El movimiento económico detrás de la devoción de los pasantes de Urkupiña

13/08/2018

Devoción, esperanza, alegría y un gran movimiento económico son algunas muestras que reflejan la magnitud de la festividad de la Virgen de Urkupiña que se vive del 14 al 16 de agosto en Quillacollo.

La llegada de miles de feligreses del interior y del exterior del país al templo de San Ildefonso o al santuario del cerro de Cota en Quillacollo a lo largo de todo el año ponen de manifiesto que la gratitud está por encima de todo gasto económico. Eso es exactamente lo que piensan los denominados pasantes o prestes de festividad al momento de organizar una celebración.

Los favores recibidos por la patrona de la integración son agradecidos de diferentes formas que implican necesariamente inversión de tiempo, dedicación y dinero, según el  testimonio de doña Blanca Medrano Caballero de 78 años de edad, una expasante.

Propietaria del comercial  “Carioca”, tienda dedicada a la importación de bicicletas y materiales de construcción, doña Blanca recordó que la tradición de ser la anfitriona de la fiesta fue una herencia familiar.

“Mi madre era muy devota de la “Mamita”, de esa manera es que pedimos ser prestes. En primer lugar fue mi mamá, después mi hermano menor y luego yo. No recuerdo los años, pero sí que esperamos bastante porque la lista era larga”, señaló.

Orgullosa de haber organizado una recepción singular, precisó que lo más sobresaliente de vivir la experiencia fue el apoyo y la colaboración que recibió de  familiares, amigos y extraños que aparecieron en el momento indicado.

“Los pasantes, éramos yo y mi hijo. Lo hicimos con tanta fe que tuvimos bastante ayuda de la virgen, desde el principio ella lo hizo todo porque no había tiempo con el negocio”, relata.

 

El CAMINO PARA SER PASANTE

El vicario parroquial del templo de San Ildefonso, Alberto Bortolini, explicó que la  figura de ser “pasante” cambió en los últimos años y lo definió como “alguien que quiere hacer una ofrenda particular a la virgen  porque tal vez vivió una relación muy particular con ella, o ha tenido algunos favores o milagros”.

El primer requisito para ser elegido anfitrión de la fiesta es tener predisposición para colaborar con las necesidades de la iglesia.

“Quien quiere ser pasante debe acercase al párroco para solicitar un año antes de la fiesta, luego debe contratar las misas de la quincena, que son 30; contratar la banda y encargarse de adornar el altar de la iglesia”, aseveró José Bellot, exdiácono del templo.

Los pasantes generalmente eran esposos casados por la religión católica, reveló Bellot. Sin embargo con el paso del tiempo este requisito y otras exigencias se hicieron más flexibles.

Prósperos empresarios, comerciantes y políticos llegaron a invertir hasta 200 mil dólares para ser pasantes, de acuerdo al historiador e investigador quillacolleño, Paulino Mérida.

La condición económica es otro factor preponderante que debe tomar en cuenta la persona interesada en pasar la fiesta porque cada uno de los detalles que incorpore será muestra de reconocimiento o rechazo social a la conclusión de la celebración.

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30 misas de gratitud

Con rosario y un guion de la misa en manos, así inicia la preparación espiritual del pasante y sus acompañantes desde el 31 julio hasta el 15 de agosto.

“Toda la quincena se va en la mañana y en la noche a las misas. Recuerdo que con mi madre caminábamos como cuatro kilómetros para asistir porque vivíamos en la frontera entre Quillacollo y Vinto”, afirmó doña Blanca a tiempo de comentar que la ceremonia empezaba en la madrugada.

“Actualmente las misas comienzan a las seis de la mañana. Siempre están presentes las familias que nos colaboran, procuran asistir todos los miembros. Hay años como este que no pueden estar todos presentes. Entonces pedimos que según sus posibilidades participen”, manifestó, Marco Rojas, otro sacerdote la iglesia.

El camino espiritual que deben recorrer los pasantes implica confesarse para reconciliarse con el señor, remarcó Bortolini, quien acotó que pasantes ocupan los primeros lugares en la misa central de la festividad de la Virgen de Urkupiña el 15 de agosto, acto al que asisten cada año autoridades locales, departamentales y nacionales.

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Prestes invierten más de 15 mil dólares en adornos y arreglos florales

Conscientes de que un ostentoso decorado y arreglo floral es la mejor forma de impresionar a los visitantes, la mayoría de los pasantes invierte una fuerte suma de dinero.

“Solamente en el arreglo floral gastan entre 10 a 15 dólares”, explicó el investigador Paulino Mérida,  quién complementó que en reiteradas ocasiones estos elementos fueron importados.

“El decorado con flores es lo más caro por eso muchas veces pedimos a algunas personas que nos colaboren. El 2017 el decorado fue bastante fuerte y las flores carísimas”, detalló Rojas.

Este año, el presente consta de cientos de lirios blancos, cuyo costo por unidad de es 10 bolivianos.

La tela para decorar el altar y otros adornos se confeccionan meses antes. Doña Rosa, otra pasante de la festividad, afirmó que la tela preferida es el tul.

“Se trae desde Chile. El trabajo es de 24 horas si quieres que todo salga bien. Esto tiene que estar listo en julio”, aclaró.

Doña Blanca dijo que los arreglos dependen de la creatividad del pasante y sostuvo que otro aspecto que preocupa es la costura de banderas, emblemas que se colocan en puertas del templo para recibir a peregrinos de los nueve departamentos del país y de Argentina, Brasil, Venezuela y otras naciones del Sudamérica.

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Recepción de invitados

La dedicación y esmero de quienes son distinguidos como prestes es más intenso los días de las actividades centrales. La atención a los invitados y a otros asistentes de la celebración debe ser impecable.

Música, comida, bebida y juegos pirotécnicos son esenciales para que amenizar el festejo. La colaboración de compadres, amigos y vecinos hace que los lazos familiares y de amistad se fortalezcan.

Los anfitriones deben atender a los pasantes dos días de forma obligatoria, en la verbena y el 15 de agosto tras la realización de la misa central.

La cantidad de alimentos, banda y otros aspectos varía de acuerdo al dinero que esté dispuesto a gastar.

POLÍTICOS, EMPRESARIOS Y COMERCIANTES LOS MÁS DEVOTOS

Los pasantes normalmente viven en la ciudad de Quillacollo. Sin embargo, en varias oportunidades el honor lo experimentaron devotos de La Paz, Santa Cruz y otras regiones de Bolivia.

El dicho “la fe mueve montañas y fronteras” se aplica a la realidad de cientos de bolivianos migrantes que se dan modos para llegar a los pies de la “mamita” de Urkupiña para agradecer por las bendiciones recibidas.

Mérida puntualizó que desde 1952, donde la fiesta pasó a rango de festividad nacional, los que más han demostrado devoción a la Virgen María de Urkupiña son reconocidos políticos, prósperos empresarios y comerciantes.

“En la década del 90 fue pasante don Max Fernández Rojas, el destacado político y  un benefactor de Quillacollo. Su hijo el concejal de Santa Cruz Jhonny Fernández  también armó un gran altar”, puntualizó.

Otras personalidades que destacan por prestar colaboración o entregar donativos a la iglesia en el marco de la fiesta fueron el exalcalde de Quillacollo Hugo Galindo, los empresarios Román Soliz y Cristina Gonzales, propietarios de Chernobyl, negocio conocido a nivel nacional e internacional por la producción de chicha.

Salud, cargos, fuentes de trabajo y dinero son los favores más solicitados.

“Desde niño he participado de forma activa en la fiesta. Bailé de torero en una fraternidad de waka tokoris y de oso en una de diablada. He participado de las veladas,  misas de quincena y colaborado en el armado de altares porque es la tradición me fue inculcada por mi madre”, mencionó el exalcalde Galindo.

El exconcejal y burgomaestre relató que el costo económico no es tan importante si la ofrenda se lo hace con fe.

“Es cierto que preparar los velos, manteles, flores y otros adornos lleva tiempo. Pero si te asocias con otros vecinos el esfuerzo es menor”, remarcó.

Fernando Céspedes, vecino de la plaza 15 de Agosto, lugar donde se desarrollan las actividades de la festividad, comentó que el mismo presidente Evo Morales visitó a la virgen cuando aún era diputado en al menos tres ocasiones.

“Los expresidentes Jaime Paz Zamora, Gonzalo Sánchez de Lozada y Hugo Banzer Suárez vinieron en antes de las elecciones  presidenciales de 1989 a pedir ser gobernantes del país. Esa fue la época en que empataron y tuvieron que pactar. La virgencita siempre cumple solo que hay que pedir específicamente lo uno quiere”, aseguró.

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Pasantes de fraternidades

El presidente de la Asociación de Fraternidades Folklóricas, René Valdez, explicó que además de los prestes elegidos por la iglesia para la  festividad destacan también los pasantes de las fraternidades que colaboran en algunos gastos del bloque de danzas, estas personas deber bailar mínimo tres años para ser elegidos.

“Ser pasante implica tener una economía fuerte y saneada, porque cubrir los gastos iniciales es fuerte aunque estos posteriormente se recuperan”, manifestó.

Normalmente en la entrada folklórica los pasantes de las fraternidades dirigen a los bailarines.

“Los pasantes en su mayoría son residentes paceños. Ellos se brindan o hacen este tipo de actividades, ellos son elegidos el 15 de agosto con dianas”, agregó.

Redacción: Cristina Cotari

Fotos y video: Gerardo Bravo, Daniel James, José Rocha y APG