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DIFÍCIL MISIÓN
Por Redacción Central | - Los Tiempos - 28/09/2012
Como suele ocurrir con muchos actos gubernamentales, el discurso presidencial dejó entrever cierta falta de coordinación interna
Probablemente debido a que hay muchas duplicidades en la administración gubernamental, no se pudo elaborar con el suficiente tiempo y coordinación interna el mensaje que el Primer Mandatario presentó en la Asamblea General de Naciones Unidas, ni se aquilató en su real dimensión la naturaleza de este foro. Más bien, parecería que los asesores presidenciales consideran que se trata de un espacio en el que interesa lo que el Gobierno en funciones ha realizado en una gestión, posponiendo los temas de mayor calado que fueron abordados superficialmente o, incluso, dejados de lado.
El Presidente comenzó la exposición presentando nuestra demanda de una salida soberana al mar, perdida por una “invasión injusta con intereses de carácter oligárquico en Chile, con la participación de transnacionales”. Luego, denunció, se firmó el Tratado de Paz (lamentablemente citado erróneamente) “que no se ha cumplido” por lo que “emplazó” a Chile, “con la garantía de esta Asamblea General”, a solucionar definitivamente nuestro enclaustramiento marítimo, dejando constancia de que Bolivia seguirá reclamando una salida soberana al Pacífico con la que nació como República. Incomprensiblemente agregó en este punto la demanda de que las Islas Malvinas sean argentinas.
A continuación hizo una dura crítica a Naciones Unidas, a la que siguió un largo ataque a Estados Unidos y una inusitada defensa del régimen cubano y de los países del ALBA, en general, temas a los que dedicó más tiempo que al primero (ojalá que tanto internacionalismo sea pagado con la misma moneda por lo menos por Cuba y los países del ALBA, una vez que la Mandataria argentina no dijo una palabra sobre el enclaustramiento del país).
También reiteró la demanda de despenalizar el uso de la hoja de coca, informando, asimismo, de la capacidad de reducción pacífica de cocales excedentarios en el país, esfuerzo no reconocido por Estados Unidos, país al que nuevamente atacó, por atribuirse la capacidad de descertificar en este campo a otras naciones, cuando en algunos de los estados de esta nación sería legal la venta de cocaína. Lamentablemente, empero, se desaprovechó la oportunidad de exigir, junto a naciones como México, Colombia y Guatemala, un debate internacional sobre nuevas formas de combate al narcotráfico, tema en el que tenemos tanto que decir y que nos beneficiaría bastante más que la retórica antiimperialista.
Destacó el cumplimiento de las metas del milenio en Bolivia, acápite en el que informó sobre los logros obtenidos por su Gobierno gracias a la nacionalización de los hidrocarburos, política que, recomendó, deberían adoptar los Gobiernos que no lo han hecho.
Finalmente, convocó a un Encuentro Internacional el próximo 21 de diciembre en Bolivia, fecha que marca el fin, de acuerdo al conocimiento de varias culturales originarias, del antropocentrismo y adviene el biocentrismo, en el que terminará el “odio y el comienzo de la verdad; el fin de la tristeza y el comienzo de la felicidad. El fin de la división y comienzo de la unidad; es decir, todo un tema para desarrollar” por quienes apuestan por la vida, por la humanidad, proponiendo una extensa agenda de trabajo.
Se cumplió, así, la difícil misión anual.
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