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UN NUEVO HITO EN EL CAMINO DE LA HUMANIDAD
Por Redacción Central | - Los Tiempos - 11/08/2012
NUESTRA PALABRA
Lo ocurrido el pasado lunes inaugura la segunda fase del camino que conduce a la humanidad —no a un país— a la conquista de nuestra vecindad espacial
El exitoso amartizaje del “Curiosity”, el robot no tripulado que el pasado lunes 6 de agosto se posó en suelo marciano, ha marcado un nuevo hito en la ya larga historia de la humanidad en su interminable búsqueda de nuevos horizontes.
Desde una perspectiva corta, el hecho puede ser visto como la continuación del primer alunizaje de un instrumento terrestre, paso previo a la presencia humana en la Luna. Desde una perspectiva larga, no sería nada más —pero tampoco nada menos— que el más reciente episodio de una ya larga historia que comenzó cuando el primer homínido cruzó el primer río que encontró en su camino, o alguno de nuestros antepasados traspuso la primera montaña, o desafió, seguramente sobre una muy precaria canoa, al horizonte que se le abría más allá de la orilla del mar.
No es difícil imaginar que cada una de esas hazañas, hoy vistas con toda naturalidad e incluso desdén por quienes descendemos de sus autores, tuvieron en su momento un impacto tan grande como el que hoy se atribuye, claro que en otra escala, al primer paso de la conquista y eventualmente colonización de Marte. Y también podemos suponer que cada uno de esos pasos también fue en su momento motivo de muchas dudas sobre la necesidad y conveniencia de darlo, con sus respectivos costos, riesgos e incertidumbres.
De cualquier modo, lo que está más allá de cualquier duda es que lo ocurrido el pasado lunes inaugura la segunda fase del camino que conduce a la humanidad a la conquista de nuestra vecindad espacial. Tras la Luna se abre Marte a la presencia humana y ese es un hecho ante el que nadie puede quedar indiferente.
Lo que viene de ahora en adelante es un misterio. Las posibilidades van desde que muy pronto —dentro de menos de 10 años, dicen los más optimistas— de la conquista robótica se pase a la colonización mediante la presencia física de los primeros seres humanos en suelo marciano, lo que no sería posible sin un verdadero plan de asentamiento permanente, a diferencia de lo que ocurrió con la Luna.
Que eso sea o no posible depende de muchos factores y de la respuesta que se encuentre a algunas preguntas fundamentales que son las que por ahora, como viene ocurriendo desde tiempos remotos, obsesionan tanto a los científicos como a cualquier persona con alguna inquietud sobre los misterios de la vida, el tiempo y el espacio.
¿Hay, hubo o podrá haber vida en Marte? ¿Hay posibilidades reales de que la humanidad se adapte al ambiente marciano o que el ambiente marciano sea adaptado a los requerimientos humanos? ¿Hay, en suelo marciano, a diferencia del lunar, materiales que puedan ser explotados en función a los requerimientos terrestres? ¿Cuánto dinero hará falta invertir o gastar para absolver esas preguntas? ¿A costa de qué sacrificios se erogará ese dinero, que tanta falta hace para paliar las penurias actuales de gran parte de la humanidad?
Esas son sólo algunas de las interrogantes que tendrán que ser despejadas en el futuro inmediato. Mientras tanto, y sean cuales fueren las respuestas, lo cierto es que estamos ante una experiencia que, para bien o para mal, involucra no sólo a un país, sino a la especie humana en su totalidad.
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