Editorial

Lunes 22 de diciembre del 2014. Actualizado a las 18h53 (Gmt -4)

Buscar en lostiempos.com

Ed. Impresa EDITORIAL

VIOLENCIA CONTRA LA MUJER, UNA CAUSA COMÚN

Por Redacción Central | - Los Tiempos - 8/03/2013


En Bolivia, como en otros países, ninguna ley será suficiente mientras instituciones como la Policía sean parte del problema y no de la solución

“Existe una verdad universal, aplicable a todos los países, culturas y comunidades: la violencia contra la mujer nunca es aceptable, nunca es perdonable, nunca es tolerable”. Con esas palabras, el secretario General de la Organización de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, ha sintetizado los motivos que han llevado a la institución que preside a hacer de este 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, una jornada que no pase desapercibida. Es que en todo el mundo, tal como se puede constatar en nuestro país, la violencia contra la mujer ha adquirido durante los últimos tiempos tal dimensión que ya se habla de una especie de pandemia que para ser afrontada requiere un esfuerzo internacional proporcional a la magnitud del mal y la ONU ha decidido incluir el asunto entre los que debe atender con máxima prioridad.

Los datos que respaldan la extraordinaria atención que se ha decidido darle al tema en el mundo entero son por demás elocuentes. Según estadísticas oficiales difundidas por la ONU, por ejemplo, alrededor del 70 por ciento de las mujeres de todo el mundo aseguran haber sufrido una experiencia física o sexual violenta en algún momento de su vida y la mitad de ellas sufrió, o sufre, alguna forma de agresión sexual antes de cumplir los 16 años. Se calcula que más de 600 millones de mujeres viven en países en los que la violencia doméstica no se considera un delito e incluso está socialmente legitimada en nombre de creencias religiosas o prácticas culturales tradicionales.

En medio de tan desolador panorama, Bolivia se destaca. Según el más reciente informe de la agencia de la ONU para asuntos de género, nuestro país aparece en el primer lugar del índice de violencia física contra las mujeres, y en el segundo lugar, sólo después de Haití, por la cantidad de mujeres —gran parte de las cuales son menores de edad— víctimas de violencia sexual, además de la física.

Como si esos datos no fueran en sí mismos alarmantes, el caso boliviano tiene como agravante el hecho de que es en el hogar, alrededor del núcleo familiar, donde se producen los mayores y peores casos de agresión física y sexual. Son parientes cercanos los autores en un notable porcentaje de los casos y, lo que es aún peor, entre ellos se destacan miembros de la Policía.

Felizmente, y en contraste con tan dramática realidad, Bolivia también se destaca por ser uno de los países que más seriamente se ha propuesto afrontar el problema. Así lo reconoce, por ejemplo, el flamante secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, quien en un artículo que se publica en estas mismas páginas destaca el hecho de que nuestro país sea uno de los pioneros en dar al problema un tratamiento legislativo especial.

No debe perderse de vista, sin embargo, como acertadamente lo señala Navy Pillay, la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, que legislar no es suficiente, pues hace falta además, y sobre todo, un firme compromiso de instituciones como la Policía y el Órgano Judicial. Por eso, casos como los que actualmente ocupan la atención colectiva son una excelente oportunidad para constatar si la Policía y las autoridades judiciales son parte del problema o de la solución.


Últimas noticias

En Vídeo