La magia, el camino de Nicolás Guamán para asombrar al público

28/02/2019
Nicolás Guamás, joven cochabambino lleva los últimos 12 años dedicándose a aprender, perfeccionar y presentar trucos de magia en shows en Cochabamba. “Nico” ha dedicado recursos y esfuerzo para tratar de convertir el arte del ilusionismo en su profesión.

José Romero

Hacer de lo imposible posible es el reto principal que tienen los magos al momento de presentar sus actos esperando un gesto de asombro y los aplausos de los espectadores.

Considerar el arte del ilusionismo como una profesión es algo que no es tan común en nuestro medio.

Nicolás Guamán se encontraba en tercer semestre de la carrera de Ingeniería Electrónica cuando decidió que la magia debía cobrar un rol más importante en su vida. Dejó la universidad para dedicar más tiempo a este propósito.

“Nico” es una de las pocas personas en Cochabamba que ha querido llevar la práctica de la magia a un nivel profesional hasta incluso, convertirlo en su medio de subsistencia.

La magia, el camino de Nicolás Guamán para asombrar al público

El cochabambino lleva los últimos 12 años dedicándose a aprender, perfeccionar y presentar trucos en shows.

Su fascinación por este mundo comenzó a sus ocho años, cuando recibió de uno de sus tíos un kit de magia infantil, aunque después no le dio mayor importancia a esta afición y se concentró en otros ámbitos artísticos de su vida como la música.

Nicolás, es músico, maestro de violín y tiene un grado técnico del Instituto Eduardo Laredo.

Luego de salir bachiller, Nicolás volvió a encontrarse con la magia. “Yo estaba estudiando una carrera en la San Simón. Un amigo me hizo un juego con cartas e inmediatamente me llamó la atención”, relata.

Su curiosidad comenzó a expandirse rápidamente y trataba de encontrar en vídeos en internet la clave para generar el mismo asombro que había sentido.  “Cuando ya ves 50 veces puedes sospechar cómo lo hacen”, expresa.

En su exploración descubrió que su punto de interés y desarrollo sería los trucos con cartas de baraja denominado cartomagia. Esta rama del arte del ilusionismo también representa un contacto más personal entre el mago y el aficionado.

Nicolás comenzó a realizar trucos con tres cartas, mediante un juego de intercambio de lugar. Con el tiempo, los vídeos ya no fueron suficientes. Comenzó a comprar material para aprender rutinas profesionales, a través de cursos en DVD y libros especializados.

Desarrolló una forma de aprendizaje autodidacta debido a que en Cochabamba no halló a un mentor para guiarlo en la correcta ejecución de los trucos. “Nico” decidió que debía salir al exterior para relacionarse con otros magos.

“Tuve la oportunidad de viajar, porque hay congresos. Aquí el movimiento no es muy grande pero en Chile, Argentina, Perú, en países cercanos hay mucho movimiento”.

El primer congreso al que asistió fue en 2012 en Santiago de Chile donde decenas de ilusionistas se reunieron para compartir sus mejores trucos. “Conocí más magos, más material, más movimiento y me encantó”.

Nicolás señala que es un fiel admirador del histórico mago español, Juan Tamariz y tuvo la oportunidad de conocerlo. “Es uno de los mejores magos de cartas en el mundo, el señor es mayor, de unos 80 años, tuve la oportunidad de verlo en vivo en Argentina y pasar un taller con él”, relata.

Hace siete años que Nicolás decidió armar un show y cobrar una entrada.  “Al volver dije que debía recuperar algo, porque invertía en material y en viajes”.

Recibió reacciones encontradas sobre el camino que había elegido.

“Al principio les parece raro que me dedique a estas cosas. Tengo el respaldo de la música, que tampoco es algo muy común, pero al final la mayoría se alegró por mi decisión”, señala.

Durante sus presentaciones en cafés y centros culturales del departamento Nicolás tuvo que enfrentarse a un público que no está muy acostumbrado a presenciar espectáculos de magia.

 “Las cosas no pueden salir como uno espera pero hay que saber ir por distintos caminos”, menciona al momento de explicar cuando un espectador no sigue las indicaciones del mago. “Si te equivocas corres el riesgo que te descubran”, añade.

Sin embargo, el joven mago de 30 años manifiesta que ver la expresión de extrañeza y asombro en el público es la parte más gratificante. “Cuando termina el show y ves que todo lo que has preparado ha funcionado, es una satisfacción”.

 Hace dos años tuvo la oportunidad de presentarse de forma profesional en el Hotel Cochabamba, recuerda ese espectáculo como uno de los hitos para su carrera profesional. “La magia ocupa el 80 por ciento de mi vida. Representa el hecho de poder hacer algo que me gusta”, expresa.

En Cochabamba existe un grupo reducido de cinco personas que han convertido al ilusionismo en una práctica profesional.

Mientras, sigue tratando de expandir sus fronteras. Hace un año trabaja en el desarrollo de la magia de salón y hace seis meses magia infantil y shows dedicados a niños. 

“Nico” trata de compartir sus conocimientos a niños que tengan una fascinación por este mundo y llevar su espectáculo a escenarios cada vez mayores para generar ese asombro en los adultos.

Mientras comparte sus aspiraciones, realiza uno de sus trucos favoritos y completos: “la carta ambiciosa”, que consiste en armar la aparición de cartas jugando con los chasquidos de sus dedos.

Al final, “Nico” sonríe ante el asombro de algo que el espectador no logra descifrar.

 

Contacto de Nicolás Guamán: 70772795

Créditos redacción: 

Redacción: 
José Romero

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Fotografías: 
José Rocha

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Vídeo: 
Gerardo Bravo