El árbol del sahuinto, una especie amenazada con un valor oculto en el cono sur

30/07/2018

Jessica Vargas

La helada brisa que anuncia el ingreso al cono sur de Cochabamba,-más parecida al clima de una pampa-, contrasta con  el verde paisaje que se observa desde la carretera, bordeada por frondosos pinos y algunas quewiñas. 

La nebina que cubre la primera de cuatro horas de la carretera que llega a la región, se replica solamente sobre la tierra donde nacen los sahuintos, de troncos altos y firmes, como un remanente del bosque que antes ocupaban. 

El sahuinto es una de las especies nativas de la región catalogadas “en peligro” en el Libro Rojo de la Flora Andina Boliviana, junto con la quewiña. Ambas  propias del cono sur cochabambino.

Más de cuatro horas distan desde Cochabamba para encontrar los primeros árboles de sahuinto, sin embargo no es el grupo más representativo. Ahí están cinco ejemplares de la especie denominada pseudomato, a metros del rio Kuri, cuesta arriba en el monte.

Para algunos jóvenes del lugar el nombre de sahuinto no les suena conocido, pero las personas de más edad como Concepción, lo recuerdan, como especie que habitaba el paisaje de esta región, desde Mizque hasta Pasorapa.

Esta tímida comunaria cruza la carretera de cemento y se adentra en un camino de tierra, cerca del que en otra época era un riachuelo. Ahí en una esquina están los árboles añejos que crecieron ocultos como una única forma de sobrevivir.

“Antes había harto, las cabritas iban y se lo comían las frutitas de otros (árboles), ahora ya cerca del río nomás se encuentra”, cuenta Concepción que se lleva unas hojas cada que puede, mientras al frente se observa otro ejemplar arrollado, tal vez, por un automóvil.

Este árbol nativo, sobrevive en un hábitat amenazado y en peligro por la presión antropogénica y la expansión agrícola; su presencia se ha reducido a fragmentos.

En esta región, la especie ocupaba toda una franja al borde del rio Mizque, explica el biólogo Omar Osco. Empero, de los frondosos bosques de sahuinto que había en esta región y sobre todo en Pasorapa, solo quedan pequeños relictos en la localidad  conocida como La Yunga.

Sahuinto o boldo de Mizque. I José Rocha

Los árboles alcanzan los 15 metros de altura y los rectos troncos son llamativos para la construcción y la leña y las hojas de acuerdo a la especie son curativas. 

“En la zona húmeda del cono sur, en las partes más altas, el sahuinto y el cedro eran la especie dominante. Aunque es un lugar seco como el cerro de San Pedro,  donde están estas especies hay agua”, explica Osco.

Allí donde chocan las nubes en invierno, está la franja de los árboles,  y es adonde los comunarios de las zonas bajas se dirigían para la cosecha de frutos.

Cynthia Ávila, comunaria y exdirigente describe a los sahuintos como enormes paraguas que con las copas cubren la tierra, y forman un pasaje de sombra. 

"La copas son grandes y abajo con todas las hojas y los frutos que caen se hace como hojarascas", en esa alfombra habitan animales, como serpientes y roedores, cuenta Cynthia,  que gozan del sonido y el acogedor hogar que les da el sahuinto. 

"Nos cuentan que habían otros sectores, pero se han ido perdiendo, se ha quedado como una reliquia". 

La riqueza de la zona la hizo vulnerable a la predación, "por ser el área más húmeda la gente ha comenzado a depredar, a abrir pequeñas parcelas", explica el experto Osco.

Bosque de Sahuinto La Yunga

Conservación del agua

El sahuinto poco conocido en Cochabamba tiene un gran valor oculto, esencial para la zona: la conservación del agua.

De acuerdo al documento de justificación de la creación del Área Protegida, los árboles de sahuinto están “fuertemente ligados a la captación del agua y el mantenimiento de vertientes”, a diferencia del eucalipto que ha sido una especie exótica insertada para el aprovechamiento de las comunidades, que seca las fuentes de agua.

“Tiene una hoja especial que no permite la pérdida del agua en el aire”, detalla Osco.

Tanto Pasorapa como los municipios aledaños han atravesado crisis de sequía en los últimos años con la pérdida de ganado  y de sembradíos.

La escasez de agua provocó una pérdida de 2.659 hectáreas de cultivos y dejó a 801 familias afectadas hasta septiembre del 2017.

Y la falta de vegetación en esta zona ocasionó la erosión de los suelos que se ha repetido durante los últimos años en duras épocas de sequía.

Osco explica que el sahuinto al retener el agua en las raíces ayudaría a contrarestar la erosión, y los consecuencias que puede traer para los comunarios.

“Pero, en La Yunga nunca faltó agua, ellos están conscientes del aporte de humedad del sahuinto”,relata la responsable de educación y conservación del proyecto Probio de la Gobernación, Jaqueline Selaya.

Sahuinto en La Yunga Probio.

Alternativa para el eucalipto

Además de los beneficios con el agua, la madera del sahuinto es similar al eucalipto sirve para hacer bolillos y debido a que el tronco es recto se puede utilizar para construcciones o para puntales.

Estas características incrementan el interés de los lugareños en la especie sobre todo en las zonas que secas donde el eucalipto representa un problema por su alto requerimiento de agua. Ángel Céspedes de 50 años que migró desde el municipio de Alalay hacia otros poblados del cono sur, cuenta que antes no se veían “tantos eucaliptos” y mostrando el camino describe "por aquí cerca del río había sahuinto, también los que han venido ha hacer la carretera se llevaban porque dicen que cura, es medicina". 

El fruto que es comestible para las personas y para los animales, es considerado un producto tradicional.

Durante la época de brote, los comunarios abren la cerca de la reserva y deja que el ganado vacuno y caprino se alimente de los frutos del sahuinto que forman una alfombra en el bosque.

“Si las comunidades empiezan a valorar esta especie puede ser una interesante alternativa”, dice Osco.

La paraba frente roja. Agencias

El sahuinto y su relación con la fauna

El plan de formación del área protegida integrada de Pasaropa manifiesta que los remanentes de bosque nativo de sahuinto, albergan especies de roedores “cuya distribución no era conocida en la zona, como Oligoryzomys”.

Deduce que la aparición de estos mamíferos podría ser un indicio para deducir que los bosques poseen especies endémicas aun no descritas.

Sin embargo, el sahuinto también se relaciona con uno de los ejemplares de la fauna más representativos de la zona, la paraba frente roja.  

En Bolivia existen 17 especies endémicas de aves, únicas de la región, siete de las cuales se encuentran en peligro de extinción. La paraba frente roja (Ara rubrogenys) forma parte de este grupo de especies. Sólo se encuentra en los valles secos interandinos.

Según la organización civil Armonía, la paraba frente roja disminuyó de 5.000 ejemplares que había en 1980 a cerca de 1.000 que se calcula que existen actualmente.

Se estima que en el cono sur existen alrededor de 1.500 para los que poco a poco se busca su preservación. 

Sahuinto un árbol de gran valor en el cono sur

Plan de Manejo

El  Área Natural de Manejo Integrado del Pasorapa se creó hace siete años, Selaya cuenta que se originó para la conservación de la paraba frente roja y su hábitat, donde está el sahuinto.

El Área Protegida de Pasorapa abarca el 76 por ciento del territorio total, 1.796 kilómetros cuadrados.  

"Como biólogos hemos trabajado en la creación de estas áreas protegidas, y principalmente esta zona de recarga acuífera donde está el sahuinto", relata Selaya. 

Desde el año pasado los biólogos de Probio buscan replicar esta especie nativa con semillas recogidas de La Yunga, y así expandir su distribución. Hasta ahora se han probado diversos métodos de siembra y su crecimiento es rápido, similar al del eucalipto, lo que representa un beneficio para la comunidad, explica Osco. 

Para evitar la pérdida del último remanente representativo de bosque se ha cercado la zona. 

Se espera que para el 2019 el municipio tome la rienda de este proyecto de conservación, que incluye un área arqueológica denominada Pucara. El proyecto pretende además la creación de una ruta turística por este sector. 

“Para nosotros es importante que ese recurso que está en riesgo no se pierda; antes de trabajar con el plan de manejo tenemos que hacer un diagnóstico para identificar los recursos que puede aprovechar la gente, nuestro principal objetivo es conservación del bosque", dice Selaya. 

 

Fruto del sahuinto. Probio

El sahuinto intenta sobrevivir al olvido, en medio del crecimiento de la comunidad, la expansión agrícola y la búsqueda de productividad de los bosques que los rodean. 

El desconocimiento de los nuevos habitantes vallunos, que viven a pocos metros también se interpone como otro factor adverso a su crecimiento. 

Mientras tanto, un poco por la nostalgia y la tradición, los pobladores alrededor de La Yunga, algunos jóvenes y otros de más edad, cuidan el lugar como si fuera una "reliquia". 

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Redacción: 
Jessica Vargas Quiroga

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Fotografías: 
José Rocha, Probio.

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Producción audiovisual: 
Gerardo Bravo