Bolivia pone sus cartas en La Haya. ¿Qué facultades tiene la CIJ para resolver la disputa marítima?

19/03/2018

Una de las preguntas más recurrentes que surge luego de haberse iniciado la demanda marítima el 2013 es si La Haya podrá resolver la disputa centenaria entre ambas naciones.

En septiembre 2015 la Corte Internacional de Justicia (CIJ) se declaró competente para tratar el conflicto entre Chile y Bolivia.

Lo que el país planteó concretamente es que esa instancia obligue a Chile a negociar "un acceso plenamente soberano al océano Pacífico".

Bolivia sostiene que el país vecino invadió su franja costera en 1879 y se quedó con 400 kilómetros de su costa y unos 120.000 kilómetros cuadrados de su territorio durante la llamada Guerra del Pacífico (1879-1883).

La Corte Internacional de Justicia es el principal órgano judicial de la Organización de las Naciones Unidas. Tiene su sede en el Palacio de la Paz en la Haya (Países Bajos) y está encargada de decidir las controversias jurídicas entre Estados, a través de sus quince magistrados, elegidos por la Asamblea General y el Consejo de Seguridad.

Solamente los Estados pueden ser parte en los asuntos contenciosos planteados a la Corte Internacional de Justicia. Su jurisdicción está limitada a los asuntos en los que ambas partes han sometido su disputa. Cada parte debe cumplir las obligaciones que le incumban como consecuencia del juicio emitido por la Corte.

La parte acusadora es aquel Estado que inscribe una demanda ante la Corte. Está conformado por el grupo de abogados que representan al país ante la sala plenaria de agentes. Deberá esgrimir los argumentos, evidencia y testigos necesarios para demostrar que de acuerdo al derecho internacional sus demandas están en orden.

La defensa se compone por un grupo de abogados que representan al país demandado ante la sala plenaria. Su principal objetivo es probar que el país demandado es inocente por medio de la presentación de testigos o cualquier tipo de pruebas que ayuden a comprobarlo.

“La decisión de Bolivia  de acudir a La Haya, representa la nueva dinámica que los estados están asumiendo hoy en día, permitir que cortes internacionales puedan poner una solución a los puntos en disputas”, expresa el especialista jurídico Henry Pinto.  

Pinto explica que la CIJ solamente se limitará a declarar probada o improbada la demanda interpuesta por Bolivia para establecer una negociación del asunto marítimo; sin embargo, este caso se ha convertido en trascendental, porque esta Corte nunca acogió una controversia de estas características. “Lo que pueda definir en este caso concreto, puede crear efectos colaterales entre otros Estados a nivel mundial”, indica.

El jurista enfatiza que el mundo se encuentra en una nueva etapa para resolver las disputas entre los Estados. “Hace 100 años los conflictos se resolvían con guerra, después por la vía diplomática a través de negociaciones y hoy la resolución de las disputas es a través de tribunales internacionales”, señala Pinto.

Según establece los reglamentos de la CIJ, el juicio de la Corte es vinculante, final y sin posibilidad de apelación y, como consecuencia de la firma de la Carta de las Naciones Unidas, cada Estado Miembro de las Naciones Unidas se compromete automáticamente a obedecer cualquier sentencia de la CIJ a un asunto en el cual sea parte.

Desde 1946 -fecha en que entró en funcionamiento- la Corte ha dictado 117 sentencias relativas a cuestiones como las "fronteras terrestres, delimitaciones marítimas, soberanía territorial, el no recurso a la fuerza, las violaciones del Derecho Humanitario Internacional, la no injerencia en los asuntos internos de los Estados, las relaciones diplomáticas, la toma de rehenes, el derecho de asilo, la nacionalidad, la tutela, el derecho de paso y el derecho económico".

Por su parte, el experto en derecho internacional y docente universitario en esta área, Sergio Castro, indica que en la CIJ cuenta con antecedentes para resolver la controversia de la demanda marítima y estableció una jurisprudencia. Sin embargo, recalcó que esta instancia no garantiza un resultado de negociaciones fortuitas, en el caso de la demanda boliviana, sin comprometer la soberanía territorial de un país, ya que no cuenta con esa facultad.

“La Corte solo se puede pronunciar sobre si existe o no esta obligación […] El resultado de esta negociación con la disposición de soberanía no es un asunto del derecho internacional, el Estado chileno nunca dijo que cedería territorio a Bolivia”, explica.

Castro explica que tanto la  constitución boliviana y la chilena estipulan está prohibido al modificación de sus territorios. “Al mismo tiempo indica que si existiese un tratado de modificación de fronteras, debe ser aprobado por un referendo. Si Bolivia y Chile llegan a negociar una salida soberana, esa salida debe ser aprobada por una consulta popular”, añade Castro.

En la práctica, los poderes de la Corte se vieron limitados por la desgana de las partes condenadas en respetar las sentencias de la Corte, o por la imposibilidad del Consejo de Seguridad para imponer las consecuencias del juicio, especialmente si el fallo va en contra de los intereses de uno de los cinco países miembros del Consejo de Seguridad que tiene el poder del veto sobre cualquier decisión.

Castro indica que de todas estas sentencias se tienen dos antecedentes en los cuales un Estado incumplió la sentencia emitida desde la CIJ. Uno de los casos sucedió en 1984 Estados Unidos retiró su jurisdicción obligatoria de la Corte tras el juicio para que este país "cese y abstenga" del "uso ilegal de la fuerza" contra el gobierno de Nicaragua. La corte le ordenó pagar compensaciones, aunque este país no cumplió su obligación y no sufrió de represalias por ser miembro permanente del Consejo de Seguridad.

“Cuando una sentencia de la CIJ no es cumplida por un Estado es sinónimo a una agresión a la comunidad internacional, es lo mismo que iniciar una guerra para el derecho internacional”, aseguró Castro, indicando que Chile cumplirá con las negociaciones con Bolivia de darse este fallo en la CIJ.

Texto: José Romero y Agencias 

Fotos: Agencias

Infografías: José Romero y Los Tiempos