Montserrat y su historia: un amor lejos de casa que busca cambiar vidas caninas

04/04/2019
Montserrat descubrió en Cochabamba su amor por los animales. Con campañas de esterilización y adpción apoyó al rescate de perros callejeros y ahora busca ayudar a Lulú y Drac, su nueva familia.

Jessica Vargas

Desde hace poco menos de un año son una familia de tres, Lulú, Drac y Montse, dos de ellos de cuatro patas.

Montse Subirachs llegó hace un año a Bolivia con el ideal de ayudar en un hogar de niños: bañarlos, atenderlos, darles de comer, cambiarlos; bebés o niños no animales, según lo planeado. “Quería hacer algo con mis manos, bien podía donar dinero pero quería ayudar y todos los caminos me trajeron a Cochabamba”.

Al poco tiempo de su estadía, su espíritu altruista la llevó por otro rumbo, el de un "amor canino". Los dos animalitos que vivían en el centro donde colaboraba fueron el motor para ese giro, Lulú y Drac. Con dolor observaba como, los que ahora son sus compañeros, sufrían golpizas, eran maltratados y amenazados con quedar sin hogar. No aguantó, “la noche de San Juan me fui era mi cumpleaños,  pero tenía que rescatarlos aunque no tuviera sitio donde llevarlos”, relata.

Sin haber tenido nunca un perro como mascota, Montse se convirtió en una protectora de animales en Cochabamba, a 9578 kilómetros de su hogar, Barcelona, España.

Al mismo tiempo que intentaba rescatar a Lulú y Drac, buscaba hogares para otros animales y acompañaba campañas de esterilización con otros voluntarios. “Son gente muy buena a la que yo me he sumado, yo no hice nada por sí sola, soy lo que ellos me han enseñado”, resalta sobre las decenas de grupos de rescate de animales que encontró en Cochabamba.

A pesar de que al llegar a Bolivia Montse no creía en el cuento de “viajar para reencontrarse”, Ver animales golpeados, recién atropellados, con miasis en sus cuerpitos, movía su corazón.

La energía que muestra al contar de todo lo que, sin pensar, le ha ocurrido en un año, se nutre de las experiencias que pasó recorriendo municipios como Cliza, Arani y la periferia de la ciudad con campañas para sus peludos amigos.

La historia de una pequeña perrita que dio a luz fuera de un hotel y tuvo que ser auxiliada de emergencia, pasa por su mente, como muchos otros cachorros que consiguieron un hogar al encontrarse con Montse.

Pero, Lulú y Drac siempre estaban su mente, eran la causa positiva, no la culpa, dice, para que permanezca en Cochabamba, “ni yo entendía lo que me pasó con los animales aquí”.

"No sé cómo encontré un adoptante, aunque terminó todo mal eso hizo que decida sacarlos, los vacune y esterilicé, pero la persona desapareció".

El intento fallido de adopción, que dejó a los perritos a un paso del avión con destino a Santa Cruz, hizo que buscara un nuevo hogar, el segundo desde su llegada y ahora acompañada de su nueva familia.

Desde que emprendió el reto de acudir a la sobrepoblación de animales callejeros ha recorrido Cochabamba llegando hasta el municipio de Punata. Ahora los tres viven en Villa Rivero, con pocos recursos pero mucho amor.

Montserrat, un amor lejos de casa que busca cambiar vidas caninas

Drac antes Tripas, cambió su nombre al mudar de papel y convertiste en el compañero de Lulú, ahora es el “dragón que cuida a la princesa”, como lo traduce Montse del catalán.

Mientras que Lulú, que antes de encontrarse con Montse estaba atada, golpeada y botada en una casa, con los huesos descalcificados después de dar a luz a 11 cachorros, ahora tiene un porte espléndido y está sana.

Nueve meses después de la fecha en la que debía regresar a su país, sin dinero y con dos perros Montse empezó el periplo, buscando la forma de llevarlos a España y darles el hogar que no pudieron encontrar acá.

Gracias a la solidaridad de los cochabambinos logró recaudar la mitad de los 15 mil bolivianos, aproximadamente, que le cuesta llevarse a los perritos, entre los análisis de rabia en Europa, pasajes, cajas de viaje y permisos. Boliviana de Aviación (BoA) pagó los pasajes de los animalitos pero falta recaudar el resto y pagar las deudas a sus amigos cochabambinos.

Si bien a un principio Montse no podrá darles todas las comodidades en Barcelona, espera conseguir una familia adoptiva y tener el espacio para Lulú y Drac en seis meses.  

“Estoy buscando las opciones que sean, pido acogida porque espero, dentro de seis meses poderlos tener, pero si no, sé que yo puedo pasar mi pena de estar lejos de ellos mientras estén bien”, explica.

Montse asegura que su labor no se compara con la de otros voluntarios y fundadores de organizaciones para los animales que trabajan sin denscanso y con sus propios recursos.

“Cada uno descubre lo que le toca descubrir, a veces el universo te lleva donde tienes que estar”, atina Monstse.

¿Cómo ayudar?
 

Las personas que deseen pueden colaborar  al traslado de los animales depositando a la cuenta del BancoSol Nº 1739390000001 a nombre de Montserrat Subirachs Roig. También está disponible una lata de acopio en la recepción de la torre I de Los Tiempos.
Montserrat viajará el próximo 13 de marzo, como tercera opción las personas que quieran contactarse con ella pueden llamar al número  65334896.

Créditos redacción: 

Redacción:: 
Jessica Vargas

Créditos fotografía: 

Producción audiovisual: 
Gerardo Bravo