Malos hábitos y deficientes políticas de salud: las principales enfermedades que causan las muertes en Bolivia

25/02/2019

Christian Burgos

Maira (nombre ficticio), de 45 años, que tiene cáncer de mama, una de las enfermedades no transmisibles más comunes en el país. Ella asegura que su “vida está arruinada” y que nunca volverá a ser la mujer saludable que hace un año disfrutaba de su existencia sin preocupaciones.

Ella será operada el jueves y teme perder la vida: “Yo no quiero vivir sin un seno, no quiero vivir sabiendo que voy a recaer y no quiero vivir sabiendo que tendré que consumir medicinas que te quitan hasta el último cabello del cuerpo”.

Su situación reflejan una difícil realidad, cada vez más generalizada.

Michel Bascopé, un joven de 35 años, se enteró la semana pasada que tiene un daño hepático irreversible a causa de una cirrosis que invadió su organismo hace seis años. El excesivo consumo de bebidas alcohólicas provocó el deterioro en su salud.

“He venido a hacerme unos exámenes al hospital (Viedma), lo más probable es que me muera, tampoco puedo dejar de tomar. Yo tomo desde los 12 años y de verdad no puedo dejarlo, nunca”, relata sin demostrar arrepentimiento por el daño que ocasionó a su hígado y salud en general.

Sergio (nombre ficticio) es otra persona que no tiene certeza sobre su futuro pues tiene un tumor en el cerebro llamado glioma. Fue diagnosticado hace tres años y lo poco que cuenta refleja el dolor que puede vivir un ser humano que tal vez, tiene los días contados.

“No me gusta hablar de lo que tengo, no me gusta hablar de nada, siento que voy a morir en unas horas pero el momento no llega nunca y el dolor de cabeza es insoportable a veces, es todo lo que puedo contar”, expresa. Lo más probable es que él requiera cirugía, radioterapia, quimioterapia, terapia dirigida y otros tratamientos costosos que pocos pueden soportar o pagar.

Como estas tres personas existen miles en todo el país que por diferentes razones fueron atacadas por enfermedades mortales. A la poca esperanza de vida que tienen se suma la falta de políticas enmarcadas en la prevención y el tratamiento oportuno de estas patologías.

ENFERMEDADES NO TRANSMISIBLES QUE MÁS MUERTES PROVOCAN EN BOLIVIA

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Según los últimos datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en Bolivia los envenenamientos y la septicemia son las principales causas de muerte en jóvenes de 20 a 34 años. Cirrosis, tumores, afectaciones al corazón y enfermedades del sistema urinario, son las patologías que afectan a personas de 35 a 60.

La neumonía y las enfermedades intestinales son las principales causas de muerte en recién nacidos y niños menores de 10 años. Insuficiencia cardiaca, enfermedades cerebrovasculares y patologías del corazón son las que provocan más decesos en personas mayores de 60 años.

Las Enfermedades No Transmisibles (ENT) afectan a todos los grupos de edad y todos los países. Se suelen asociar a los grupos de edad más avanzada, pero los datos muestran que 15 millones de todas las muertes atribuidas a estas patologías se producen entre los 30 y los 69 años de edad.

Según la OPS, más del 85% de estas muertes “prematuras” ocurren en países de ingresos bajos y medianos. Niños, adultos y ancianos son vulnerables a los factores de riesgo que favorecen las ENT, como las malas dietas, la inactividad física, la exposición al humo del tabaco y el consumo nocivo del alcohol.

Estas enfermedades se ven favorecidas por factores tales como la urbanización rápida y no planificada, la universalización de los modos de vida poco saludables o el envejecimiento de la población.

Las malas dietas y la escasa actividad física pueden manifestarse en forma de tensión arterial elevada, aumento de la glucosa y los lípidos en la sangre, y obesidad. Son los llamados "factores de riesgo metabólicos”, que pueden dar lugar a enfermedades cardiovasculares, la principal ENT que ocasiona muertes prematuras.

LOS MALOS HÁBITOS ALIMENTICIOS DESENCADENAN EN MÚLTIPLES ENFERMEDADES

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Para la nutricionista, Pamela Loeira, Bolivia es uno de los países de la región que más malos hábitos alimenticios tiene dentro de su sociedad. A lo que se suma, según ella, la falta de políticas por parte del Estado y la poca prevención, que hacen que se dé un incremento en las muertes por no llevar una vida saludable y equilibrada.

Loeira dice que el sedentarismo “es algo que cada día crece más y sobre todo en nuestros jóvenes”. La experta asegura que la falta de actividad física igual desencadena en enfermedades que también pueden ser mortales.

“Hoy en día todos quieren comer rico, todos quieren comer las cosas sabrosas y son pocos lo que se dan cuenta del daño que provocan esas hamburguesas de la calle, los pollitos fritos, los refrescos (gaseosas) y todas esas golosinas que venden en los quioscos (...). También está muy presente en nuestra sociedad la flojera y la falta de ejercicio, algo que yo califico como fatal”, manifestó la experta en nutrición.

Puesto de comida rápida en Cochabamba.

Estos alimentos, conocidos como “comida chatarra”, producen una serie de enfermedades como cáncer, diabetes, hipertensión y problemas cardiacos, según datos del Ministerio de Salud.

Comidas con mayor concentración de grasa, azúcar y sal; que en su mayoría son las que se encuentran en la calle y a bajo costo; producen sobrepeso y obesidad lo que provoca diabetes, hipertensión arterial, enfermedades cardiovasculares, cerebrovasculares, problemas en las articulaciones y afecciones que pueden derivar en cáncer.

Los departamentos con mayor incidencia de malos hábitos, según el Ministerio de Salud, son Santa Cruz, Cochabamba y La Paz.

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Una dieta saludable

La nutricionista dice que una dieta equilibrada o saludable es aquella que contiene todos los alimentos necesarios para conseguir un estado nutricional óptimo.

Una dita óptima para el cuerpo debe permitir que el número de calorías aportado sea el suficiente para llevar a cabo los procesos metabólicos y el trabajo físico necesario que realiza la persona a diario, dijo Loeira.

Para una dieta saludable la experta recomienda comer carbohidratos con almidón como base de la mayoría de las comidas. Frutas y verduras todos los días. Legumbres con regularidad.

Pide consumir leche y productos lácteos regularmente en pequeñas cantidades, comer carne, pollo, huevos y pescado periódicamente, en cantidades normales.

EL TABAQUISMO, UN PROBLEMA EN CRECIMIENTO

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Según datos del Ministerio de Salud, cada día en Bolivia 12 personas mueren a causa del consumo de tabaco.

El Estado ha llevado adelante encuestas nacionales sobre alcohol, tabaco, cocaína y otras drogas que ofrecen algunos datos sobre prevalencia del consumo de cigarro.

Por ejemplo, el número de fumadoras mujeres crece más rápido que el de fumadores varones.

Otro dato importante de las encuestas es el alarmante incremento en los niveles de prevalencia de jóvenes entre los 12 y 17 años de edad. De un 8.6% registrado el año 1992, dicho porcentaje llegó a un 11% el año 2000 y a más del 20% en 2015.

“El consumo del tabaco no sólo afecta al corazón, también lo hace el humo que se genera en áreas públicas. Sólo al Estado le cuesta 1.700 millones de bolivianos anuales el tratamiento de las patologías dentro los hospitales”, informó el director general de Promoción del Ministerio de Salud, Yecid Humacayo.

El segundo estudio del Consejo Nacional de Lucha Contra el Tráfico Ilícito de Drogas (Conaltid) indica que 25 de cada 100 personas, entre los 12 a 65 años, consumieron tabaco durante el último año.

“Cada día, en Bolivia 12 personas fallecen a causa del humo del tabaco, sin contar que este hábito causa una enfermedad crónica lo que significa un gasto económico fuerte para toda familia”, dijo.

Pese a que los alarmantes datos van en crecimiento, la existencia de una política integral para reducir el consumo de tabaco en Bolivia es casi nula.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en la mayoría de las gestiones de Gobierno, a partir de la década de los setenta, se han impulsado algunas medidas para reducir el consumo del tabaco en la población pero aún no existe un “plan maestro” que implique prevención, incremento impositivo a las tabacaleras o distribuidoras y atención médica integral para las personas afectadas por esta droga.

De acuerdo con datos del Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria al año 4.474 personas mueren por el consumo de tabaco en Bolivia. El mal hábito genera 3.728 accidentes cerebro vasculares, 2.818 infartos e internaciones por enfermedades cardiacas y 1.316 casos positivos de cáncer.

CÓMO AFRONTA EL ESTADO BOLIVIANO LA MUERTE POR ENFERMEDADES

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La OMS indica que son necesarios cerca de 23 médicos y enfermeras por cada 10.000 habitantes para que la atención sea oportuna y adecuada.

Según datos del Sindicato de Ramas Médicas de Salud Pública (Sirmes), en Cochabamba existen seis profesionales por cada 10.000 personas, dentro del sistema público.

Bajo la lógica del Sirmes, en Cochabamba deberían haber 20 mil médicos trabajando en todo el departamento, de los cuales el 60% deberían ser médicos generales y el restante 40% especialistas.

La OMS también señala que por cada cama, en un hospital de tercer nivel, debe haber un médico especialista, una enfermera, un camillero, un auxiliar de enfermería y un paramédico.

En Cochabamba existen cerca de 1.700 profesionales en salud, de los cuales unos 700 son especialistas y médicos generales.

Según el Sirmes, seis hospitales de tercer nivel iguales al hospital Viedma, al menos un hospital de cuarto nivel y 5.000 ítems exclusivos para profesiones en salud, permitirían la atención integral y la mejora de la calidad de vida de las personas que tiene enfermedades mortales.

La situación que vive Cochabamba se refleja en otros departamentos. Varios hospitales de la Paz y Santa Cruz muestran sus ambientes llenos de ciudadanos que buscan atención médica todos los días.

Para afrontar todas estas dificultades, el Gobierno anunció en 2015 un “Plan de Hospitales” para fortalecer todo el sistema de salud público del país. Se trata de 45 nosocomios: cuatro de cuarto nivel, 11 de tercer nivel y 31 de segundo, con una inversión que supera los 1.624 millones de bolivianos.

El plan gubernamental contempla hospitales de cuarto nivel: en Cochabamba, de Oncología; un Instituto Gastroenterológico, en La Paz; uno de Cardiología, en Tarija; y de Neurología-Nefrología en Santa Cruz.

Los cuatro hospitales de cuarto nivel fueron la apuesta más importante del Gobierno para el sector. Muchos médicos creen que con estos centros se solucionarían varias carencias de la salud en el país; sin embargo, todo esto está lejos de ser una realidad.

Por otro lado, la población muestra una esperanza con la implantación del Sistema Único de Salud (SUS) que arrancará desde marzo, aunque sin hospitales de cuarto nivel y en medio de un escenario electoral que va en crecimiento.

Según el Gobierno, el SUS cubrirá "lo básico" con 1.200 prestaciones médicas y 257 productos en los hospitales. Comenzará con un presupuesto de 200 millones de dólares.

Sin embargo, el Gobierno asegura que el SUS “no es un seguro” sino un medio que permitirá la “reorganización del sistema público de salud” con una “implantación progresiva”.

Mientras tanto, muchas personas que padecen estas enfermedades viven con miedo permanente a la muerte, sin la atención médica necesaria y con la impotencia de no poder pagar los costosos tratamientos en servicios de salud privados, para por lo menos alargar su tiempo en este mundo.  

Créditos redacción: 

Redacción y recursos multimedia: 
Christian Burgos

Créditos fotografía: 

Fotos: 
Carlos López - Martín Numbela