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LA NUEVA IMAGEN DEMOGRÁFICA DEL PAÍS
Por Redacción Central | - Los Tiempos - 18/09/2012
Es de esperar que los datos obtenidos por el INE sirvan para hacer los ajustes necesarios y evitar una imagen distorsionada de la realidad nacional
Un reciente informe, presentado por el director del Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre el avance del proceso de actualización cartográfica con miras a la realización del Censo Nacional de Población y Vivienda del próximo 21 de noviembre, ha dado un primer anticipo de los muchos datos asombrosos que según todas las previsiones arrojará la actualización de la información demográfica de nuestro país. Se trata, en este caso, del vertiginoso ritmo al que durante los últimos años se ha incrementado la población urbana y, consiguientemente, el número de viviendas.
Según esos datos, el caso más notable es el de Santa Cruz de la Sierra, donde el número de viviendas casi se duplicó. Igualmente extraordinario, aunque ligeramente menor, es el ritmo al que se han expandido las construcciones en El Alto de La Paz, lo que confirma que ambas ciudades, cada cual a su manera, son los dos principales centros de actividad económica de nuestro país. No tan grande, pero no por eso menos sorprendente, es el crecimiento de Tarija, Oruro y Cochabamba, las otras tres ciudades capitales que han acogido como residentes a cientos de miles de nuevas familias.
Otro dato que llama la atención es el que indica que la cantidad de ciudades que entran a la categoría de intermedias por albergar a más de 10 mil habitantes ha subido de 23 a 63, lo que confirma que durante los últimos años Bolivia ha abandonado definitivamente el perfil de un país predominantemente rural.
Esas cifras, sin embargo, no reflejan uno de los rasgos más característicos de los flujos migratorios internos que se producen a lo largo y ancho del territorio nacional, como es la preservación de muy sólidos vínculos de la población migrante con sus lugares de origen. Se trata de una muy numerosa población “flotante” cuyo verdadero lugar de residencia es difícil precisar, pues desarrolla sus actividades simultáneamente y con intensidad muy similar en las ciudades a las que se traslada y las poblaciones de las que emigra.
Un caso extremo de tal fenómeno, que con razón ha sido señalado por el director del INE como un ejemplo muy elocuente, es el de Riberalta, donde según estimaciones previas al censo viven, pero sólo durante unos cuantos meses al año, unas 250.000 personas “flotantes”, lo que representa un altísimo porcentaje de la población total. Casos similares, aunque probablemente en menor escala, existen en buena parte de las ciudades intermedias y grandes donde se ha producido la multiplicación de viviendas reportada por el INE.
El hecho, que en sí mismo es muy representativo de la creciente complejidad de la sociedad boliviana, merece una atención muy especial, pues puede dar lugar a muy graves distorsiones de los resultados censales y éstas, a su vez, podrían dificultar la toma de decisiones económicas, políticas y sociales durante el próximo decenio.
La distribución de recursos económicos por diferentes conceptos es un ejemplo. La inminente redistribución de escaños en la Asamblea Legislativa Nacional y las departamentales en función a la nueva composición demográfica del país es otro.
Considerando esos factores, es de esperar que durante el tiempo que nos separa de la realización del Censo se hagan los ajustes necesarios para afrontar esas y otras dificultades similares.
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