está tramando otro engaño se traduzca en manifestaciones incontrolables de ira popular.


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