Edición especial

Domingo 21 de septiembre del 2014. Actualizado a las 16:54 (Gmt -4)

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Pánico en el valle de Cliza

Pánico en el  valle de Cliza

Goyeneche, impuesto de la victoria, ordenó que las armas capturadas fueran quemadas y arrojó dos cañones de bronce a la laguna de Vacas, como si quisiera comunicar que no les tenían ningún respeto ni temor. El fácil triunfo lo afirmó más en sus posiciones militares y políticas.

Batalla de San Sebastián

El líder tarateño, Esteban Arze. Pintura.

Antezana y su comitiva se retiraron apresuradamente en sus caballos, para no volver. La concentración concluyó sin otro rumbo, salvo por la promesa de una nueva convocatoria, al día siguiente. La reunión ya no se ejecutaría, en vista que el conflicto tomó en la ciudad un nuevo cariz.

Goyeneche ataca

Goyeneche ataca

Vencida la última resistencia, las tropas de Goyeneche se lanzaron sobre la ciudad, angustiada y casi vacía. Primero ingresaron las guerrillas de avanzada, al mando de Ramírez, entremezclándose con los fugados a quienes abatían cuando podían. Luego a paso rápido apareció el resto que no quería perderse al botín.

Heroínas, un reto a lo Establecido

Heroínas,  un reto a lo Establecido

Esta otra historia, narrada páginas atrás, estuvo ausente de la conmemoración del Bicentenario de 1810, que tampoco fue una oportunidad para leer en clave de género, los procesos de la guerra. Lentamente, en otros países, van saliendo y reconociéndose el rol jugado por las mujeres, donde fueron guerreras, espías, rabonas, cocineras, enfermeras y contrabandistas de armas.