Mal uso, destrozos y discrepancias: ¿qué pasa con los basureros en Cochabamba?

01/04/2019

José Romero

“Lo que queremos  es que la ciudad esté limpia, no nos interesa qué sistema utilicen”, comenta Eduardo Galindo, representante de la OTB Centro Histórico de Cercado. 

Mientras recorre las calles aledañas a la plaza 14 de Septiembre, Eduardo comenta que con cada gestión municipal llegan nuevas propuestas para terminar con la basura en las calles, nuevos proyectos para el recojo de residuos y de implementación de métodos para el acopio de basura con la promesa de cambiar la imagen de las calles de la ciudad.

La reflexión del vecino da cuenta de que a lo largo de los últimos años intentaron implementar proyectos para establecer sistemas de basureros y contenedores en la ciudad de Cochabamba, pero siempre transcurrieron en medio de dificultades logísticas y discrepancias entre ciudadanos e instituciones públicas.   

La Empresa Municipal de Servicio de Aseo (EMSA) señala que la falta de educación ambiental y el mal uso del ornato por parte de la población ocasionó el descalabro del sistema de los contenedores que ahora está afectando a los basureros trillizos.

Instituciones públicas señalan mal uso; vecinos ven falta de coordinación

Un ejemplo es lo ocurrido el pasado 8 de marzo, cuando dueños de una gradería para el Corso de Corsos, sacaron de su lugar un basurero con la finalidad de ganar más espacio para la venta de sitios. Las imágenes del hecho que circularon en las redes sociales, despertaron indignación de los internautas.

Por su parte, vecinos de la urbe señalan que las principales falencias tienen que ver con la falta coordinación por parte de las autoridades para la implementación de un proyecto eficiente que termine con los desechos que se encuentran en las calles y brinde respuestas a una ciudad que genera todos los días 500 toneladas de basura.

Los contenedores, su retiro y el pedido de su retorno

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En 2003 se dispusieron 1.300 contenedores en la ciudad

En abril de 2003, más de 1.300 contenedores y cerca de una decena de camiones recolectores automatizados de carga lateral eran puestos en servicio público por el municipio cochabambino para la recolección de basura.

El proyecto contemplaba el concepto denominado  "mil esquinas" para  mejorar el hábito y la costumbre de la gente en depositar la basura en espacios adecuados, para lo cual se anunciaba el establecimiento de un contenedor pequeño por toda la urbe.

En la actualidad sólo se cuenta con 70 de estos contenedores en algunos puntos de la ciudad.

“Cuando empezó el mal uso de los contendores es cuando se distorsiona este proyecto.  La gente empezó a botar escombros, animales y los males olores, esto provocó que la gente aledaña empiece a hacer su reclamo”, explica Víctor Abel Rodríguez, gerente de EMSA.

Rodríguez señala que los contenedores, debido al mal uso de la población, se convirtieron progresivamente en focos de contaminación y la empresa municipal optó por sacar de la calle la gran mayoría. “En este momento se cuenta con contenedores en el centro de la ciudad, pero hay una pelea permanente con los vecinos y hemos tenidos muchos problemas”, señala el funcionario municipal, refiriéndose a que a pesar de que quedan pocos, los contenedores siguen generando conflictos por su mal uso.

Al finalizar el día en la ciudad de Cochabamba, se puede observar esquinas con bolsas de basura acumulándose en puntos donde antes se encontraban los contenedores.

En el transcurso de los años los contenedores se convirtieron en focos de contaminación.

Carola Ortuño, representante de Swisscontact, señala que dadas las características de la zona comercial de la urbe, los contenedores respondieron en su momento a las necesidades de los pobladores para depositar la basura, pero surgieron problemas para que los vecinos puedan entregar los residuos de forma clasificada. “Hemos intentado de que se entregue por separado los residuos, pero es muy difícil porque la gente no vive en esta zona y solo viene para trabajar”, señala.

Con el transcurso de los años, los contenedores municipales se convirtieron en depositarios de todo tipo de residuos, inclusive de escombros y animales muertos, además de ser usados como mingitorios públicos.  

Fernando Vargas, dirigente de Control Social del Distrito 10, el casco viejo de la ciudad, reconoce que se hizo un mal uso de estos depósitos de basura, sin embargo señala que en aquel entonnes, los vecinos pidieron que se realice el proceso de selección de la basura y de educación a los ciudadanos. Asegura que no fueron escuchados.

Pese a esto, el vecino señala que “cuando se retiraron los contenedores los vecinos ya no tenían un lugar donde botar la basura. La mayor parte de la ciudadanía del centro de la ciudad están relacionados con los centros comerciales, es decir que no está permanentemente en estos lugares donde se genera toda esa basura”, manifiesta.

"Es necesario volver a colocar contenedores en las esquinas de la ciudad".

Vargas también discrepa con la visión de EMSA, señalando que uno de los  factores fundamentales para que los  contenedores fueran retirados tiene que ver con el mal mantenimiento de los carros recolectores por la falta de repuestos.  

Las decenas de contenedores que fueron retirados actualmente se encuentran depositados a la intemperie en los predios de EMSA. “Han sufrido su deterioro por el tiempo, es un material que ha sufrido su corrosión y tenemos algunos daños, los cuales los podemos corregir, pero tampoco queremos invertir plata si no los vamos a utilizar”, explica el gerente de la empresa municipal.  

Añade que necesita un estudio para ver la disposición final que tendrá todo este material. Por su parte Vargas señala que es preponderante de los contenedores retornen a las calles de la ciudad.

Los daños y mal uso de los "trillizos"

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Los "trillizos", implementados desde 2013, es un sistema de recojo de basura que cuenta con tres recipientes: blanco para basura reciclable: botellas, plásticos, papeles y otros; verde para basura biodegradable: desechos de frutas y otros comestibles, y negro para desechos no reciclables.

Durante ese año se dispuso  500 de estos recipientes en el centro de la ciudad. El objetivo era que la población establezca una costumbre de botar su basura de forma diferenciada. La condición era que sólo podían ser residuos de paso y no domiciliarios.

“Los trillizos fueron colocados con el afán de que sea un instrumento de recolección de basura peatonal.”, expresa el gerente de EMSA.

Sin embargo, Rodríguez explica que los pobladores comenzaron a colocan bolsas de basura domiciliaria  en estos basureros, lo cual trajo consigo nuevos problemas de contaminación por la acumulación. 

Los "trillizos" se convirtieron en depósitos de basura domética.

Así también lo explica la representante de Swisscontact. "Los trillizos" están sufriendo un mal uso porque dueños de negocios y vecinos depositan sus desechos domiciliarios en un recipiente destinado a la basura peatonal.

EMSA señala que esta situación  también entorpece el trabajo de los carros recolectores que transitan por el centro de la ciudad.  Cada vehículo debería detenerse cada 300 metros para realizar la recolección de las viviendas, sin embargo, por las bolsas dejadas en los basureros peatonales, debe realizar paradas cada 20 metros.

Por su parte, vecinos indicaron que la implementación de estos basureros no generó un fuerte impacto en la búsqueda de soluciones en el problema de la basura en el centro de la ciudad. “Los trillizos han solucionado una pequeña parte de la basura en el centro de la ciudad de Cochabamba, son ornamentales, estéticos pero no funcionales. Pueden servir simplemente para un tema minoritario”, señaló Vargas.

Rodríguez también comenta que los "trillizos" sufren constantes destrozos y casos de robos de estos basureros. Pese a esto, la empresa municipal descentralizada asegura que continuará con la implementación de los “trillizos” y para este año prevé realizar un mantenimiento de este sistema de recojo.

Basurero "trillizo"en predios de EMSA

Basurero "trillizo"en predios de EMSA
Gerardo Bravo
Puntos verdes, nuevos proyectos y propuestas

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En 2017 nació en Cochabamba el proyecto de los Puntos Verdes, que consisten en lugares de acopio y clasificación de basura. Al recibir los residuos, trabajadores la seleccionan o piden al ciudadano que la deposite de manera organizada, cartones en un lado, orgánicos en otro y ramas en otro.

EMSA plantea impulsar este proyecto y fortalecerlo implementando más centros de estas características. Se prevé complementar a los ocho que ya se tienen en la ciudad para que lleguen a 12 puestos. Con este propósito, se anuncia la licitación para la adquisición de nuevos contenedores de 9 metros cúbicos. “Lo bueno que tenemos en Cochabamba son los Puntos Verdes”, dice Rodríguez.

Sin embargo, Ortuño indica que  hay ciudadanos que no están utilizando adecuadamente estos lugares y depositan toda la basura acumulada de varios días en sus hogares sin clasificarlos, lo que produce el colapso de estos puntos.

Inclusive  estos espacios son utilizados como depósitos de basura industrial de las empresas constructoras.

Los vecinos piden el retorno de los contendores; EMSA apuesta por nuevos proyectos.

Para los representantes de los vecinos del centro de la ciudad los puntos verdes constituyen una solución paliativa al problema en general porque estos lugares son escasos y alejados; además requieren de espacio para su emplazamiento.

Vargas señala que Cochabamba  necesita un sistema de recojo mixto entre contenedores y carros basureros que funcionen también en horario nocturno para beneficio de la circulación de los carros recolectores y de los vecinos que solo cuentan con horas de la noche para depositar su basura.

Rodríguez indica que el objetivo a futuro  es implementar los contenedores subterráneos, como los que existen en otras ciudades de Sudamérica, para cambiar algunos Puntos Verdes por sistemas bajo suelo. El objetivo es que desaparezca la basura de la superficie y los malos olores.

La basura en las calles, representa uno de los principales problemas para la ciudad de Cochabamba, que junto a la contaminación del aire y los recursos hídricos, continúan siendo los retos que la urbe debe solucionar.

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José Romero

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Gerardo Bravo, Daniel James

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Gerardo Bravo