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LA “IRA ÁRABE”
Por Redacción Central | - Los Tiempos - 15/09/2012
Conviene seguir de cerca el fenómeno de la “ira árabe”, pues es mucho lo que está en juego en el mundo entero según cómo evolucionen los acontecimientos
Los sucesos que se están produciendo en el Medio Oriente a partir de la difusión de una película considerada blasfema por los musulmanes porque, aseguran, ataca a Alá, han sido registrados en los medios de comunicación como la “ira árabe”.
Comenzando por el asalto a una sede diplomática estadounidense en Libia y el asesinato del embajador de la nación del norte, al que siguieron masivas manifestaciones y actos de violencia en otras naciones de esa convulsionada región, el caso ha provocado la reacción estadounidense en dos direcciones. Una, la decisión del presidente Barack Obama de enviar efectivos militares hacia la región con el mandato de reforzar la seguridad de sus sedes diplomáticas. La otra, un debate dentro de Estados Unidos, particularmente entre demócratas y republicanos en circunstancias en que se desarrolla la campaña electoral que culminará el próximo mes de noviembre.
Esos elementos hacen que lo que está ocurriendo en el Medio Oriente no sea visto como una anécdota. Más bien, se trata de sucesos que pueden tener consecuencias inimaginables en tan convulsionada región y el mundo entero, porque si no se puede controlar la reacción de las poblaciones musulmanas no se descarta que haya una escalada de violencia que involucre acciones internas e internacionales que pondrían en peligro, sin lugar a dudas, la paz mundial. Asimismo, esa reacción ante la difusión de una película de corte religioso, si bien pudo ser previsible dados los antecedentes de intolerancia, muestra un evidente conservadurismo que atenta contra mínimas normas de convivencia humana, como es el de la libertad de opinión y culto que debe primar en el mundo.
En este sentido, más allá de las esperanzas que generó la denominada “primavera árabe”, proceso que parecía impulsar iniciativas democráticas en la región, con el advenimiento de esta “ira árabe” se muestra que aún se está lejos de ello y que la radicalidad religiosa sigue siendo uno de los principales obstáculos para construir sociedades de iguales.
Pero, no es sólo en la región donde se vivirán las consecuencias del fenómeno religioso, político y social del Medio Oriente. Es posible presumir que dentro de Estados Unidos la forma en que actúe el Gobierno tendrá mucha influencia en la elección del futuro presidente, como ocurrió en 1980, cuando militantes radicales iraníes (entre los que se encontraba su actual Presidente), tomaron la Embajada de Estados Unidos en Irán, y la manera en que actuó el gobierno del demócrata Jimmy Carter fue decisiva para que pierda las elecciones frente a Ronald Reagan, quien dio inicio al proceso más brutal de liberalización de la economía del que se tenga memoria en la historia contemporánea. Puede darse el caso de que se repita una situación similar y frente al temor ante el extranjero, que domina a buena parte de los ciudadanos de Estados Unidos, éstos vuelquen su voto hacia el candidato republicano que, hasta ahora, ha mostrado una tendencia guerrerista preocupante.
Son, pues, varias los razones para realizar un seguimiento al desarrollo de la “ira árabe”, con la esperanza de que prime la voluntad de paz y tolerancia.
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