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Estados que matan

Por Redacción Central - Los Tiempos - 22/03/2010


Hace algo más de una semana, Kim Jong Il, el presidente de Corea del Norte, ordenó la ejecución de Pak Nam Gi. El miércoles pasado, un tribunal iraní condenó a muerte a  Mohammad Amin Valian. Tres semanas atrás, murió después de 86 días de huelga de hambre Orlando Zapata Tamayo, un cubano que se rebeló contra el régimen gubernamental de su país.

Los tres casos son muy diferentes entre sí, pero al mismo tiempo tienen grandes similitudes. Es que Pak Nam Ki, Amin Valian, y Orlando Zapata son, cada cual a su manera, ejemplos de los extremos a los que puede llegar el abuso de poder cuando se pierden o debilitan los valores y procedimientos propios de un Estado de Derecho.

Pak Nam Ki, alto funcionario gubernamental,  fue fusilado en un cuartel de Pyongyang acusado de “haber llevado a la ruina la economía del país”. Mohammad Amin Valian es uno de los seis jóvenes iraníes condenados a morir ahorcados acusados de "moharebeh" (guerra contra Dios),  por actuar contra la seguridad del Estado e insultar a funcionarios de alto rango. A Zapata no lo mató el Estado cubano pero lo dejó morir porque, como en los otros dos casos, es Él quien se atribuye el derecho de decidir quién merece y quién no merece vivir.

Corea del Norte, Irán y Cuba son tres de los países donde no se reconoce la existencia de opositores. Allá se da por supuesto que quien discrepa con los gobernantes es un delincuente común. Y quienes gobiernan cuentan con los medios suficientes para que esos “delincuentes” sean castigados. Las víctimas, en cambio, no pueden contar con un sistema judicial que defienda sus derechos.

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