Los periodistas bolivianos se aferran al oficio ante los amedrentamientos y agresiones

10/05/2019
El oficio de informar conlleva cada vez mayores riesgos sobre todo cuando esto implica ser críticos con el poder.

Los Tiempos Digital

En el mundo el oficio de informar conlleva cada vez mayores riesgos sobre todo cuando esto implica ser críticos con el poder.

Agresiones físicas y verbales, amedrentamiento político, hostigamiento judicial, asfixia económica, vigilancia, autocensura e inestabilidad de la industria de los medios, reflejan un escenario complejo para el ejercicio del periodismo en el país.

Bolivia, de acuerdo al reciente ranking de Reporteros Sin Fronteras (RSF), descendió tres puestos en la Clasificación Mundial de la Libertad de la Prensa ubicándose en el 113 de 180 países.

“La censura del Estado es cotidiana”, dice este reporte que identifica al país en la zona roja con una “situación difícil”.

 

La Unidad de Monitoreo de la Asociación Nacional de la Prensa (ANP) registró en lo que va del año 22 casos de periodistas que en diferentes contextos se han visto condicionados o agredidos en su labor.

Marco Dipp, presidente de la ANP explica que se sistematizan los reportes de agresiones a periodistas y medios de información, y cuando el caso aconseja se realiza un análisis jurídico para identificar la gravedad

En el último mes llamó la atención las renuncias de los periodistas Juan Pablo Guzmán de Bolivisión, con amplia trayectoria y Erwin Valda exconductor del programa Pares Opuestos de Potosí que denunciaron públicamente, a través de redes sociales, condicionamientos gubernamentales. Muchos colegas del gremio y seguidores de los comunicadores reflexionaron sobre los riesgos de estas presiones cada más frecuentes en la labor informativa.

Estos se suman a varios otros periodistas que han mantenido tensión con el Gobierno como Amalia Pando, Carlos Valverde, Raúl Peñaranda, John Arandia, Andrés Gómez.

Recopilamos 24 de los casos más resonados, desde el 2008, de periodistas bolivianos censurados, amenazados, procesados judicialmente e incluso asesinados.

Los contextos adversos hacen que se vuelque la mirada a la esencia misma del periodismo, un trabajo de “responsabilidad social que tiene a la libertad de expresión como materia prima.

“Cada vez hay más periodistas con miedo a cumplir su papel y los pocos que comprenden el pluralismo amplificando voces individuales, están aislados porque hay un Gobierno que ha visto en el periodismo un peligro para su permanencia en el poder¨, reflexiona Andrés Gómez, periodista independiente y docente universitario.

Por su parte, la conductora del programa Esta Casa no es Hotel, Susana Bejarano, considera que los bolivianos estamos viviendo "uno de los periodos más largos de democracia ininterrumpida y en este lapso no hemos tenido que lamentar la pérdida de la libertad de expresión". 

"Es evidente que cuando hay confrontación política, ésta ejerce un efecto reflejo en los medios de comunicación. Así ocurrió en los 90, por ejemplo, en el momento de la capitalización y quizás también en la gran crisis política de 2008 cuando el país enfrentó el grave conflicto entre las regiones y el gobierno central", explica. 

Bejarano cuenta que, en esos dos momentos que pone como ejemplo, algunos medios también se manifestaron activamente a favor o en contra de las dos posiciones y los márgenes de la libertad de expresión se estrecharon brevemente. 

Asegura que en una sociedad democrática siempre hay una relación tensa entre medios y poder político, pero "eso lo vivimos en Bolivia sin llegar a límites excesivos, amenazantes". 

Sin embargo, Gómez considera que el periodismo independiente es lo único que queda frente a la "estructura que ha establecido el Gobierno controlando el poder judicial, el electoral y parte del poder mediático”.

"La sociedad cuando no tiene la información adecuada difícilmente va a emitir juicios de valor o asumir una decisión porque para asumir una opinión debes tener una información buena y si hay desinformación mentiras y campaña, el ciudadano puede creer que todo está bien y cuando despierte pues le pasará como en Venezuela", dice Gómez.

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Una libertad condicionada

El Gobierno ha enfatizado en diferentes momentos que la libertad de prensa está garantizada, incluso el presidente Evo Morales dijo en marzo de este año que hay exceso de libertad de expresión” y que “nadie” puede quejarse de que ese derecho no se ejerza en el país.

El ministro de Comunicación, Manuel Canelas, aseguró a Los Tiempos que el Gobierno está haciendo los esfuerzos de generar las condiciones óptimas para el trabajo periodístico, “aunque no aceptamos - están en su legítimo derecho- algunos periodistas para criticar y sostener que se coarta la libertad de expresión. No lo compartimos”.

“Nosotros creemos que tenemos una buena relación en la que hay que seguir construyendo tanto medios como Gobierno”, añadió la autoridad. El balance de la autoridad es positivo.

Canelas también resaltó que existen avances en el sector como la anulación de publicación de leyes de forma obligatoria y la ampliación del cronograma del apagón analógico.

Este punto es destacado por el presidente de la ANP que asegura “desde hace una década se pide al Gobierno pronunciarse sobre la asfixia económica que sufren los medios de comunicación, pero recién, hace pocas semanas, se halló eco porque se aceptó revertir el efecto de 15 leyes que obligaban a la gratuidad en la publicación de avisos”.

El periodista John Arandia, que actualmente conduce un programa informativo en FidesTV, asegura que la libertad de prensa está limitada principalmente por el presupuesto que destina el Gobierno para la publicidad estatal, “hay libertad de prensa pero restringida, condicionada y con mucho temor”.

“Hoy vivimos un sistema de acallar a la prensa que ya no es, gracias a Dios, como la dictadura del ochenta o del setenta, pero es una forma de acallar que está apoyada en muchas normas y leyes, sumando las asfixias económicas”, afirmó Arandia.

Amalia Pando, que el pasado 5 de abril, tuvo que iniciar una campaña de recolección de fondos ante la falta de recursos para su programa Cabildeo, asegura que el periodismo libre no existe y que los profesionales de este ámbito, bajo el actual Gobierno, siempre van a ser condicionados, censurados e incluso intimidados.

“Si estás de lado del Gobierno te va a ir bárbaro pero si vas por el lado critico al Gobierno te va a ir como la mona. Persecución, no hay solvencia económica”, afirmó. 

Pando evalúa su experiencia como exitosa aunque aseguró que no es la forma correcta de sostener un medio de comunicación. Adelantó que continuará pidiendo ayuda ya que es el único camino que le queda para seguir haciendo periodismo. “Qué más puede hacer uno sino recurrir al público que lo sigue y que lee las noticias. He tenido una respuesta solidaria de la gente extraordinaria y vamos a seguir recurriendo a esto”.

El presupuesto para la publicidad estatal se incrementó de 150 millones de bolivianos en 2018 a 527 millones de bolivianos para el 2019. Los medios que difunden la gestión gubernamental son los que perciben más recursos.

Para Carlos Pérez, periodista de la estatal Red Patria Nueva, el Gobierno tiene establecidas normas para que se ejerzan todos los derechos de los comunicadores y son los medios los deben cumplir con sus trabajadores.

Aseguró que en la actualidad la libertad de expresión es notoria y que la libertad de prensa debe ser mejorada desde las denuncias de los mismos periodistas quienes también deben reclamar por sus derechos laborales.

“Los medios, que finalmente son empresas, tienen la responsabilidad de buscar el sostén no solamente en la publicidad estatal sino también con la instancia privada (…) No debería ser una excusa lo de la asfixia publicitaria aunque es un tema muy importante para tratarlo”, añadió.

Al respecto el periodista Tuffi Aré, recientemente reconocido con el premio Libertad de Expresión por la Asociación de Periodistas de Santa Cruz, analiza esta situación convencido de que la “independencia económica es la que permite conseguir una independencia editorial” y aquí es donde radica el desafío de los medios.

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Internet, una trinchera para el periodismo

El internet se ha vuelto un medio trascendental para quienes quieren ejercer un periodismo crítico e independiente. Algunos lo ven también como una “trinchera” en la que se puede resistir la presión estatal.

Las redes sociales son un punto alto porque potencian a la opinión pública generando espacios informativos, de debate e incluso de denuncia. Sin embargo, se han incrementado las noticias  falsas y los desafíos para un verdadero periodismo de servicio son cada vez mayores.

Para Amalia Pando, el internet se ha convertido en un bastión para resistir la presión del Gobierno pero no un espacio para poder ejercer el periodismo de forma plena.

“Los periodistas que hemos salido de los medios tradicionales nos hemos atrincherado en el internet porque no tenemos posibilidad alguna de conseguir un trabajo. Estamos vetados y nuestra presencia en algún medio significa el retiro de toda pauta publicitaria por parte del Gobierno (…) aunque la radio y la televisión en internet aún no compiten con los medios del lado tradicional”, asegura.

John Arandia, que tuvo que tuvo que retirarse de un medio reconocido por presiones ha visto el internet como una herramienta “para seguir haciendo periodismo con pasión y libertad”. 

“Nadie se imaginaba que las redes sociales significarían un canal de tremendo impacto como hoy. Estos medios de comunicación digitales, incontrolables por quienes quisieran controlarlos, se han convertido en el medio ideal pero también de sostén para los periodistas que necesitamos comunicarnos con la gente”, mencionó Arandia.

Alguien que ha sabido aprovechar muy bien estos espacios es la reconocida periodista Priscilla Quiroga, quien además de trabajar en un medio tradicional, tienen emprendimiento con sus medios digitales en radio y televisión online.

“Es momento de que el periodismo se abra a la gente, antes era poca la recepción que podíamos tener. Ahora con las redes sociales, la gente se deja escuchar, dice que lo piensa y por esto también para un periodista es muy difícil en este tiempo tener una primicia, porque todo corre muy rápido, pero también se juega la responsabilidad del periodista para confirmar la información”, dijo Quiroga.

A pesar de las grandes posibilidades que da internet para ejercer el periodismo sin autocensura, Tuffí Aré considera que los emprendimientos digitales aún no generan los recursos suficientes para mantenerse.

“En Bolivia no hay un medio digital de un periodista o varios que sea rentable todavía y el desafío es ver cómo diversifican sus fuentes de ingreso”.

De acuerdo a la ANP en Bolivia, la mayor cantidad de periodistas son aquellos que se denominan autogestionarios o independientes, que trabajan por cuenta propia alquilando un espacio en estaciones de radios o de televisión locales. "Trabajan, en su mayoría, en una situación de enormes limitaciones económicas. No es el caso de las principales redes de televisión de alcance nacional", asegura Dipp.

Los periódicos, en cambio, son las empresas periodísticas más grandes y formales en cuanto al número de funcionarios (empleos directos) y cumplimiento de los derechos laborales vigentes. Paradójicamente, explica Dipp que son los que enfrentan las mayores dificultades económicas debido a la crisis global de la prensa escrita por la emergencia de los formatos digitales, sin tomar en cuenta las limitaciones de otra naturaleza por el contexto interno.

"Los medios impresos que no lo han hecho aún deberán sortear, en un futuro cada vez más próximo, procesos internos de reestructuración que les permitan reinventarse y adecuarse a esta nueva y compleja realidad. Estamos ante desafíos que necesitarán el concurso resuelto y visionario no solo de los empresarios de medios, sino de los propios periodistas".

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