La voluntad de un “nieto solidario” que regala afecto a los ancianos

06/03/2019
Marvin Guzmán es fundador y parte del grupo “Nietos Solidarios”, jóvenes que dedican su tiempo a regalar afecto a los adultos mayores de hogares de Cochabamba y a personas de escasos recursos

Jessica Vargas

Hace poco más de cinco años Marvin Guzmán y cinco jóvenes visitaron el Hogar San José, la casa de más de un centenar de adultos mayores, quienes entre el silencio y la sonrisas puras se acompañan.

Al ver los rostros vulnerables y frágiles de los ancianitos los jóvenes, aún en colegio, sintieron el impulso de entregar el afecto que ellos, todavía extraños, habían perdido. “La primera visita fue muy conmovedora, es muy triste ver como son abandonados por sus familiares, por sus hijos que dejan a sus papás en los asilos”, explica Marvin Guzmán Zambrana, de 22 años. 

Desde ese momento, las carncias  de los adultos mayores y de la población en situación de calle se convirtió en la motivación de Marvin y de sus compañeros, para entregar su tiempo sin esperar alguna gratificación.

“Esa motivación para ayudar nace de lo profundo de nosotros, no es algo que se pueda explicar”, relata Marvin fundador de “Nietos Solidarios”. 

Con entusiasmo y sin recursos, iniciaron un cronograma  con el que se distribuyen tareas y planifican actividades que ayuden a los adultos mayores a sentirse apreciados.

Aunque conoce a la mayoría de los abuelitos, como les dice,  Marvin tiene un apego por una persona especial, “ella, Lucía, es como mi abuelita, es mi preferida, por la que más me desvivo”. Lucía tiene ceguera, fue abandonada en el Hogar San José hace muchos años,  y a pesar de no ver a Marvin siente su compañía. 

Su papel de voluntario no decayó a pesar de la crítica de  familiares y amigos que a un principio consideraban la actividad como una pérdida de tiempo. “Ahora tengo el apoyo de todos principalmente de mi madre, eso es lo que me motiva a seguir adelante”.

El sufrimiento de los abuelitos lejos de sus lazos familiares, con enfermedades y escaso apoyo lleva a Marvin a continuar con su labor pero también a ver los desafíos ante una latente falta de atención del Estado.

“El principal motivo para seguir adelante es ver como el Estado se olvida de los adultos mayores, el desinterés de los familiares. Hay personas que hace cinco años no las visitan, es una pena”, cuenta.

Hace poco la iniciativa se replicó también con la ayuda a niños con cáncer. Fue entonces cuando Marvin tuvo que vivir la experiencia más dura como voluntario.

“Había un pequeño que estaba en fase terminal organizamos todo para que pase un linda Navidad, cuando fuimos ya había fallecido fue lo más trágico que me tocó vivir”.

 Marvin como el resto de los voluntarios mantienen la actividad de colaboración organizando campañas de donación, vendiendo alimentos o con sus propios medios. “El simple hecho de tener la voluntad de ayudar de dar un poquito de tu tiempo es suficiente, el dinero no es indispensable”, explica.

 

El trabajo de voluntariado implica dejar de lado los feriados en familia o los fines de semana con amigos. La última Navidad, Marvin y otros jóvenes prefirieron esperar la mañana del 25 de diciembre junto a personas sin hogar y compartir una taza de chocolate caliente.

De seis voluntarios pasaron a 35 y la iniciativa se replicó en Oruro y La Paz con otros 30 y 20 jóvenes más. 

El sueño de Marvin es que la iniciativa alcance otros departamentos, con la voluntad de más jóvenes, “fuimos creciendo y lo seguimos haciendo”, a pesar de las dificultades.

Sin embargo, para cada paso es necesaria  la solidaridad de las  familias, que dedicando un poco de su tiempo pueden generar cambios. “Basta con tener el interés de ayudar,no es necesario llevar algo material, solo la voluntad. La idea es marcar la diferencia”.

Marvin es uno más de las decenas de voluntarios y voluntarias que realizan una labor silenciosa pero de gran valor, cambiando vidas.

Para donaciones o para integrar el grupo de "Nietos Solidarios" puede contactarse con el número: 65357354

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Jessica Vargas

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